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martes, 24 de marzo de 2009

TLC CON LA UNION EUROPEA: OTRA VEZ LAS TRANSNACIONALES FARMACEUTICAS AL ATAQUE/Pedro Francke

TLC CON LA UNION EUROPEA: OTRA VEZ LAS TRASNACIONALES FARMACEUTICAS AL ATAQUE


El TLC con los Estados Unidos que negociaron Alejandro Toledo y Alfredo Ferrero, y que aceptó Alan García, incluía grandes ventajas para las trasnacionales farmacéuticas. El Ministerio de Salud calculó que los precios de las medicinas se duplicarían en 12 años, a un costo de 300 millones de dólares adicionales que tendríamos que pagar todos los peruanos por medicinas...a favor de estas trasnacionales.

Felizmente, hubo elecciones al congreso en los Estados Unidos, los demócratas ganaron mayoría y exigieron cambios al TLC. El gobierno peruano aceptó sumiso esa renegociación sin pedir nada a cambio, pero en el tema de medicinas los demócratas gringos también se preocuparon por lo que podía pasar a sus ciudadanos y eliminaron los párrafos más negativos del TLC. Quienes negociaron por el Perú quedaron muy mal, ya que quedó demostrado que podían obtenerse mejores condiciones.

Ahora, peligros incluso mayores a los que del TLC con los Estados Unidos, se repiten con el TLC que está negociando el gobierno peruano con la Unión Europea. La delegación europea ha planteado aumentar la protección a la propiedad intelectual para los medicamentos, lo que quiere decir que el monopolio de las trasnacionales sobre nuevos remedios se alarga y las medicinas se encarecen. Con las patentes aumentando de 20 a 25 años y la protección de datos de prueba de 5 años a 11 años, los precios de las medicinas pueden subir fuertemente.

Así, nuevamente está en la mesa de negociaciones los precios de los medicamentos y la salud de los peruanos. Este gobierno ya dejó de lado estas preocupaciones una vez, prefiriendo los intereses de las grandes empresas exportadoras e importadoras, que la salud pública. Bolivia se ha resistido a estas pretensiones de la UE y ha salido de las negociaciones. Tampoco Brasil o Argentina, por mencionar un par de países vecinos, aceptan estas pretensiones de Estados Unidos y Europa, gobiernos que defienden los intereses de sus trasnacionales que dominan la economía mundial y quieren aumentar aún más sus ganancias en medio de la crisis.

Una posición común de la Comunidad Andina debería definirse en torno a lo que es mejor para sus ciudadanos, que es precisamente no aceptar negociaciones en temas de propiedad intelectual y medicamentos. No debemos repetir el “sí o sí” que siguieron Toledo y García en el TLC con los Estados Unidos.

domingo, 22 de marzo de 2009

ESTAMOS REALMENTE ANTE EL FIN DEL NEOLIBERALISMO? LA CRISIS Y LA CONSOLIDACIÓN DEL PODER DE LAS CLASES DOMINANTES/ DAVID HARVEY

¿Estamos realmente ante el fin del neoliberalismo? La crisis y la consolidación del poder de las clases dominantes.
David Harvey · · · · ·

22/03/09



Kate Ferguson y Mary Livingstone transcribieron y editaron esta conferencia del reconocido geógrafo, historiador y urbanista marxista anglo-norteamericano David Harvey. Mínima Estrella la tradujo al castellano para SINPERMISO.



¿Marca esta crisis el final del neoliberalismo? Yo creo que depende de lo que se entienda por neoliberalismo. En mi interpretación, el neoliberalismo ha sido un proyecto de clase camuflado bajo una proteica retórica sobre la libertad individual, el albedrío, la responsabilidad personal, la privatización y el libre mercado. Pero esa retórica no era sino un medio para la restauración y consolidación del poder de clase, y en este sentido, el proyecto neoliberal ha sido todo un éxito.



