¡Que se vayan todos!
Naomi Klein (www.sinpermiso.info)
08/02/09
Viendo a las multitudes en Islandia blandiendo y golpeando ollas y cacerolas hasta hacer caer a su gobierno me acordaba yo de una popular consigna coreada en los círculos anticapitalistas en 2002: "Ustedes son Enron; nosotros, la Argentina".
Su mensaje era suficientemente simple. Ustedes –políticos y altos ejecutivos amalgamados en alguna que otra cumbre comercial— son como los temerarios estafadores ejecutivos de Enron (claro que entonces no sabíamos ni la mitad de lo ocurrido)—. Nosotros –el populacho mantenido al margen— somos como los argentinos, quienes, en medio de una crisis económica misteriosamente parecida a la nuestra, salieron a la calle con ollas y cacerolas al grito de: "Que se vayan todos". Forzaron la dimisión de cuatro presidentes en menos de tres semanas. Lo que hizo única la rebelión argentina de 2001-2002 fue que no iba dirigida contra ningún partido político concreto, ni tampoco contra la corrupción en abstracto. Su objetivo era el modelo económico dominante: fue la primera revuelta de una nación contra el capitalismo desregulado de nuestros días.
Ha tomado su tiempo, pero, finalmente, desde Islandia hasta Letonia, pasando por Corea del Sur y Grecia, el resto del mundo está llegando al mismo resultado: ¡que se vayan todos!
Las estoicas matriarcas islandesas que sacaban sus cacerolas mientras sus hijos buscaban proyectiles en el frigorífico (huevos, desde luego, ¿también yogures?) reproducen las tácticas que se hicieron famosas en Buenos Aires. Un eco de la rabia colectiva contra unas elites que destruyeron un país otrora próspero pensando salir de rositas. Como dijo Gudrun Jonsdottir, una oficinista islandesa de 36 años: "Estoy hasta el moño de todos esto. No me fío del gobierno, no me fío de los bancos, no me fío de los partidos políticos y no me fío del FMI. Teníamos un país estupendo, y se lo han cargado".
Otro eco: en Reikiavik, los manifestantes no se conforman con un mero cambio de rostros en la cúspide (aunque la nueva primera ministra sea una lesbiana). Exigen ayudas al pueblo, no a los bancos; investigación penal de la debacle; y una profunda reforma electoral.
Parecidas exigencias pueden oírse en Letonia, cuya economía ha experimentado la contracción más drástica dentro de la Unión Europea y en donde el gobierno se halla al borde del precipicio. Durante semanas, la capital se ha visto sacudida por protestas, incluidos unos disturbios en toda regla el pasado 13 de enero. Como en Islandia, los letones están indignados por la negativa de sus dirigentes a aceptar la menor responsabilidad por la catástrofe. Preguntado por la Televisión Bloomberg por las causas de la crisis, el ministro de finanzas letón soltó displicentemente: "ninguna en especial".
Pero los disturbios letones sí son especiales: las mismas políticas que permitieron al "Tigre Báltico" crecer a una tasa del 12% en 2006, están ahora causando una violenta contracción que se estima del 10% para este año: el dinero, emancipado de toda barrera, viene tan prontamente como se va, tras rellenar, eso sí, algunos bolsillos políticos. No es casual que muchas de las catástrofes de hoy sean los "milagros" de ayer: Irlanda, Estonia, Islandia, Letonia.
Pero todavía hay algo más argentinesco en el aire. En 2001, los dirigentes argentinos respondieron a la crisis con un brutal paquete de austeridad dictado por el FMI: 9 mil millones de dólares de recorte del gasto público, señaladamente en sanidad y educación. Lo que se reveló un error fatal. Los sindicatos de los trabajadores realizaron una huelga general, los maestros sacaron sus clases a la calle, y por doquiera proseguían las protestas.
Esa misma negativa de los de abajo a ser inmolados en la crisis es lo que une hoy a muchos manifestantes de todo el mundo. En Letonia, buena parte de la cólera popular se ha centrado en las medidas gubernamentales de austeridad –despidos masivos, recorte de servicios sociales y brusca disminución de los salarios en el sector público— tomadas para hacer méritos ante el FMI, de quien se espera un préstamo de urgencia: no, definitivamente, nada ha cambiado. Las revueltas del pasado diciembre en Grecia fueron desencadenadas por el asesinato a tiros por la policía de un adolescente de 15 años. Pero lo que las mantiene vivas, con los agricultores recogiendo el testigo de los estudiantes, es la general cólera que desierta en el pueblo griego la respuesta del gobierno a la crisis: se ofrece a los bancos un rescate por valor de 36 mil millones de dólares, mientras se recortan las pensiones de los trabajadores y se da a los campesinos poco más que nada. A pesar de las molestias causadas por el bloqueo de carreteras de los tractores, el 78% de los griegos opina que las exigencias de los agricultores son razonables. Análogamente en Francia, en donde la reciente huelga general –desencadenada en parte por los planes del presidente Sarkozy de reducir espectacularmente el número de profesores— se atrajo el apoyo del 70% de la población.
Acaso el hilo más robusto que atraviesa a toda esa revuelta global sea el rechazo a la lógica de la "política extraordinaria", por emplear la expresión acuñada por el político polaco Leszek Balcerowicz para describir el modo en que los políticos acostumbran ahora a ignorar las disposiciones legislativas para avilantarse a "reformas" de todo punto impopulares. Un ardid que está dejando de funcionar, como acaba de descubrir ahora el gobierno de Corea del Sur. En diciembre pasado, el partido gobernante trató de servirse de la crisis en curso para lanzarse a un más que discutible acuerdo de libre comercio con los EEUU. Llevando a nuevos extremos la política de puertas cerradas, los legisladores se cerraron a cal y canto en la Cámara para poder votar en privado: defendieron la puerta con mesas, sillas y butacas. Los políticos de la oposición no se dejaron impresionar: con martillos percutores y sierras eléctricas, echaron la puerta abajo y entraron en el Parlamento organizando una sentada que habría de durar doce días. Se aplazó el voto, a fin de permitir un mayor debate. Una victoria para un nuevo tipo de "política extraordinaria".
Aquí, en Canadá, la política es notoriamente menos pronta a escenas chocarreras que terminan en YouTube, pero tampoco ha estado exenta de sorprendentes acontecimientos. El pasado octubre, el Partido Conservador ganó las elecciones nacionales con un programa sin ambición. Seis semanas después, nuestro primer ministro tory se sacaba de la chistera un proyecto presupuestario que privaba del derecho de huelga a los trabajadores del sector público, abolía la financiación pública de los partidos políticos y no contenía el menor atisbo de estímulo económico. Los partidos de oposición replicaron con la formación de una coalición histórica, que no consiguió hacerse con el poder sólo porque se suspendió abruptamente la sesión parlamentaria. Los tories han regresado ahora con un presupuesto revisado: las políticas extremistas de derecha han desaparecido, y hay un paquete de estímulos económicos.
La pauta es clara: los gobiernos que responden a la crisis creada por la ideología de libre mercado con una acrecida dosis de la desacreditada medicina, no sobrevivirán al intento. Como están gritando en la calle los estudiantes italianos: "No pagaremos por vuestra crisis".
Naomi Klein es autora de numerosos libros, incluido el más reciente The Shock Doctrine: The Rise of Disaster Capitalism.
MOVIMIENTO MACROREGIONAL DEL CUSCO
PROYECTO PUEBLO
Construyendo una alternativa desde el pueblo
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domingo, 8 de febrero de 2009
viernes, 6 de febrero de 2009
BOLIVIA Y SU DEMOCRACIA DE ALTA INTENSIDAD/ BOAVENTURA DE SOUSA SANTOS

Entrevista con el sociólogo Boaventura de Sousa Santos
"Bolivia y su democracia de alta intensidad"
Claudia Espinoza
Cambio
Suele sorprender, sobre todo en Bolivia, que una de las expresiones más importantes en el área de la sociología a nivel mundial, se encuentre en el país. Boaventura de Sousa Santos, es Doctor en Sociología del derecho, catedrático de la Facultad de Economía de la Universidad de Coimbra (Portugal), Director del Centro de Estudios Sociales y del Centro de Documentación 25 de abril. Pero quizá el mayor de sus méritos personales e intelectuales es haber intentado por todos los medios, ser más latinoamericano que europeo. Acabó siendo el amigo siempre necesario. Con un español, casi perfecto aunque a ratos, esforzado, el señor Boaventura de Sousa Santos, nos obsequia apreciaciones imperdibles sobre la realidad de nuestros países. Sin desperdicio.
P: ¿Qué opinión tiene del proceso social, político y cultural boliviano, y dentro de ello las elecciones del último referéndum?
Como usted probablemente sabe, vengo acompañando desde hace tiempo este proceso político cultural, pienso que es uno de los hechos más importante del mundo no sólo del continente latinoamericano. Y es importante porque se están promoviendo cambios políticos, sociales y culturales; incluso la idea de país, todo esto está en discusión en Bolivia. Con todas las dificultades que conocemos, se está dando dentro de un marco democrático. Es un marco muy rico, porque incluye democracia representativa, referéndums que se ha hecho para los presidentes, para las prefecturas, para todas las instancias de poder. Hay una combinación entre democracia representativa y democracia participativa. Y esto para mí, en términos de teoría democrática en el mundo es muy enriquecedor. Estos momentos de consultas, normalmente obligan a otros momentos de negociación, de concertación. No es digamos, excepcional, que estos resultados deban ser tratados a través de una concertación. Cualquiera sea la posición que tengamos sobre Evo Morales, y mi posición es muy positiva, Evo ha colocado a Bolivia en la agenda mundial. Mire, como europeo, porque como usted sabe yo vengo de Portugal, hoy en día, por lo que pude espectar el domingo, yo me quedo muy humilde, humilde por ver todo el cuidado, la capacitación, el entrenamiento de jurados ciudadanos. Todo muy novedoso. Bolivia está realmente en la delantera en crear un sistema logístico, técnico, muy bueno; con garantías de seguridad, de transparencia que no son comunes en el mundo hoy día. Por otra parte, yo estoy aquí para aprender de alguna manera, y me molestó la actitud de algunos observadores de la Unión Europea que vienen siempre con la idea de que EE.UU. y la Unión Europea le deben dar lecciones democráticas a Bolivia. Mirando lo que ocurre en las elecciones en Europa y en EE.UU., estos países deberían recibir lecciones de Bolivia, de cómo se intenta crear un marco de democracia de alta intensidad. Eso es radicalmente importante. Estuve en áreas urbanas y rurales, la seriedad fue lo que más me impactó. La democracia llevada en serio en Bolivia, el cuidado extremo. Me doy cuenta de esta participación ciudadana, y es notable, en otros países no sucede de este modo. Estoy muy satisfecho con todo esto. Pienso que este marco democrático es irreversible. Estamos hablando de gente que tiene muchas dificultades, que trabaja 12 ó 15 horas por día, que tienen trabajo precario y que tienen poco tiempo para la capacitación; pero el esfuerzo que han realizado no debe ser frustrado. Los líderes políticos, el gobierno, las oposiciones, deben saber que este es un capital democrático que no se puede desperdiciar. Porque si la gente al final del día, llega a la conclusión que este esfuerzo es vano, porque después no hay gobernabilidad, y hay violencia en las calles; entonces la gente se queda muy deprimida, muy decepcionada con la democracia.
Lo que se ha logrado en los últimos años en Bolivia, Ecuador, Brasil y en otros países, es realmente un cambio valioso para el continente. Finalmente la democracia está siendo llevada en serio por el pueblo y la responsabilidad de todos los políticos, de la oposición y del gobierno no es, de ninguna manera, frustrar este proceso. Porque es muy difícil ganar confianza en la democracia, pero es fácil perderla. Ese sería mi mensaje a los políticos, en el gobierno y en la oposición de este país. Por favor no desperdicien, este gran capital que Bolivia está dando a Bolivia, al mundo y al continente.
P: ¿Cómo cree usted que evalúa la Unión Europea lo que sucede en Sud América y entre los países del sur a Bolivia?
Le agradezco la pregunta. Creo que hay dos cosas que debemos tener en cuenta. En primer lugar, Europa no tiene conocimiento de la complejidad social y política de los que sucede en América Latina. Y por eso su reacción, es pretender aplicar modelos europeos como si estuviésemos en Europa. Hay un desconocimiento que no se reconoce como tal. Y en segundo lugar, como no se conoce una realidad, adoptan cierta arrogancia, que por veces tiene elementos colonialistas y racistas. Su idea es que los latinoamericanos, nunca son tan buenos, nunca son confiables en sus procesos políticos económicos y necesitan siempre nuestra ayuda económica, por cierto, pero también política y también legislativa. Y eso a mi me molesta. Estaba discutiendo, con algunos españoles, estos días. Les decía, ustedes hablan de un país fracturado, pero miren lo que pasa en Italia, en España, en Irlanda, lo que pasa en Bélgica. Para no hablar de la Europa central, que entró ahora en la Unión Europea. Hay problemas en todos estos países, porque la democracia realmente es un proceso político complicado. La idea de gran parte de los expertos en derecho constitucional, yo también he trabajado bastante en esta área, es que el constitucionalismo europeo: es universal, y por eso las constituciones novedosas, que yo llamo transformadoras, como son las constituciones de Ecuador y ahora de Bolivia no se cuadran bien dentro de este modelo de constitucionalismo moderno, que es muy homogéneo, que reduce la complejidad del país, no reconoce la diversidad cultural, económica, regional de los países y por eso no se cuadra bien y como no se cuadra bien es considerado menos correcto. Menos elaborado, problemático, contradictorio. Europa junto a los Estados Unidos no tiene más que el 15% de la población del mundo, el 85% esta afuera, estas personas se rigen por otras culturas.
En América latina, Asia y África, no podemos aplicar los derechos humanos, la democracia, el constitucionalismo con las mismas medidas "universales". Por otra parte, el dominio económico. Como usted sabe los tratados de libre comercio entre la Unión Europea y países de América latina, el MERCOSUR y los países de la Comunidad Andina, estas negociaciones han estado paralizadas ¿por qué? A mi juicio, porque si nosotros miramos los documentos que están detrás y que fundan toda esta negociación; ellos no son muy distintos de los tratados de libre comercio de los Estados Unidos. Entonces, Europa llega aquí al continente propagando que es alternativa a los Estados Unidos, que Europa está muy preocupada por la cuestión social en América latina, y que además Europa tiene una cierta responsabilidad histórica porque estuvo aquí como colonizadora, pero cuando vamos a la mesa de las negociaciones y cuando miramos los documentos; es neoliberalismo puro y duro. La misma idea de que las economías latinoamericanas tienen que abrirse, pero no pasa lo mismo con la UE; dicen que se tienen que terminar cierto subsidio acá, pero no se terminan los subsidios en Europa, entonces, lo que llamamos el "estándar duplo", se aplica a estos países pero no se aplica en Europa. Los principios neoliberales de EE.UU. que rigen todos los tratados de libre comercio que encara este país; están en una crisis enorme, hoy día tenemos resultados de aquello, y la historia más cruel, es México. Que es una economía totalmente dependiente de los EE.UU. y sin ninguna posibilidad de responder a una crisis económica. Con lo que sucede en México podemos sacar conclusiones de toda la crisis económica y los resultados de los tratados de libre comercio. Los latinoamericanos lo saben muy bien, porque han luchado contra el ALCA, (Tratado de Libre Comercio), porque tienen alternativas de otro tipo que están funcionando. El MERCOSUR (Mercado Común del Sur), no avanza mucho pero tiene otra lógica, tienen el ALBA, que en algunos aspectos está intentando crear otro tipo de integración basada en la reciprocidad, con relaciones más horizontales. Yo no estoy diciendo que Europa pueda ser alguna vez, parte del ALBA; en este sentido, no estoy yendo hacia una posición extrema. Lo que estoy diciendo es que Europa tendría que basar sus propuestas en la reciprocidad, con propuestas moderadas y sobre todo intentando reconocer los procesos políticos acá; no sólo como un problema; también como una solución alternativa y no solamente para los problemas de América latina, también para Europa, o EE UU. Le doy un ejemplo, en mi país, Portugal, acaban de nacionalizar un banco, aquí hacen un gran escándalo cuando se nacionaliza un empresa. Pero ¿qué está haciendo EE UU, Portugal y otros países de la Unión Europea? Están nacionalizando empresas, están nacionalizando bancos. Estas soluciones que están implementando los países industrializados: la entrada masiva de inversión pública para crear infraestructura y empleo por ejemplo, son cosas que los países de África de Asia y de América latina, vienen proponiendo desde hace treinta años, lo que dura el neoliberalismo; y siempre fueron rechazadas por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Y ahora los países que rechazaban estas medidas, están haciendo lo que nuestros países querían hacer y no los dejaban. Han perdido toda legitimidad para imponer su vieja economía, que está en la banca rota, que ya se suicidó.
El neoliberalismo no fue asesinado por los movimientos sociales de América latina o por el Foro Social Mundial; se suicidó. Un capitalismo sin reglas es autodestructivo. Los burócratas de la Unión Europea, entrenados por el BM y el FMI, en las políticas neoliberales de la escuela de Chicago no tienen la capacidad técnica ni política para entender lo que es novedoso en este continente. Por eso me parece bien lo que el presidente Lula le dijo al presidente Obama, "por favor mire América latina con ojos distintos, no sólo como un problema, sino también como la solución". "No se deje influenciar por alguna retórica agresiva, de los gobiernos de América latina, es natural que estén resentidos con la política de injerencia en la economía y la política de nuestros países, es natural que los países digan basta". Lo que ahora necesitamos saber, es si a partir de ahora, va a haber un nuevo marco de relaciones. Pienso que hay condiciones para aquello, y lo que es novedoso, es que hay realmente una integración que no es completa, que no está exenta de contradicciones; sin embargo, hay una integración política que funcionó muy bien cuando hubo el intento de golpe aquí en Bolivia, y los países de Sud América, están muy atentos a lo que vaya a pasar políticamente acá. Y son muchos países, que pueden incluir en algún caso, incluso al presidente Uribe de Colombia. Esta unidad es muy heterogénea políticamente, pero tiene algo en común: defender los procesos democráticos del continente y no permitir que por la vía del golpe se puedan terminar con esos procesos. Esto es para mi una de las cosas que corresponde exigir a la comunidad internacional: que respete lo que está pasando en Bolivia, lo que está pasando en el continente en general, y que apoyen a las fuerzas que están del lado de la redistribución social y que están de lado de la democratización de la sociedad. No se puede ser hipócrita y decir que Europa está a favor de una sociedad más justa y a favor de los derechos humanos: y en la práctica hacer lo opuesto.
P: Lo que ha sucedido en Palestina, con seguridad volverá a suceder y esto es realmente angustiante. ¿Existe una salida al conflicto que no sea la opción militar?
Mire yo le tengo que decir que estoy muy escéptico sobre lo que vaya a pasar. Cuando uno mira los textos fundacionales del estado de Israel, uno se da cuenta, que la creación de Israel es un acto concientemente hostil en contra de Palestina. Creen que Israel tiene derecho a ese territorio y queda casi implícito que los palestinos deben ser echados de Palestina. Además la idea de que no se puede confiar en los árabes; que es gente es inferior, y que por eso "nosotros tenemos que tener con ellos un trato colonial no un trato democrático"; es una idea muy racista. Sin embargo, eso ya está en los textos de 1938, hay que volver a leerlos. Por otro lado, hoy es claro que la creación del estado de Israel, fue el más reciente, probamente no el último; acto colonial de Europa, que sacrificó una población entera, que fue expulsada de sus tierras, para que Europa pueda de alguna manera expiar su crimen horrible, pues el holocausto fue cometido en Europa, y para expiar, para arrepentirse de este crimen, se crea el estado de Israel, en contra de la población palestina, con eso no estoy diciendo que Israel no tiene derecho a existir; claro que tiene derecho a existir, lo ideal seria que exista en un Estado, como el que estamos tratando de crear en América latina, pluriétnico, pluricultural y con grandes autonomías internas. No soy muy optimista, sobre la convivencia de los dos estados, primero porque no la veo en los textos oficiales, en los textos doctrinarios de Israel. Por otro lado, la existencia de dos estados ya no es posible precisamente debido a los colonatos que allí existen. Tanto en Cisjordania como en la franja de Gaza; hay más de 400 mil colonos que están allí, ciudadanos de otro país con carreteras sólo para israelíes, que pagan la electricidad a un precio inferior al que pagan los palestinos, que utilizan las mejores tierras, las mejores fuentes de agua, y que prohíben a los palestinos usar esa agua; es el apartheid. No es posible pretender encontrar una solución para dos Estados, cuando la situación es de apartheid. Y aquí entra también el problema de Jerusalén como ciudad internacional. Los "halcones" de Israel tienen un poder enorme, y lo que hicieron ahora fue una provocación premeditada, eso está demostrado. No fue Hamas quien violó el cese al fuego, fue Israel quien realizo un acto de provocación bombardeando la Franja de Gaza. Hamas antes de responder con los cohetes artesanales roquets, propuso una renegociación del cese al fuego, y claro, Israel rehusó y continuó atacando a Gaza.
En la reciente irrupción bélica, existen tres aspectos que no tienen nada que ver con Palestina: Va a haber elecciones en Israel, y la coalición que esta en el poder, esta en riesgo electoral. Entonces realizan este acto militar, que para Israel es fácil, pues tiene un importante poder militar, Hamas no representa una amenaza para Israel, es menos, militarmente hablando, que Hezbolá, en el Líbano. La segunda razón, es la venganza de un ejército que fue derrotado en el Líbano en su lucha contra Hezbolá y ahora quiere tener una victoria. La ultima razón, es crear un hecho consumado antes que Obama sea embestido como presidente, esto fue muy claro, crear una situación que ya no pueda ser discutida por Obama. Por eso yo le debo decir que estoy muy escéptico sobre una posible solución en el corto plazo en el medio oriente. La opción pacifica es muy lejana y la opción militar tampoco va a resolver el problema. Si usted mira las imágenes del ejército israelí entrando en Gaza, son imágenes similares a la invasión de Irak, los mismos uniformes, los mismos infrarrojos, es decir, Irak fue una anticipación de Gaza. Se dice que hace muchos meses los israelitas pidieron permiso a EE UU para bombardear a Irán y Busch, como estaba ya un poco debilitado, les dice que no. Esto da una medida del peligro, imagínese lo que sería un bombardeo a un país tan poderoso, como Irán, con alianzas en todo el mundo, incluso en America Latina. El problema es que la gente se olvida los orígenes del estado de Israel y que Hamas fue elegido democráticamente, en elecciones libres y transparentes y el mundo occidental no reconoció aquellas elecciones, y es ahí donde empezó todo. A occidente le gusta la democracia cuando favorece a sus intereses, cuando no le favorece apoya alguna acción de los golpistas. En América latina también puede suceder. Si Hamas hubiese sido admitido la situación seria otra, el hecho de que Hamas no reconoce a Israel, es un hecho retórico porque incluso han negociado con Israel. Por todo esto es muy difícil la búsqueda de soluciones en el corto plazo.