Uno de los principios básicos que quedaron sentados en los setenta fue que el poder del Estado tenía que proteger las instituciones financieras, costara lo que costara. Ese principio fue puesto por obra en la crisis de Nueva York de mediados de los setenta, y fue internacionalmente definido por vez primera cuando se cernía sobre México el espectro de la bancarrota, en 1982. Eso habría destruido los bancos de inversión neoyorquinos, de modo que el Tesoro estadounidense y el FMI actuaron de consuno en rescate de México. Mas, al hacerlo, impusieron un programa de austeridad a la población mexicana. En otras palabras, protegieron a los bancos y destruyeron al pueblo; no otra ha sido la práctica regular del FMI desde entonces. El presente rescate es el mismo viejo cuento, una vez más, sólo que a una escala ciclópea.



Lo que pasó en los EEUU fue que 8 hombres nos dieron un documento de 3 páginas a modo de pistola que nos apuntaba a todos: “dadnos 700 mil millones de dólares, y no se hable más”. Para mí eso fue una suerte de golpe financiero contra el Estado y contra la población norteamericanos. Lo que significa que no se saldrá de esta crisis con una crisis de la clase capitalista; se saldrá de ella con una consolidación todavía mayor de esa clase. Terminará habiendo 4 o 5 grandes entidades financieras en los EEUU, no más. Muchos en Wall Street están ya medrando ahora mismo. Lazard’s, a causa de su especialización en fusiones y adquisiciones, está ganando dinero a espuertas. Algunos no escaparán a la quema, pero habrá por doquiera una consolidación del poder financiero. Andrew Mellon –banquero norteamericano, Secretario del Tesoro en 1921-32— dejó estupendamente dicho que en una crisis los activos terminan siempre por regresar a sus legítimos propietarios. Una crisis financiera es un modo de racionalizar lo que es irracional: por ejemplo, el inmenso crac asiático de 1997-8 resultó en un nuevo modelo de desarrollo capitalista. Las grandes alteraciones llevan a una reconfiguración, a una nueva forma de poder de clase. Podría ir mal, políticamente hablando. El rescate bancario ha sido resistido en el Senado y en otras partes, de manera que es posible que la clase política no se alinee tan fácilmente: pueden poner estorbos en el camino, pero, hasta ahora, han tragado y no han nacionalizado los bancos.



Sin embargo, esto podría llevar a una lucha política de mayor calado: se percibe una vigorosa resistencia a dar más poder a quienes nos metieron en este lío. La elección de equipo económico de Obama está siendo cuestionada; por ejemplo, la de Larry Summers, que era Secretario del Tesoro en el momento clave en que muchas cosas empezaron a ir realmente mal, al final de la administración Clinton. ¿Por qué dar cargos a tantas gentes favorables a Wall Street, al capital financiero, que reintrodujeron el predominio del capital financiero? Eso no quiere decir que no vayan a rediseñar la arquitectura financiera, porque saben que su rediseño es ineludible, pero la cuestión es: ¿para quién la rediseñarán? La gente está verdaderamente descontenta con el equipo económico de Obama; también el grueso de la prensa.



Se precisa una nueva forma de arquitectura financiera. Yo no creo que deban abolirse todas las instituciones existentes; no, desde luego, el Banco Internacional de Pagos (BIS, por sus siglas en inglés), ni siquiera el FMI. Yo creo que necesitamos esas instituciones, pero que tienen que transformarse radicalmente. La gran cuestión es: quién las controlará y cuál será su arquitectura. Necesitaremos gente, expertos con alguna inteligencia del modo en que esas instituciones funcionan y pueden funcionar. Y eso es muy peligroso, porque, como podemos ver ya ahora mismo, cuando el Estado busca a alguien que entienda lo que está pasando, suele mirar a Wall Street.



Un movimiento obrero inerme: hasta aquí hemos llegado



Que podamos salir de esta crisis por alguna otra vía depende, y por mucho, de la relación de fuerzas entre las clases sociales. Depende de hasta qué punto el conjunto de la población diga: “¡hasta aquí hemos llegado; hay que cambiar el sistema!”. Ahora mismo, cuando se observa retrospectivamente lo que les ha pasado a los trabajadores en los últimos 50 años, se ve que no han conseguido prácticamente nada de este sistema. Pero no se han rebelado. En los EEUU, en los últimos 7 u 8 años, se ha deteriorado en general la condición de las clases trabajadoras, y no se ha dado un movimiento masivo de resistencia. El capitalismo financiero puede sobrevivir a la crisis, pero eso depende por completo de que se produzca una rebelión popular contra lo que está pasando, y de que haya una verdadera embestida tendente a reconfigurar el modo de funcionamiento de la economía.