P: ¿La presidencia de Obama, le ofrece a nuestros países guardar alguna módica esperanza?
La victoria electoral de Obama es un hecho que va más allá de un hecho político, es un hecho emocional, histórico, es un hecho "civilizacional". Observar, que este señor no podía entrar hace sesenta años a un restaurante de blancos, y hoy es presidente de los EE UU y ocupa la casa blanca, él que es negro; entonces la casa blanca, ahora también es negra. Las expectativas que hay sobre Obama en EE UU y en todo el mundo; son muy altas, por eso las frustraciones pueden ser también muy grandes. Si usted mira con cuidado, antes de la investidura de Obama, fue muy claro, de varias maneras se ha ido tratando de bajar las expectativas, en relación a Israel, en relación a la economía, en relación a América latina, ¿para qué?, para que la frustración no sea mayúscula. En este momento existen condiciones para decir que los EE UU pueden implementar una política distinta, no distinta en términos económicos, toda la diplomacia de los EE UU está basada en proteger sus intereses económicos; pero pienso que puede haber más respeto a los procesos democráticos, y algunos de estos procesos son estratégicamente muy importantes, como es el caso de Brasil, Argentina o Chile. Estos países han mostrado coherencia al proteger los procesos democráticos. Yo pienso que eso es lo que va cambiar. Claro que no me gustó las declaraciones de Hillary Clinton, ahora como jefa del departamento de Estado, dijo claramente que Venezuela y Bolivia eran países muy problemáticos, que dominaban por el temor… eso no se comprende ¿no? Parece que la idea del departamento de Estado es aislar a estos países del resto de los países de America Latina. Hasta ahora han intentado dividir a América latina, y no lo han logrado, no lo han logrado con el ALCA, al contrario, los países latinoamericanos se están reuniéndose para tener una posición muy fuerte, de no permitir que la Cuarta Flota Americana esté patrullando de sus aguas internacionales.
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Debate político,
Nuestra América
miércoles, 4 de febrero de 2009
EXPERIENCIAS DE LUCHA POR LA CONSTRUCCIÓN DE UN PODER POPULAR. CASO NICARAGUA
Experiencias de lucha por la construcción de un poder popular. Caso Nicaragua
Mónica Baltodano
ENCUENTRO SOBRE EXPERIENCIAS
DE PODER POPULAR EN AMERICA LATINA
Sao Paulo - BRASIL, 26 al 30 de Octubre
I. Breve Introducción histórica:
Hablar de la experiencia popular nicaragüense es hablar de las luchas sostenidas de un pueblo, por más de 50 años, por una verdadera independencia, por una auténtica autodeterminación, y por una sociedad más democrática y justa.
En 1927, Inicia su lucha antiimperialista Augusto C. Sandino después del llamado Pacto del Espino Negro, en donde se acordó desarmar a las fuerzas nicaragüenses y entregarle las armas a los invasores. Sandino no entregó sus armas y comenzó a organizar su propio Ejército Defensor de la Soberanía Nacional.
Sandino y sus campesinos obtienen una gran victoria sobre los Marines, a los que logró derrotar a pesar de las diferencias numéricas y tecnológicas. Pero luego es traicionado y muere, de manos de Anastasio Somoza García. Con el asesinato de Sandino, el gobierno Norteamericano instala la Dictadura Somocista, que dura hasta 1979, y que se constituyó en una de las más oprobiosas de América Latina.
La Dictadura somocista se caracterizó por:
1) Una total subordinación a los intereses norteamericanos. Las compañías norteamericanas controlaron el comercio internacional de nuestros productos, nuestros recursos naturales: minas, pesca, banano y más adelante sector financiero. Nicaragua fue una base militar para propósitos imperiales. Control de la región Centroamericana y base para otras operaciones. No es casualidad que de Nicaragua salieron una parte de los invasores de Bahía de Cochinos.
2) El enriquecimiento personal de la familia del dictador. Constituyó uno de los más grandes capitales de la región.
3) El establecimiento de una democracia formal, reglas de juego aparentemente democráticas. Elecciones periódicas (siempre amañadas), separación de poderes, leyes etc. Pero todo bajo el control total de la dictadura.
4) A través de pactos y prebendas, logró mantener formalmente una "oposición" prebendaría, lo que le permitía legitimarse periódicamente a través de los comicios.
5) Al amparo de su régimen floreció también una débil burguesía, sobre todo ligada al café y al algodón, y luego a la actividad comercial y financiera. Mientras Somoza les permitió el desarrollo de sus actividades estos sectores le apoyaron firmemente.
6) Ejerció una feroz represión, (el Ejercito era su guardia pretoriana) contra quienes luchaban por las libertades. Incluso contra quienes utilizaron formas pacíficas de oposición. El incremento de la lucha armada, le sirvió de pretexto para generalizar la represión.
7) Finalmente la falta de libertades públicas, y la lucha de resistencia desestabilizaron de tal manera al régimen que la burguesía preocupada empezó a buscar un cambio, pero salvaguardando sus intereses de clase. Se intentó un somocismo sin Somoza.
II. Contexto de la lucha y victoria sandinista:
Caracterizamos a grandes rasgos el contexto en que se libró la lucha y los factores de la victoria sandinista:
a) El apoyo incondicional de los Estados Unidos hacia la dictadura, se mantuvo hasta los días finales de la misma.
b) La Dictadura había logrado cierto desarrollo del modelo capitalista agro exportador. Nicaragua tuvo el rol de abastecedor de materias primas baratas. (Algodón, café. Banano, carne, madera y oro) y consumidor de los bienes producidos en Estados Unidos. La situación económica de Nicaragua vive una cierta mejoría con el impulso de la Alianza para el Progreso. en los años 60.
c) Prevalece en el ámbito internacional la guerra fría entre los bloques Este-Oeste. Mientras los Estados Unidos sigue respaldando la Dictadura somocista. La URSS se mantuvo distante y hasta ignorante, sobre la naturaleza de la lucha que se libraba, pues sus representantes eran los partidos comunistas tradicionales, quien hasta la victoria mantuvo una feroz critica a la lucha armada del FSLN.
d) La Revolución Popular Sandinista se produce en el momento en que comienza a manifestarse la crisis de la deuda externa. Después de la etapa de transnacionalización de las economías, en donde el capital financiero internacional de la post guerra han invertido grandes capitales en Latinoamérica a través de su política de préstamos.
e) Hay un agotamiento de los modelos dictatoriales que han respaldado los Estados Unidos. Después de la revolución cubana, se multiplican en todo Latinoamérica los movimientos de resistencia, las luchas guerrilleras. La guerra de Viet-Nam los movimientos de Mayo en París, la masacre de Tlatelolco en México, la victoria de Allende en Chile, hechos que crean un ambiente de efervescencia latinoamericana.
f) El gobierno demócrata de Estados Unidos, con la presidencia de Jimmy Carter, se ve fuertemente presionada por otros gobiernos del mundo, y organismos de derechos humanos, horrorizados por el escalamiento de la represión y el genocidio de los Somoza. El incremento de la lucha popular obliga a los Estados Unidos a plantearse el fin del apoyo a la dictadura, y la búsqueda de una salida negociada.
g) La Iglesia Católica latinoamericana, en muchos lugares asume un rol crítico de las dictaduras. Por todos lados se crean movimientos cristianos que se identifican con la lucha armada revolucionaria.
h) A partir de 1977, el FSLN impulsa una política de alianzas con sectores descontentos de la burguesía. Se adoptan novedosas formas de lucha política como el Grupo de los doce (aglutinamiento de personalidades democráticas).
III. La Lucha Popular contra la Dictadura:
La historia de las luchas populares tienen su origen en la resistencia que indígenas hicieron ante la dominación española.
Sin embargo los sectores populares no desarrollaron muchas luchas independientes. Siempre fueron ocupados como carne de cañón de intereses en pugna, por sectores de la clase dominante. Derrotado el movimiento Sandinista, heróicas, pero muy limitadas, fueron las luchas sindicales, en la época de la dictadura.
La nueva y principal fuerza de organización popular fue el Frente Sandinista de Liberación Nacional, cuyo principal creador Carlos Fonseca, lo construye como una organización alternativa a los partidos tradicionales, a las paralelas históricas, de liberales y conservadores, y como una fuerza nueva que represente al pueblo buscando su propio camino.
IV. LAS BANDERAS
Las banderas se resumen en el Programa Histórico que elaboró Carlos Fonseca en 1968-69:
1) Soberanía nacional. La búsqueda de una Nicaragua independiente de los Estados Unidos, que sea libre para construir su propia historia. En tal sentido busca, la independencia económica, el fin del control de las transnacionales de nuestros recursos naturales, como el oro, el banano, los recursos pesqueros. Pero ante todo reivindica el principio de la autodeterminación, el antiimperialismo y el fin de la presencia norteamericana en nuestra patria, y una política exterior independiente.
2) Democracia y honestidad administrativa, El fin de la Dictadura y la construcción del poder popular. La democracia Identificada con participación directa del pueblo en sus propias transformaciones.
3) Construcción de un ejercito nacional que tenga como misión la salvaguarda de la soberanía y no la represión del pueblo Destrucción de la guardia nacional, como aparato privado de represión, que humillaba, torturaba, y asesinaba a al pueblo.
4) Tierra para los campesinos. Reforma Agraria que ponga fin a la miseria rural y a la injusta distribución de la tierra y al latifundio.
5) Justicia social, expresada como NO MÁS EXPLOTACION NI MISERIA Aniquilamiento de las grandes diferencias sociales. Se proponía construir una sociedad mas justa, en donde todos tuviesen acceso a la educación y a la salud gratuitas. La revolución en la cultura y la enseñanza.
6) Emancipación de la mujer. Fin de la odiosa discriminación de las mujeres con respecto al hombre.
7) Unidad popular centroamericana, con el propósito de dar continuidad al ideal de la unidad de la región.
8) Plena libertad de organización del pueblo. Impulsar la organización popular autónoma de los partidos tradicionales.
9) Libertad religiosa y Estado Laico.
10) Solidaridad entre los pueblos en lucha.
V. FORMAS DE LUCHA ADOPTADAS
El Frente Sandinista se organizó inicialmente como una fuerza guerrillera, que persigue el fin de la dictadura y la toma del poder por la vía armada. Animada por los resultados del movimiento 26 de Julio en Cuba, el Frente Sandinista escoge como teatro preferencial de su lucha el campo, aunque también realiza operaciones en las ciudades.
A finales de los 60 y principios de los 70, se da una confluencia de los cristianos revolucionarios nicaragüenses con el Frente Sandinista, y en particular con el movimiento estudiantil universitario. Coinciden con la reflexión de que es necesario el desarrollo del movimiento popular en apoyo a la lucha armada.
Se construyen a través de distintas organizaciones, puentes de vinculación con el campesinado, a través del trabajo directo y las organizaciones campesinas que luchan por la tierra. En las ciudades, a través de organizaciones juveniles y populares, alrededor de reivindicaciones como la vivienda, el agua, los servicios de salud, por mejoras en las condiciones de vida. Y por supuesto, las luchas sindicales. El Frente Sandinista se vincula estrechamente a las luchas de los maestros por sus reivindicaciones salariales, por libertad sindical. Y después del terremoto de Managua (1972), a los movimientos de obreros de la construcción.
De esta manera, dentro de las luchas sociales se van identificando a los hombres y mujeres que son capaces de trascender las reivindicaciones inmediatas y llevar a un plano más político sus expectativas. Entendiendo que para el cambio de la realidad, era necesaria la alianza obrero campesina, que busque el poder, para el cambio integral de la realidad.
Así entendíamos entonces la importancia del poder, de asaltar los aparatos del Estado, como instrumentos, para cambiar la realidad de injusticia que vivíamos.
Además de las luchas sectoriales, se lograron impulsar luchas eminentemente políticas, por la democracia, por la libertad, como las luchas por la libertad de los presos políticos.
La incorporación masiva del pueblo a la lucha armada, se logró a través de dos décadas de trabajo de base, en que se vincularon, acciones armadas con actividades políticas. Lucha por reivindicaciones con golpes de mano, reclutamiento de colaboradores con asaltos a bancos para conseguir recursos. Acciones de denuncia, de divulgación y de trabajo sobre la conciencia, con llamamientos a la insurrección.
En los últimos años, se adoptaron formas de vinculación variadas. Desde las múltiples formas de colaboración: aporte económico, prestar su automóvil, o su casa para una reunión, casas para que vivan los combatientes clandestinos, o tareas de comunicaciones, conseguir armas, conseguir vituallas, medicinas, curar un herido. Hasta la incorporación a los grupos de combate, en los que también se articularon diferentes niveles de participación. Los grupos juveniles que actuaban en los barrios o cercanos a sus casas en hostigamientos a la guardia (comités de acción popular), o brigadas para acciones específicas o los guerrilleros clandestinos de tiempo completo, para acciones más complejas.
También se logró construir una política de alianzas con sectores de la burguesía, que comenzó a manifestar su descontento ante la voracidad económica y comercial de la Dictadura que invadía con la competencia desleal sus cotos de caza.
Fue muy importante el trabajo internacional para conseguir respaldo político, apoyo en la condena a la dictadura, y también para obtención de recursos.
Y finalmente la insurrección armada, que fue un gigantesco acto de masas, que involucró a decenas de miles de nicaragüenses en las más diversas tareas.
VI. LA REVOLUCION POPULAR SANDINISTA
La victoria del 19 de Julio de 1979 fue la conclusión e inicio de una gigantesca demostración de participación activa del pueblo. Para la realización de sus importantes tareas, contó siempre con la acción organizada de los sectores populares.
La Revolución fue inmediatamente asediada por las fuerzas más reaccionarias de los Estados unidos, particularmente desde que asume el poder Ronald Reagan, quien accede con un programa centrado en la recuperación de la hegemonía mundial, y que se propone a toda costa, aniquilar el proyecto de nación independiente que se inicia en nicaragua y amenaza con extenderse, sobre tres pilares:
* Economía Mixta
* Pluralismo Político
* No-alineamiento
El movimiento popular giró alrededor de las siguientes tareas:
- Defensa de la Revolución, inmediatamente agredida por los Estados Unidos, quienes organizaron rápidamente un ejército contrarrevolucionario con restos de la guardia somocista, con los sectores desplazados y campesinos descontentos. La defensa de la revolución se organizo a través de las milicias, las reservas y el servicio militar.
- La participación en la Cruzada de Alfabetización y las tareas de educación.
- La Reforma Agraria y la participación en jornadas productivas, cortes de café, algodón.
- La organización de ciudadanos se inicia, dando lugar a las grandes organizaciones de campesinos, obreros, estudiantes, mujeres, pobladores, hasta la organización cuadra por cuadra, para realización de tareas comunitarias. Todas girando alrededor de las grandes tareas revolucionarias.
- La creación de una nueva institucionalidad, a través de una nueva constitución y nuevas leyes.
- El desarrollo de una desafiante política internacional independiente, que le lleva a abrir relaciones con los países socialistas, de quienes empieza a recibir sustantiva ayuda.
VII: LECCIONES PARA LOS DESAFIOS DEL PRESENTE
El movimiento popular logró sostenerse en el poder hasta las elecciones de 1990. La razón fundamental de la derrota electoral fue el desgaste profundo en la capacidad de resistencia de la economía y la población, producto de las perdidas en vidas humanas, y la desesperante situación económica.
Esta derrota se produce en un contexto adverso a las ideas de cambio en el mundo. En Europa se produce el fin del socialismo real, y con ello cunde la sensación de que las fuerzas reaccionarias en el mundo han vencido. El paradigma de la revolución luce derrotado.
Sin embargo se considera que otros factores que incidieron estaban dados por debilidades internas del proceso mismo. Se descuido el trabajo sobre el factor conciencia, y la resistencia moral fue minada por errores en la conducción, soberbia en las actuaciones, y una excesiva preocupación por el control del poder, por el poder mismo. La dirigencia se fue distanciando de la base.
La Lucha librada por el pueblo Nicaragüense en sus diferentes etapas nos deja las siguientes enseñanzas:
Uno: Ganar la conciencia popular
La toma del gobierno por la vía de las armas o por la vía electoral, no significa de manera mecánica la garantía de las realizaciones esperadas por los sectores populares.
Tan o más importante que ganar el gobierno, es el trabajo sobre la conciencia entre la gente y entre sus líderes. No es casual que en las condiciones de la democracia liberal, la lucha por la toma del poder se presenta de manera exclusiva como la toma del gobierno por la vía electoral. Las armas o el voto no deben sustituir la conciencia.
En la actualidad, los partidos políticos, predominantemente, incluidos los partidos de izquierda, son arrastrados por la lógica del marketing político. Las campañas electorales se transforman en operaciones de mercadeo político.
Se ganen o se pierdan, las elecciones pasan y, con demasiada frecuencia, pasan bajo la forma de grandes frustraciones. Los intereses tácticos no deben oscurecer la prioridad que debe tener la inversión estratégica y de largo plazo del trabajo ideológico sobre la conciencia del militante y del ciudadano, para poder garantizar en el futuro las deseables y durables victorias.
Las realizaciones verdaderamente transformadoras y revolucionarias, son aquellas que los ciudadanos realizan por ellos mismos motivados por su conciencia.
No es posible realizar profundas transformaciones, aun cuando el gobierno se alcance por una mayoría electoral, sin una conciencia clara de la gente que le lleve proponer, impulsar, participar y defender como propias tales transformaciones.
En las nuevas condiciones, (vida pacifica, democracia y mercado) los liderazgos partidarios son mucho menos confiables y no ofrecen por sí mismos garantías suficientes para la satisfacción de las aspiraciones ciudadanas. La experiencia indica que la seguridad de los intereses populares depende de sus propias fuerzas, de su capacidad organizativa y de su voluntad de lucha, independientemente del gobierno de turno.
En la experiencia de Nicaragua, el pueblo antes de apropiarse de las fuerzas productivas y de las armas, se apropió primero de sentimiento y coraje, de símbolos e identidades, de proyectos y esperanzas, de una bandera roja y negra que se encubaba en el alma y se cultivaba en la calle, en la lucha contra la dictadura, el imperialismo y por cambiar la conducción de la sociedad, por la necesidad de insertarse en un mundo de relaciones económicas y políticas internacionales más justo y más fraterno, por el deseo de participar en las decisiones del estado y de la sociedad, y enrumbar a su país a favor de los intereses del pueblo en su conjunto.
El trabajo de concientización, la educación del pueblo por el pueblo mismo, desarrolla el potencial de transformación y cambio en los actores sociales. El trabajo sobre la conciencia que desemboca en la organización de los propios protagonistas es la clave de los cambios.
El poder, como control de aparatos, es solo una parte. Si se controla el poder pero se descuida el desarrollo del ser humano, de la conciencia, de la batalla de las ideas. Si se quiere construir una nueva sociedad sin cuestionar la base ideológica sobre el que se asienta el viejo modelo, al final seremos vencidos.
Dos. Una nueva horizontalidad
La concepción clásica de vanguardia es válida para algunos momentos, porque se necesita conducción desde fuera de los procesos, pero el protagonismo del propio pueblo no puede ser sustituido por una sola organización. Este es un tema en el que se impone una profunda revisión crítica.
Urge renunciar al vanguardismo y a las estériles pretensiones hegemonistas. Creo que es necesario renovar y actualizar la tolerancia en las relaciones políticas, entre los diversos agentes de la resistencia a los desmanes y caos producidos por el neoliberalismo.
Para quienes defendemos los intereses de las mayorías, las alianzas son necesarias pero no sólo para ganar elecciones: debemos priorizar a los sectores sociales organizados, con quienes es imprescindible establecer confiables y verdaderas alianzas estratégicas, con el fin cimero de transformar las estructuras económicas y sociales, en un nuevo contexto que ya ha puesto fin a la tradicional relación autoritaria y de subordinación vertical de aquellos a los partidos, para sustituirlas con relaciones horizontales de respeto, tolerancia y espíritu crítico.
La realidad nos conduce al reconocimiento de una nueva horizontalidad con una gran diversidad de nuevas prácticas, la emergencia nuevos sujetos económicos, políticos, sociales y culturales, alterándose de una manera que parece irreversible la realidad sociológica del mundo contemporáneo, con la consecuente pérdida del monopolio de los viejos sujetos y las formas tradicionales de la acción política.
Tres: La Juventud como protagonista
La experiencia nos enseña, que es entre los jóvenes donde encontramos la mayor capacidad de abnegación y sacrificio disponible en la sociedad frente al acomodamiento de la clase política, son ellos los más capaces para acometer la realización de tareas que a otras generaciones parecen imposibles.
Es esa juventud la depositaria de las mejores experiencias y por lo tanto, se transforma en exigente sujeto de la acción política y social, en un mundo donde frecuentemente están en crisis la ética y la credibilidad de los dirigentes sociales y de la clase política.
Es esa juventud la que ha probado estar mejor dispuesta en espíritu y energía para emprender la rebelión mundial frente a la mediatización de las luchas; frente a las mutaciones ideológicas de quienes alguna vez fueron dirigentes revolucionarios; frente a las claudicaciones políticas y el pragmatismo; frente a la búsqueda del poder por el poder mismo; frente a la defensa de los nuevos intereses frutos del ejercicio no siempre lícito ni legítimo del poder; frente a búsqueda sin principios de espacios de poder, frente a la mezquindad y el egoísmo; frente al abandono de la solidaridad como conducta ética y política; frente al sometimiento a los valores individualistas y mercantiles de la globalización neoliberal, frente a todos esas viejas enfermedades del capitalismo, convertidas ahora en verdaderas pestes planetarias.
Cuatro: Nuevas banderas
Las luchas en la sociedad contemporánea, no tienen como imperativo el diseño acabado de un nuevo paradigma (cosmovisión) como en el pasado.
Es fundamental desarrollar una actitud comprometida de resistencia permanente y organizada contra las múltiples formas de opresión de la mundialización capitalista. La resistencia de los pobladores del planeta ha comenzado, a través de innumerables iniciativas innovadoras, de procesos autónomos de reflexión y acción, los ciudadanos comienzan a reaccionar sin prejuicios ideológicos y sin exigir lealtades y obligaciones partidistas.
Las banderas de siempre, aquellas que desde el amor han inspirado cada rebelión contra el status quo:
- por la vida,
- contra la pobreza y por el progreso;
- contra la discriminación, la marginalidad y el atraso, por la igualdad de oportunidades para los ciudadanos y las naciones;
- contra la opresión y la dictadura, por la libertad, la independencia nacional y la soberanía, son ahora remozadas y enriquecidas por el vigor de las nuevas generaciones en cuyas manos se han transformado en inspiración de nuevas batallas sociales.
Mientras el sistema capitalista ha emprendido con éxito la tarea de demolición de las relaciones fraternas entre los seres humanos, de sus escombros surgen nuevas banderas tales como:
- Contra la Guerra y el hegemonismo, por la paz de los pueblos
- la lucha contra la corrupción, por la honestidad y la transparencia en la gestión pública;
- contra la dictadura de los hombres sobre las mujeres y de los padres sobre los hijos, por la plena igualdad de derechos entre los sexos, y el diálogo y la democratización de las relaciones familiares;
- contra la doble moral, la discriminación, el racismo y la xenofobia, por la tolerancia, la convivencia entre las razas y el respeto a las diferencias;
- contra la imposición de la fuerza militar y económica, por la fraternidad y la solidaridad entre los ciudadanos y las naciones.
- contra el oportunismo y la mentira, por consecuencia y por la sinceridad en las relaciones personales y políticas;
- contra la dilapidación de los recursos y el maltrato a las otras especies, por la defensa de la naturaleza y del medio ambiente;
- contra el «capital centrismo», por la autonomía regional y municipal.
- Este es el punto de partida ya iniciado por los y las ciudadanos, con el acompañamiento desde luego de los sectores más conscientes, a los cuales con toda seguridad veremos en el futuro dotados de un mayor grado de coherencia, y por qué no, con altos niveles de coordinación y quizás hasta referentes globales alternativos.
Cinco: Unidad no es unanimidad.
La unidad, proclamada frecuentemente en nuestros partidos y movimientos sociales como condición natural de la fortaleza interna y requerimiento para luchas victoriosas, se transforma muchas veces en la imposición de mayorías artificiales, en la exigencia de la unanimidad con el disfraz del consenso, en el aplastamiento de las minorías, en instrumento retardatario de la conciencia crítica, en la promoción del inmovilismo político, en la negación del derecho a la iniciativa por parte de los cuadros y bases de los partidos y sectores, en fin se convierte en demasiadas oportunidades, en el pretexto privilegiado de los órganos superiores, dirigencias y caudillos, para preservar el poder y aplicar sus criterios personales como decisiones del partido, al margen del criterio y la voluntad política de las bases.
La verdadera unidad no es la que resulta de la incondicionalidad. Así como la disciplina partidista no es una categoría superior a la lealtad a los principios, a las propias convicciones ideológicas y a la ética, la verdadera unidad es la que resulta de la coherencia entre la conciencia adquirida, el acuerdo y los intereses compartidos en la acción común.
Seis: el asedio perpetuo a la opresión.
Sería poco responsable, sin embargo, ocultar o disfrazar una realidad inobjetable: no hemos salido aún de un ya largo período de reflujo revolucionario, de euforia neoliberal y de hegemonía de la sociedad de mercado.
En estas condiciones, nos parece que la táctica para la promoción de los cambios es la del asedio permanente, multiclasista y multisectorial, a la hegemonía del capital y su cultura de opresión.
Por ello, el espíritu crítico y la actualización renovada de nuestros presupuestos teóricos, deben estar acompañados de una táctica política flexible, promotora del diálogo, del consenso y de la incorporación a la lucha de las más diversas expresiones posibles de rebeldía.
Desde la perspectiva del asedio a la opresión y al capital, deberíamos proponernos generar el hecho del cambio, el acto emancipador, hoy y ahora, en cada trecho, en cada espacio disponible, contemos o no con el concurso de las conocidas contradicciones de las fuerzas productivas y las relaciones de producción, contemos o no, con la toma del poder político por un partido o una vanguardia, por los medios que fuese.
A nuestro juicio, es hora de avanzar en el quehacer transformador, hacia la disputa de todos los espacios, políticos, económicos o ideológicos. Hoy. Ahora mismo. Sin despreciar ninguna lucha, ningún acto de insubordinación. Sin actitudes excluyentes. Resistiendo y avanzando. Cuestionando lo opresivo y subyugante. Sin despreciar nada ni a nadie, dando lugar a todas las expresiones de la conciencia posible. Afirmándonos y revelándonos. Tejiendo sin prejuicios los vínculos entre los ciudadanos. Promoviendo la fraternidad, la audacia, la cooperación, la solidaridad entre quiénes luchan rebelándose al orden establecido. Afirmando los pasos y las ideas liberadoras. Creando las respuestas, inventando la esperanza.
Todas las vías están abiertas para insubordinarse, para intentar transformar las cosas y al mismo tiempo –lo cual me parece esencial- transformarnos nosotros mismos en permanentes sujetos de cambio, en la medida que somos portadores y ejemplo de ese cambio.
Mejor aun, como señala el compañero sandinista Orlando Núñez: «Desarrollar la audacia para deshacernos de la actual civilización y desprendernos de todos los «atavíos» para comenzar a construir una nueva forma de pensar, sentir, luchar y vivir, recurrir a la memoria histórica de la liberación hasta salirse de las rutas enajenadas cambiar de creencias, recuperar el goce del trabajo creativo, de las acciones compartidas desarrollar la ética de las alianzas de justicia popular a fin de recuperar el amor individual y colectivo».
Siete: sumarse a la rebelión
Tal pareciera que el más sano camino para seguir avanzando hacia la contribución por los cambios y por lo tanto a nuestra propia transformación como hombres y mujeres nuevas, es la que logra articular y combinar –con diálogo y tolerancia-- los mejores senderos de los caminos ya recorridos, y poniendo especial atención a los actos imprevisibles de la conciencia humana, que termina por rebelarse y que no acepta de manera indefinida la sumisión y la dependencia.
No se trata de erigir el pragmatismo y el espontaneísmo como paradigma de la acción transformadora. Se trata a nuestro juicio de afinar cada vez más nuestros sensores para percibir la acción renovadora de la conciencia crítica, empeñándonos en la tediosa y paciente tarea de organizar, concatenar y articular las nuevas ideas y los pluriclasistas actos de rebeldía.
Nuestra sugerencia no pretende tampoco hacer la apología de la acción en detrimento de la reflexión y la teoría. Tampoco somos nadie para pretender que los caminos tradicionalmente admitidos para la promoción de los cambios se encuentran definitivamente agotados.
Sin embargo, no deberíamos obviar por ejemplo, que los cambios revolucionarios no se agotan y ni siquiera se garantizan con las transformaciones de la economía, de la vida material, o la democratización del Estado. El universo subjetivo, el espacio de los valores, de los afectos, el mundo de la cultura, está siempre presente, activo, en los periodos de las luchas desde abajo y, con mayor razón, en la plenitud de los cambios desde arriba.
Permítanme, para concluir este ámbito de reflexiones, la siguiente respetuosa insinuación: a nuestras grandes referencias doctrinarias debemos sumarles la necesidad de su cuestionamiento crítico, y la constante contribución para su permanente adecuación y renovación.
Por otra parte, la poli diversidad de los actos de insumisión, su multisectorialidad, requieren del acompañamiento y de la indispensable labor intelectual comprometida, que contribuya a dar unidad y coherencia a semejante complejidad y desafío.
El camino y el desafió, por amor a la humanidad, sigue siendo el mismo, la lucha continua.
Managua, 29 de Septiembre 2003.
Mónica Baltodano
ENCUENTRO SOBRE EXPERIENCIAS
DE PODER POPULAR EN AMERICA LATINA
Sao Paulo - BRASIL, 26 al 30 de Octubre
I. Breve Introducción histórica:
Hablar de la experiencia popular nicaragüense es hablar de las luchas sostenidas de un pueblo, por más de 50 años, por una verdadera independencia, por una auténtica autodeterminación, y por una sociedad más democrática y justa.
En 1927, Inicia su lucha antiimperialista Augusto C. Sandino después del llamado Pacto del Espino Negro, en donde se acordó desarmar a las fuerzas nicaragüenses y entregarle las armas a los invasores. Sandino no entregó sus armas y comenzó a organizar su propio Ejército Defensor de la Soberanía Nacional.
Sandino y sus campesinos obtienen una gran victoria sobre los Marines, a los que logró derrotar a pesar de las diferencias numéricas y tecnológicas. Pero luego es traicionado y muere, de manos de Anastasio Somoza García. Con el asesinato de Sandino, el gobierno Norteamericano instala la Dictadura Somocista, que dura hasta 1979, y que se constituyó en una de las más oprobiosas de América Latina.
La Dictadura somocista se caracterizó por:
1) Una total subordinación a los intereses norteamericanos. Las compañías norteamericanas controlaron el comercio internacional de nuestros productos, nuestros recursos naturales: minas, pesca, banano y más adelante sector financiero. Nicaragua fue una base militar para propósitos imperiales. Control de la región Centroamericana y base para otras operaciones. No es casualidad que de Nicaragua salieron una parte de los invasores de Bahía de Cochinos.
2) El enriquecimiento personal de la familia del dictador. Constituyó uno de los más grandes capitales de la región.
3) El establecimiento de una democracia formal, reglas de juego aparentemente democráticas. Elecciones periódicas (siempre amañadas), separación de poderes, leyes etc. Pero todo bajo el control total de la dictadura.
4) A través de pactos y prebendas, logró mantener formalmente una "oposición" prebendaría, lo que le permitía legitimarse periódicamente a través de los comicios.
5) Al amparo de su régimen floreció también una débil burguesía, sobre todo ligada al café y al algodón, y luego a la actividad comercial y financiera. Mientras Somoza les permitió el desarrollo de sus actividades estos sectores le apoyaron firmemente.
6) Ejerció una feroz represión, (el Ejercito era su guardia pretoriana) contra quienes luchaban por las libertades. Incluso contra quienes utilizaron formas pacíficas de oposición. El incremento de la lucha armada, le sirvió de pretexto para generalizar la represión.
7) Finalmente la falta de libertades públicas, y la lucha de resistencia desestabilizaron de tal manera al régimen que la burguesía preocupada empezó a buscar un cambio, pero salvaguardando sus intereses de clase. Se intentó un somocismo sin Somoza.
II. Contexto de la lucha y victoria sandinista:
Caracterizamos a grandes rasgos el contexto en que se libró la lucha y los factores de la victoria sandinista:
a) El apoyo incondicional de los Estados Unidos hacia la dictadura, se mantuvo hasta los días finales de la misma.
b) La Dictadura había logrado cierto desarrollo del modelo capitalista agro exportador. Nicaragua tuvo el rol de abastecedor de materias primas baratas. (Algodón, café. Banano, carne, madera y oro) y consumidor de los bienes producidos en Estados Unidos. La situación económica de Nicaragua vive una cierta mejoría con el impulso de la Alianza para el Progreso. en los años 60.
c) Prevalece en el ámbito internacional la guerra fría entre los bloques Este-Oeste. Mientras los Estados Unidos sigue respaldando la Dictadura somocista. La URSS se mantuvo distante y hasta ignorante, sobre la naturaleza de la lucha que se libraba, pues sus representantes eran los partidos comunistas tradicionales, quien hasta la victoria mantuvo una feroz critica a la lucha armada del FSLN.
d) La Revolución Popular Sandinista se produce en el momento en que comienza a manifestarse la crisis de la deuda externa. Después de la etapa de transnacionalización de las economías, en donde el capital financiero internacional de la post guerra han invertido grandes capitales en Latinoamérica a través de su política de préstamos.
e) Hay un agotamiento de los modelos dictatoriales que han respaldado los Estados Unidos. Después de la revolución cubana, se multiplican en todo Latinoamérica los movimientos de resistencia, las luchas guerrilleras. La guerra de Viet-Nam los movimientos de Mayo en París, la masacre de Tlatelolco en México, la victoria de Allende en Chile, hechos que crean un ambiente de efervescencia latinoamericana.
f) El gobierno demócrata de Estados Unidos, con la presidencia de Jimmy Carter, se ve fuertemente presionada por otros gobiernos del mundo, y organismos de derechos humanos, horrorizados por el escalamiento de la represión y el genocidio de los Somoza. El incremento de la lucha popular obliga a los Estados Unidos a plantearse el fin del apoyo a la dictadura, y la búsqueda de una salida negociada.
g) La Iglesia Católica latinoamericana, en muchos lugares asume un rol crítico de las dictaduras. Por todos lados se crean movimientos cristianos que se identifican con la lucha armada revolucionaria.
h) A partir de 1977, el FSLN impulsa una política de alianzas con sectores descontentos de la burguesía. Se adoptan novedosas formas de lucha política como el Grupo de los doce (aglutinamiento de personalidades democráticas).
III. La Lucha Popular contra la Dictadura:
La historia de las luchas populares tienen su origen en la resistencia que indígenas hicieron ante la dominación española.
Sin embargo los sectores populares no desarrollaron muchas luchas independientes. Siempre fueron ocupados como carne de cañón de intereses en pugna, por sectores de la clase dominante. Derrotado el movimiento Sandinista, heróicas, pero muy limitadas, fueron las luchas sindicales, en la época de la dictadura.
La nueva y principal fuerza de organización popular fue el Frente Sandinista de Liberación Nacional, cuyo principal creador Carlos Fonseca, lo construye como una organización alternativa a los partidos tradicionales, a las paralelas históricas, de liberales y conservadores, y como una fuerza nueva que represente al pueblo buscando su propio camino.
IV. LAS BANDERAS
Las banderas se resumen en el Programa Histórico que elaboró Carlos Fonseca en 1968-69:
1) Soberanía nacional. La búsqueda de una Nicaragua independiente de los Estados Unidos, que sea libre para construir su propia historia. En tal sentido busca, la independencia económica, el fin del control de las transnacionales de nuestros recursos naturales, como el oro, el banano, los recursos pesqueros. Pero ante todo reivindica el principio de la autodeterminación, el antiimperialismo y el fin de la presencia norteamericana en nuestra patria, y una política exterior independiente.
2) Democracia y honestidad administrativa, El fin de la Dictadura y la construcción del poder popular. La democracia Identificada con participación directa del pueblo en sus propias transformaciones.
3) Construcción de un ejercito nacional que tenga como misión la salvaguarda de la soberanía y no la represión del pueblo Destrucción de la guardia nacional, como aparato privado de represión, que humillaba, torturaba, y asesinaba a al pueblo.
4) Tierra para los campesinos. Reforma Agraria que ponga fin a la miseria rural y a la injusta distribución de la tierra y al latifundio.
5) Justicia social, expresada como NO MÁS EXPLOTACION NI MISERIA Aniquilamiento de las grandes diferencias sociales. Se proponía construir una sociedad mas justa, en donde todos tuviesen acceso a la educación y a la salud gratuitas. La revolución en la cultura y la enseñanza.
6) Emancipación de la mujer. Fin de la odiosa discriminación de las mujeres con respecto al hombre.
7) Unidad popular centroamericana, con el propósito de dar continuidad al ideal de la unidad de la región.
8) Plena libertad de organización del pueblo. Impulsar la organización popular autónoma de los partidos tradicionales.
9) Libertad religiosa y Estado Laico.
10) Solidaridad entre los pueblos en lucha.
V. FORMAS DE LUCHA ADOPTADAS
El Frente Sandinista se organizó inicialmente como una fuerza guerrillera, que persigue el fin de la dictadura y la toma del poder por la vía armada. Animada por los resultados del movimiento 26 de Julio en Cuba, el Frente Sandinista escoge como teatro preferencial de su lucha el campo, aunque también realiza operaciones en las ciudades.
A finales de los 60 y principios de los 70, se da una confluencia de los cristianos revolucionarios nicaragüenses con el Frente Sandinista, y en particular con el movimiento estudiantil universitario. Coinciden con la reflexión de que es necesario el desarrollo del movimiento popular en apoyo a la lucha armada.
Se construyen a través de distintas organizaciones, puentes de vinculación con el campesinado, a través del trabajo directo y las organizaciones campesinas que luchan por la tierra. En las ciudades, a través de organizaciones juveniles y populares, alrededor de reivindicaciones como la vivienda, el agua, los servicios de salud, por mejoras en las condiciones de vida. Y por supuesto, las luchas sindicales. El Frente Sandinista se vincula estrechamente a las luchas de los maestros por sus reivindicaciones salariales, por libertad sindical. Y después del terremoto de Managua (1972), a los movimientos de obreros de la construcción.
De esta manera, dentro de las luchas sociales se van identificando a los hombres y mujeres que son capaces de trascender las reivindicaciones inmediatas y llevar a un plano más político sus expectativas. Entendiendo que para el cambio de la realidad, era necesaria la alianza obrero campesina, que busque el poder, para el cambio integral de la realidad.
Así entendíamos entonces la importancia del poder, de asaltar los aparatos del Estado, como instrumentos, para cambiar la realidad de injusticia que vivíamos.
Además de las luchas sectoriales, se lograron impulsar luchas eminentemente políticas, por la democracia, por la libertad, como las luchas por la libertad de los presos políticos.
La incorporación masiva del pueblo a la lucha armada, se logró a través de dos décadas de trabajo de base, en que se vincularon, acciones armadas con actividades políticas. Lucha por reivindicaciones con golpes de mano, reclutamiento de colaboradores con asaltos a bancos para conseguir recursos. Acciones de denuncia, de divulgación y de trabajo sobre la conciencia, con llamamientos a la insurrección.
En los últimos años, se adoptaron formas de vinculación variadas. Desde las múltiples formas de colaboración: aporte económico, prestar su automóvil, o su casa para una reunión, casas para que vivan los combatientes clandestinos, o tareas de comunicaciones, conseguir armas, conseguir vituallas, medicinas, curar un herido. Hasta la incorporación a los grupos de combate, en los que también se articularon diferentes niveles de participación. Los grupos juveniles que actuaban en los barrios o cercanos a sus casas en hostigamientos a la guardia (comités de acción popular), o brigadas para acciones específicas o los guerrilleros clandestinos de tiempo completo, para acciones más complejas.
También se logró construir una política de alianzas con sectores de la burguesía, que comenzó a manifestar su descontento ante la voracidad económica y comercial de la Dictadura que invadía con la competencia desleal sus cotos de caza.
Fue muy importante el trabajo internacional para conseguir respaldo político, apoyo en la condena a la dictadura, y también para obtención de recursos.
Y finalmente la insurrección armada, que fue un gigantesco acto de masas, que involucró a decenas de miles de nicaragüenses en las más diversas tareas.
VI. LA REVOLUCION POPULAR SANDINISTA
La victoria del 19 de Julio de 1979 fue la conclusión e inicio de una gigantesca demostración de participación activa del pueblo. Para la realización de sus importantes tareas, contó siempre con la acción organizada de los sectores populares.
La Revolución fue inmediatamente asediada por las fuerzas más reaccionarias de los Estados unidos, particularmente desde que asume el poder Ronald Reagan, quien accede con un programa centrado en la recuperación de la hegemonía mundial, y que se propone a toda costa, aniquilar el proyecto de nación independiente que se inicia en nicaragua y amenaza con extenderse, sobre tres pilares:
* Economía Mixta
* Pluralismo Político
* No-alineamiento
El movimiento popular giró alrededor de las siguientes tareas:
- Defensa de la Revolución, inmediatamente agredida por los Estados Unidos, quienes organizaron rápidamente un ejército contrarrevolucionario con restos de la guardia somocista, con los sectores desplazados y campesinos descontentos. La defensa de la revolución se organizo a través de las milicias, las reservas y el servicio militar.
- La participación en la Cruzada de Alfabetización y las tareas de educación.
- La Reforma Agraria y la participación en jornadas productivas, cortes de café, algodón.
- La organización de ciudadanos se inicia, dando lugar a las grandes organizaciones de campesinos, obreros, estudiantes, mujeres, pobladores, hasta la organización cuadra por cuadra, para realización de tareas comunitarias. Todas girando alrededor de las grandes tareas revolucionarias.
- La creación de una nueva institucionalidad, a través de una nueva constitución y nuevas leyes.
- El desarrollo de una desafiante política internacional independiente, que le lleva a abrir relaciones con los países socialistas, de quienes empieza a recibir sustantiva ayuda.
VII: LECCIONES PARA LOS DESAFIOS DEL PRESENTE
El movimiento popular logró sostenerse en el poder hasta las elecciones de 1990. La razón fundamental de la derrota electoral fue el desgaste profundo en la capacidad de resistencia de la economía y la población, producto de las perdidas en vidas humanas, y la desesperante situación económica.
Esta derrota se produce en un contexto adverso a las ideas de cambio en el mundo. En Europa se produce el fin del socialismo real, y con ello cunde la sensación de que las fuerzas reaccionarias en el mundo han vencido. El paradigma de la revolución luce derrotado.
Sin embargo se considera que otros factores que incidieron estaban dados por debilidades internas del proceso mismo. Se descuido el trabajo sobre el factor conciencia, y la resistencia moral fue minada por errores en la conducción, soberbia en las actuaciones, y una excesiva preocupación por el control del poder, por el poder mismo. La dirigencia se fue distanciando de la base.
La Lucha librada por el pueblo Nicaragüense en sus diferentes etapas nos deja las siguientes enseñanzas:
Uno: Ganar la conciencia popular
La toma del gobierno por la vía de las armas o por la vía electoral, no significa de manera mecánica la garantía de las realizaciones esperadas por los sectores populares.
Tan o más importante que ganar el gobierno, es el trabajo sobre la conciencia entre la gente y entre sus líderes. No es casual que en las condiciones de la democracia liberal, la lucha por la toma del poder se presenta de manera exclusiva como la toma del gobierno por la vía electoral. Las armas o el voto no deben sustituir la conciencia.
En la actualidad, los partidos políticos, predominantemente, incluidos los partidos de izquierda, son arrastrados por la lógica del marketing político. Las campañas electorales se transforman en operaciones de mercadeo político.
Se ganen o se pierdan, las elecciones pasan y, con demasiada frecuencia, pasan bajo la forma de grandes frustraciones. Los intereses tácticos no deben oscurecer la prioridad que debe tener la inversión estratégica y de largo plazo del trabajo ideológico sobre la conciencia del militante y del ciudadano, para poder garantizar en el futuro las deseables y durables victorias.
Las realizaciones verdaderamente transformadoras y revolucionarias, son aquellas que los ciudadanos realizan por ellos mismos motivados por su conciencia.
No es posible realizar profundas transformaciones, aun cuando el gobierno se alcance por una mayoría electoral, sin una conciencia clara de la gente que le lleve proponer, impulsar, participar y defender como propias tales transformaciones.
En las nuevas condiciones, (vida pacifica, democracia y mercado) los liderazgos partidarios son mucho menos confiables y no ofrecen por sí mismos garantías suficientes para la satisfacción de las aspiraciones ciudadanas. La experiencia indica que la seguridad de los intereses populares depende de sus propias fuerzas, de su capacidad organizativa y de su voluntad de lucha, independientemente del gobierno de turno.
En la experiencia de Nicaragua, el pueblo antes de apropiarse de las fuerzas productivas y de las armas, se apropió primero de sentimiento y coraje, de símbolos e identidades, de proyectos y esperanzas, de una bandera roja y negra que se encubaba en el alma y se cultivaba en la calle, en la lucha contra la dictadura, el imperialismo y por cambiar la conducción de la sociedad, por la necesidad de insertarse en un mundo de relaciones económicas y políticas internacionales más justo y más fraterno, por el deseo de participar en las decisiones del estado y de la sociedad, y enrumbar a su país a favor de los intereses del pueblo en su conjunto.
El trabajo de concientización, la educación del pueblo por el pueblo mismo, desarrolla el potencial de transformación y cambio en los actores sociales. El trabajo sobre la conciencia que desemboca en la organización de los propios protagonistas es la clave de los cambios.
El poder, como control de aparatos, es solo una parte. Si se controla el poder pero se descuida el desarrollo del ser humano, de la conciencia, de la batalla de las ideas. Si se quiere construir una nueva sociedad sin cuestionar la base ideológica sobre el que se asienta el viejo modelo, al final seremos vencidos.
Dos. Una nueva horizontalidad
La concepción clásica de vanguardia es válida para algunos momentos, porque se necesita conducción desde fuera de los procesos, pero el protagonismo del propio pueblo no puede ser sustituido por una sola organización. Este es un tema en el que se impone una profunda revisión crítica.
Urge renunciar al vanguardismo y a las estériles pretensiones hegemonistas. Creo que es necesario renovar y actualizar la tolerancia en las relaciones políticas, entre los diversos agentes de la resistencia a los desmanes y caos producidos por el neoliberalismo.
Para quienes defendemos los intereses de las mayorías, las alianzas son necesarias pero no sólo para ganar elecciones: debemos priorizar a los sectores sociales organizados, con quienes es imprescindible establecer confiables y verdaderas alianzas estratégicas, con el fin cimero de transformar las estructuras económicas y sociales, en un nuevo contexto que ya ha puesto fin a la tradicional relación autoritaria y de subordinación vertical de aquellos a los partidos, para sustituirlas con relaciones horizontales de respeto, tolerancia y espíritu crítico.
La realidad nos conduce al reconocimiento de una nueva horizontalidad con una gran diversidad de nuevas prácticas, la emergencia nuevos sujetos económicos, políticos, sociales y culturales, alterándose de una manera que parece irreversible la realidad sociológica del mundo contemporáneo, con la consecuente pérdida del monopolio de los viejos sujetos y las formas tradicionales de la acción política.
Tres: La Juventud como protagonista
La experiencia nos enseña, que es entre los jóvenes donde encontramos la mayor capacidad de abnegación y sacrificio disponible en la sociedad frente al acomodamiento de la clase política, son ellos los más capaces para acometer la realización de tareas que a otras generaciones parecen imposibles.
Es esa juventud la depositaria de las mejores experiencias y por lo tanto, se transforma en exigente sujeto de la acción política y social, en un mundo donde frecuentemente están en crisis la ética y la credibilidad de los dirigentes sociales y de la clase política.
Es esa juventud la que ha probado estar mejor dispuesta en espíritu y energía para emprender la rebelión mundial frente a la mediatización de las luchas; frente a las mutaciones ideológicas de quienes alguna vez fueron dirigentes revolucionarios; frente a las claudicaciones políticas y el pragmatismo; frente a la búsqueda del poder por el poder mismo; frente a la defensa de los nuevos intereses frutos del ejercicio no siempre lícito ni legítimo del poder; frente a búsqueda sin principios de espacios de poder, frente a la mezquindad y el egoísmo; frente al abandono de la solidaridad como conducta ética y política; frente al sometimiento a los valores individualistas y mercantiles de la globalización neoliberal, frente a todos esas viejas enfermedades del capitalismo, convertidas ahora en verdaderas pestes planetarias.
Cuatro: Nuevas banderas
Las luchas en la sociedad contemporánea, no tienen como imperativo el diseño acabado de un nuevo paradigma (cosmovisión) como en el pasado.
Es fundamental desarrollar una actitud comprometida de resistencia permanente y organizada contra las múltiples formas de opresión de la mundialización capitalista. La resistencia de los pobladores del planeta ha comenzado, a través de innumerables iniciativas innovadoras, de procesos autónomos de reflexión y acción, los ciudadanos comienzan a reaccionar sin prejuicios ideológicos y sin exigir lealtades y obligaciones partidistas.
Las banderas de siempre, aquellas que desde el amor han inspirado cada rebelión contra el status quo:
- por la vida,
- contra la pobreza y por el progreso;
- contra la discriminación, la marginalidad y el atraso, por la igualdad de oportunidades para los ciudadanos y las naciones;
- contra la opresión y la dictadura, por la libertad, la independencia nacional y la soberanía, son ahora remozadas y enriquecidas por el vigor de las nuevas generaciones en cuyas manos se han transformado en inspiración de nuevas batallas sociales.
Mientras el sistema capitalista ha emprendido con éxito la tarea de demolición de las relaciones fraternas entre los seres humanos, de sus escombros surgen nuevas banderas tales como:
- Contra la Guerra y el hegemonismo, por la paz de los pueblos
- la lucha contra la corrupción, por la honestidad y la transparencia en la gestión pública;
- contra la dictadura de los hombres sobre las mujeres y de los padres sobre los hijos, por la plena igualdad de derechos entre los sexos, y el diálogo y la democratización de las relaciones familiares;
- contra la doble moral, la discriminación, el racismo y la xenofobia, por la tolerancia, la convivencia entre las razas y el respeto a las diferencias;
- contra la imposición de la fuerza militar y económica, por la fraternidad y la solidaridad entre los ciudadanos y las naciones.
- contra el oportunismo y la mentira, por consecuencia y por la sinceridad en las relaciones personales y políticas;
- contra la dilapidación de los recursos y el maltrato a las otras especies, por la defensa de la naturaleza y del medio ambiente;
- contra el «capital centrismo», por la autonomía regional y municipal.
- Este es el punto de partida ya iniciado por los y las ciudadanos, con el acompañamiento desde luego de los sectores más conscientes, a los cuales con toda seguridad veremos en el futuro dotados de un mayor grado de coherencia, y por qué no, con altos niveles de coordinación y quizás hasta referentes globales alternativos.
Cinco: Unidad no es unanimidad.
La unidad, proclamada frecuentemente en nuestros partidos y movimientos sociales como condición natural de la fortaleza interna y requerimiento para luchas victoriosas, se transforma muchas veces en la imposición de mayorías artificiales, en la exigencia de la unanimidad con el disfraz del consenso, en el aplastamiento de las minorías, en instrumento retardatario de la conciencia crítica, en la promoción del inmovilismo político, en la negación del derecho a la iniciativa por parte de los cuadros y bases de los partidos y sectores, en fin se convierte en demasiadas oportunidades, en el pretexto privilegiado de los órganos superiores, dirigencias y caudillos, para preservar el poder y aplicar sus criterios personales como decisiones del partido, al margen del criterio y la voluntad política de las bases.
La verdadera unidad no es la que resulta de la incondicionalidad. Así como la disciplina partidista no es una categoría superior a la lealtad a los principios, a las propias convicciones ideológicas y a la ética, la verdadera unidad es la que resulta de la coherencia entre la conciencia adquirida, el acuerdo y los intereses compartidos en la acción común.
Seis: el asedio perpetuo a la opresión.
Sería poco responsable, sin embargo, ocultar o disfrazar una realidad inobjetable: no hemos salido aún de un ya largo período de reflujo revolucionario, de euforia neoliberal y de hegemonía de la sociedad de mercado.
En estas condiciones, nos parece que la táctica para la promoción de los cambios es la del asedio permanente, multiclasista y multisectorial, a la hegemonía del capital y su cultura de opresión.
Por ello, el espíritu crítico y la actualización renovada de nuestros presupuestos teóricos, deben estar acompañados de una táctica política flexible, promotora del diálogo, del consenso y de la incorporación a la lucha de las más diversas expresiones posibles de rebeldía.
Desde la perspectiva del asedio a la opresión y al capital, deberíamos proponernos generar el hecho del cambio, el acto emancipador, hoy y ahora, en cada trecho, en cada espacio disponible, contemos o no con el concurso de las conocidas contradicciones de las fuerzas productivas y las relaciones de producción, contemos o no, con la toma del poder político por un partido o una vanguardia, por los medios que fuese.
A nuestro juicio, es hora de avanzar en el quehacer transformador, hacia la disputa de todos los espacios, políticos, económicos o ideológicos. Hoy. Ahora mismo. Sin despreciar ninguna lucha, ningún acto de insubordinación. Sin actitudes excluyentes. Resistiendo y avanzando. Cuestionando lo opresivo y subyugante. Sin despreciar nada ni a nadie, dando lugar a todas las expresiones de la conciencia posible. Afirmándonos y revelándonos. Tejiendo sin prejuicios los vínculos entre los ciudadanos. Promoviendo la fraternidad, la audacia, la cooperación, la solidaridad entre quiénes luchan rebelándose al orden establecido. Afirmando los pasos y las ideas liberadoras. Creando las respuestas, inventando la esperanza.
Todas las vías están abiertas para insubordinarse, para intentar transformar las cosas y al mismo tiempo –lo cual me parece esencial- transformarnos nosotros mismos en permanentes sujetos de cambio, en la medida que somos portadores y ejemplo de ese cambio.
Mejor aun, como señala el compañero sandinista Orlando Núñez: «Desarrollar la audacia para deshacernos de la actual civilización y desprendernos de todos los «atavíos» para comenzar a construir una nueva forma de pensar, sentir, luchar y vivir, recurrir a la memoria histórica de la liberación hasta salirse de las rutas enajenadas cambiar de creencias, recuperar el goce del trabajo creativo, de las acciones compartidas desarrollar la ética de las alianzas de justicia popular a fin de recuperar el amor individual y colectivo».
Siete: sumarse a la rebelión
Tal pareciera que el más sano camino para seguir avanzando hacia la contribución por los cambios y por lo tanto a nuestra propia transformación como hombres y mujeres nuevas, es la que logra articular y combinar –con diálogo y tolerancia-- los mejores senderos de los caminos ya recorridos, y poniendo especial atención a los actos imprevisibles de la conciencia humana, que termina por rebelarse y que no acepta de manera indefinida la sumisión y la dependencia.
No se trata de erigir el pragmatismo y el espontaneísmo como paradigma de la acción transformadora. Se trata a nuestro juicio de afinar cada vez más nuestros sensores para percibir la acción renovadora de la conciencia crítica, empeñándonos en la tediosa y paciente tarea de organizar, concatenar y articular las nuevas ideas y los pluriclasistas actos de rebeldía.
Nuestra sugerencia no pretende tampoco hacer la apología de la acción en detrimento de la reflexión y la teoría. Tampoco somos nadie para pretender que los caminos tradicionalmente admitidos para la promoción de los cambios se encuentran definitivamente agotados.
Sin embargo, no deberíamos obviar por ejemplo, que los cambios revolucionarios no se agotan y ni siquiera se garantizan con las transformaciones de la economía, de la vida material, o la democratización del Estado. El universo subjetivo, el espacio de los valores, de los afectos, el mundo de la cultura, está siempre presente, activo, en los periodos de las luchas desde abajo y, con mayor razón, en la plenitud de los cambios desde arriba.
Permítanme, para concluir este ámbito de reflexiones, la siguiente respetuosa insinuación: a nuestras grandes referencias doctrinarias debemos sumarles la necesidad de su cuestionamiento crítico, y la constante contribución para su permanente adecuación y renovación.
Por otra parte, la poli diversidad de los actos de insumisión, su multisectorialidad, requieren del acompañamiento y de la indispensable labor intelectual comprometida, que contribuya a dar unidad y coherencia a semejante complejidad y desafío.
El camino y el desafió, por amor a la humanidad, sigue siendo el mismo, la lucha continua.
Managua, 29 de Septiembre 2003.
domingo, 1 de febrero de 2009
AUTONOMIA Y REFORMA AGRARIA / ENTREVISTA A LIDER DEL mst BRASILEÑO
Autonomía y reforma agraria
“Los movimientos sociales deben mantener su autonomía de los gobiernos”, dice el líder del MST en esta entrevista concedida durante la realización del Foro Social Mundial. Para el dirigente, la reforma agraria clásica ya no alcanza.
Por Sandra Russo
Desde Belém do Pará
Su nombre va de boca en boca entre los pobres de Brasil. João Pedro Stedile lidera sin ningún rótulo el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) de Brasil, y la Vía Campesina, el correlato que extiende esa lucha más allá de estas fronteras. Poco antes del inicio del Foro Social Mundial, el MST cumplió 25 años de una lucha que en sus inicios consistió básicamente en la toma de tierras por la fuerza, y en la reivindicación de la reforma agraria que, creyeron en algún momento, iba a facilitarse con Lula da Silva en la presidencia. Eso no sucedió, y los cambios que según explica Stedile adoptó el capitalismo en las zonas agrarias, hizo necesaria una reformulación de objetivos. El MST no ha roto los puentes con el gobierno petista, pero no se considera ni parte ni socio. “No nos importa quién gobierna. Si las medidas de un gobierno son a favor de nuestra lucha, apoyamos. Si son en contra, criticamos. Los movimientos sociales deben mantener su autonomía de los gobiernos. Es la única manera de mantener la lucha intacta”, dice este hombre joven, economista recibido en la UNAM mexicana, autoproclamado católico y de ideas marxistas “pero no de manual”.En una entrevista realizada en una enorme escuela de Belém en la que el MST estableció su propio campamento, ante este diario, La Jornada de México, Il Manifesto de Italia y la agencia Reuters, Stedile explicó el presente del movimiento que lidera, el más grande y organizado de América latina. En sus orígenes, la construcción del MST no hubiera sido posible sin el apoyo físico y moral del movimiento de la Teología de la Liberación. La Pastoral de la Tierra brasileña cobijó sus primeros pasos y les dio consistencia. Desde algunos sectores del PT, los critican argumentando que dependen del Vaticano, lo cual no deja de ser una chicana. Nunca dependieron de ningún Papa, pero Stedile sí reconoce que la lucha de los Sin Tierra hubiera sido impensable sin “el trabajo de hormiga que durante años y años hicieron curas y monjas que estaban cerca de los pobres”.Cuando terminó el acto en el que hablaron los cuatro presidentes invitados por el MST (Fernando Lugo, Evo Morales, Rafael Correa y Hugo Chávez), Stedile, que estaba en el panel, tomó la palabra y los acusó de “flojos”. Dijo que esperaba “cambios estructurales, que todavía no llegaron”. La suya fue una voz crítica en un acto en el que todo parecía colmado de optimismo. Lula da Silva no estuvo presente en la reunión con los movimientos sociales sencillamente porque no fue invitado. “Lo de ayer no fue un acto, fue un encuentro que tiene un largo camino. Empezó con la lucha contra el ALCA y dio nacimiento al Alba. Queremos intercambiar opiniones, porque contra el neoliberalismo, hasta aquí llegamos. Pero ahora hay que dar pasos hacia el cambio estructural”, dice Stedile, que no quiso “regañar a nadie, pero hay que señalar las responsabilidades de cada quien”.“El capitalismo está en crisis, pero tratará de recomponerse a costa de los trabajadores. Estos son momentos en los que los actores políticos de la sociedad se mueven y generan oportunidades y alternativas. Las burguesías nacionales no tienen proyectos alternativos. Y la mayoría de los gobiernos de la región están proponiendo medidas que son medicina para el capital. Los movimientos sociales son los que deben elaborar el proyecto alternativo, partiendo de reclamar la soberanía sobre nuestras propias riquezas.”Stedile no es exactamente escéptico, más bien es cauto ante el mapa político regional. “Sólo en Bolivia las masas se han transformado en poder. En los demás países, hay luchas, las reconocemos, pero están lejos de haber cambiado estructuras de poder.” El MST comenzó hace más de dos décadas impulsando una reforma agraria que aún siendo una meta hoy ya no tiene la misma forma. A lo largo de su historia, el MST lideró 7500 tomas de tierras, y en lo que va del gobierno petista, 2500. Pero el escenario no es el mismo que hace dos décadas, y la toma no alcanza. “La reforma agraria tradicional consistía en destruir los latifundios y repartir la tierra. Ese tipo de reforma ya no sirve por sí sola. Fue aplastada por el neoliberalismo. Las burguesías nacionales ya no dependen de los mercados internos. Han negociado con las transnacionales y ahora trabajan para el mercado externo. Imponen los monocultivos, destruyen el medio ambiente, monopolizan la venta de semillas, tienen las patentes de los transgénicos, entonces: ¿para qué queremos destruir latifundios y repartir las tierras si no hay semillas para plantar en ellas? El problema se profundizó, y nuestra lucha debe cambiar el eje. Creemos en una nueva matriz tecnológica, en la producción de alimentos sanos, y principalmente en la construcción de ciudadanía. Sin educación no tendremos ciudadanos.”El MST es reconocido por ser uno de los movimientos sociales de la región que más importancia le dio desde su inicio a la pedagogía. Tienen su escuela de cuadros políticos, la Florestal Fernández, y está colaborando para crear en Venezuela la primera universidad campesina. A eso apuesta el movimiento, y el mismo Stedile dice que “si quieren saber quiénes liderarán el proyecto alternativo popular, no miren a los viejos. Todavía no son conocidos esos nuevos líderes. Se están formando ahora”.Sobre el actual gobierno brasileño, Stedile dice que “el gobierno de Lula no es un gobierno de izquierda ni un gobierno popular. No lo digo yo, lo dice Lula. Lo apoyan sectores de izquierda, pero también la burguesía. Y entonces hay una medida que deja contentas a las bases, y otra medida que deja contenta a la burguesía. Nosotros creemos que la solución para nuestros problemas no es electoral. No buscamos popularidad. Si la buscáramos, no haríamos un movimiento social sino una banda de rock. Lo que el MST quiere es colaborar para que las clases populares acumulen fuerza, que aceleren su lucha, para hacer posible un reascenso de masas. ¿Cuánto falta todavía? No lo sabemos”.
“Los movimientos sociales deben mantener su autonomía de los gobiernos”, dice el líder del MST en esta entrevista concedida durante la realización del Foro Social Mundial. Para el dirigente, la reforma agraria clásica ya no alcanza.
Por Sandra Russo
Desde Belém do Pará
Su nombre va de boca en boca entre los pobres de Brasil. João Pedro Stedile lidera sin ningún rótulo el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) de Brasil, y la Vía Campesina, el correlato que extiende esa lucha más allá de estas fronteras. Poco antes del inicio del Foro Social Mundial, el MST cumplió 25 años de una lucha que en sus inicios consistió básicamente en la toma de tierras por la fuerza, y en la reivindicación de la reforma agraria que, creyeron en algún momento, iba a facilitarse con Lula da Silva en la presidencia. Eso no sucedió, y los cambios que según explica Stedile adoptó el capitalismo en las zonas agrarias, hizo necesaria una reformulación de objetivos. El MST no ha roto los puentes con el gobierno petista, pero no se considera ni parte ni socio. “No nos importa quién gobierna. Si las medidas de un gobierno son a favor de nuestra lucha, apoyamos. Si son en contra, criticamos. Los movimientos sociales deben mantener su autonomía de los gobiernos. Es la única manera de mantener la lucha intacta”, dice este hombre joven, economista recibido en la UNAM mexicana, autoproclamado católico y de ideas marxistas “pero no de manual”.En una entrevista realizada en una enorme escuela de Belém en la que el MST estableció su propio campamento, ante este diario, La Jornada de México, Il Manifesto de Italia y la agencia Reuters, Stedile explicó el presente del movimiento que lidera, el más grande y organizado de América latina. En sus orígenes, la construcción del MST no hubiera sido posible sin el apoyo físico y moral del movimiento de la Teología de la Liberación. La Pastoral de la Tierra brasileña cobijó sus primeros pasos y les dio consistencia. Desde algunos sectores del PT, los critican argumentando que dependen del Vaticano, lo cual no deja de ser una chicana. Nunca dependieron de ningún Papa, pero Stedile sí reconoce que la lucha de los Sin Tierra hubiera sido impensable sin “el trabajo de hormiga que durante años y años hicieron curas y monjas que estaban cerca de los pobres”.Cuando terminó el acto en el que hablaron los cuatro presidentes invitados por el MST (Fernando Lugo, Evo Morales, Rafael Correa y Hugo Chávez), Stedile, que estaba en el panel, tomó la palabra y los acusó de “flojos”. Dijo que esperaba “cambios estructurales, que todavía no llegaron”. La suya fue una voz crítica en un acto en el que todo parecía colmado de optimismo. Lula da Silva no estuvo presente en la reunión con los movimientos sociales sencillamente porque no fue invitado. “Lo de ayer no fue un acto, fue un encuentro que tiene un largo camino. Empezó con la lucha contra el ALCA y dio nacimiento al Alba. Queremos intercambiar opiniones, porque contra el neoliberalismo, hasta aquí llegamos. Pero ahora hay que dar pasos hacia el cambio estructural”, dice Stedile, que no quiso “regañar a nadie, pero hay que señalar las responsabilidades de cada quien”.“El capitalismo está en crisis, pero tratará de recomponerse a costa de los trabajadores. Estos son momentos en los que los actores políticos de la sociedad se mueven y generan oportunidades y alternativas. Las burguesías nacionales no tienen proyectos alternativos. Y la mayoría de los gobiernos de la región están proponiendo medidas que son medicina para el capital. Los movimientos sociales son los que deben elaborar el proyecto alternativo, partiendo de reclamar la soberanía sobre nuestras propias riquezas.”Stedile no es exactamente escéptico, más bien es cauto ante el mapa político regional. “Sólo en Bolivia las masas se han transformado en poder. En los demás países, hay luchas, las reconocemos, pero están lejos de haber cambiado estructuras de poder.” El MST comenzó hace más de dos décadas impulsando una reforma agraria que aún siendo una meta hoy ya no tiene la misma forma. A lo largo de su historia, el MST lideró 7500 tomas de tierras, y en lo que va del gobierno petista, 2500. Pero el escenario no es el mismo que hace dos décadas, y la toma no alcanza. “La reforma agraria tradicional consistía en destruir los latifundios y repartir la tierra. Ese tipo de reforma ya no sirve por sí sola. Fue aplastada por el neoliberalismo. Las burguesías nacionales ya no dependen de los mercados internos. Han negociado con las transnacionales y ahora trabajan para el mercado externo. Imponen los monocultivos, destruyen el medio ambiente, monopolizan la venta de semillas, tienen las patentes de los transgénicos, entonces: ¿para qué queremos destruir latifundios y repartir las tierras si no hay semillas para plantar en ellas? El problema se profundizó, y nuestra lucha debe cambiar el eje. Creemos en una nueva matriz tecnológica, en la producción de alimentos sanos, y principalmente en la construcción de ciudadanía. Sin educación no tendremos ciudadanos.”El MST es reconocido por ser uno de los movimientos sociales de la región que más importancia le dio desde su inicio a la pedagogía. Tienen su escuela de cuadros políticos, la Florestal Fernández, y está colaborando para crear en Venezuela la primera universidad campesina. A eso apuesta el movimiento, y el mismo Stedile dice que “si quieren saber quiénes liderarán el proyecto alternativo popular, no miren a los viejos. Todavía no son conocidos esos nuevos líderes. Se están formando ahora”.Sobre el actual gobierno brasileño, Stedile dice que “el gobierno de Lula no es un gobierno de izquierda ni un gobierno popular. No lo digo yo, lo dice Lula. Lo apoyan sectores de izquierda, pero también la burguesía. Y entonces hay una medida que deja contentas a las bases, y otra medida que deja contenta a la burguesía. Nosotros creemos que la solución para nuestros problemas no es electoral. No buscamos popularidad. Si la buscáramos, no haríamos un movimiento social sino una banda de rock. Lo que el MST quiere es colaborar para que las clases populares acumulen fuerza, que aceleren su lucha, para hacer posible un reascenso de masas. ¿Cuánto falta todavía? No lo sabemos”.
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