Uno de los mayores obstáculos atravesados en el camino de la acumulación continuada de capital fue, en los 60 y comienzos de los 70, el factor trabajo. Había escasez de trabajo, tanto en Europa como en los EEUU, y el mundo del trabajo estaba bien organizado, con influencia política. De modo, pues, que una de las grandes cuestiones para la acumulación de capital en ese período era: ¿cómo puede lograr el capital tener acceso a suministros de trabajo más baratos y más dóciles? Había varias respuestas. Una pasaba por estimular la inmigración. En los EEUU se revisaron en serio las leyes migratorias en 1965, lo que les permitió el acceso a la población mundial excedente (antes de eso, sólo se favorecía migratoriamente a caucásicos y europeos). A fines de los 60, el gobierno francés subsidiaba la importación de mano de obra magrebí, los alemanes traían a turcos, los suecos importaban yugoslavos y los británicos tiraban de su imperio. Así que apareció una política proinmigración, que era una forma de lidiar con el problema.



Otra vía fue el cambio tecnológico rápido, que echa a la gente del trabajo, y si eso fallaba, ahí estaban gentes como Reagan, Thatcher y Pinochet para aplastar al movimiento obrero organizado. Finalmente, y por la vía de la deslocalización, el capital se desplaza hacia dónde hay mano de obra excedente. Eso fue facilitado por dos cosas. Primero, la reorganización técnica de los sistemas de transporte: una de las mayores revoluciones ocurridas durante ese período fue la de los containers, que permitieron fabricar partes de automóviles en Brasil y embarcarlas a bajo coste hacia Detroit, o hacia dónde fuera. En segundo lugar, los nuevos sistemas de comunicación permitieron una organización más ajustada en el tiempo de la producción en cadena de mercancías a través del espacio global.



Todas estas vías se encaminaban a resolver para el capital el problema de la escasez de trabajo, de modo que hacia 1985 el capital había dejado de tener problemas al respecto. Podía tener problemas específicos en zonas particulares, pero, globalmente, tenía a su disposición abundante trabajo; el subitáneo colapso de la Unión Soviética y la transformación de buena parte de China vinieron a añadir a cerca de 2 mil millones de personas al proletariado global en el pequeño espacio de 20 años. Así pues, la disponibilidad de trabajo no representa hoy problema ninguno, y el resultado de eso es que el mundo del trabajo ha ido quedando en situación de indefensión en los últimos 30 años. Pero cuando el trabajo está inerme, recibe salarios bajos, y si te empeñas en represar los salarios, eso limitará los mercados. De modo que el capital comenzó a tener problemas con sus mercados. Y ocurrieron dos cosas.



La primera: el creciente hiato entre los ingresos del trabajo y lo que los trabajadores gastaban comenzó a salvarse mediante el auge de la industria de las tarjetas de crédito y mediante el creciente endeudamiento de los hogares. Así, en los EEUU de 1980, nos encontramos con que la deuda media de los hogares rondaba los 40.000 dólares [copnstantes], mientras que ahora es de unos 130.000 dólares [constantes] por hogar, incluyendo las hipotecas. La deuda de los hogares se disparó, y eso nos lleva a la financiarización, que tiene que ver con unas instituciones financieras lanzadas a sostener las deudas de los hogares de gente trabajadora, cuyos ingresos han dejado de crecer. Y empiezas por la respetable clase trabajadora, pero más o menos hacia 2000 te empiezas a encontrar ya con hipotecas subprime en circulación. Buscas crear un mercado. De modo que las entidades financieras se lanzan a sostener el financiamiento por deuda de gente prácticamente sin ingresos. Mas, de no hacerlo, ¿qué ocurriría con los promotores inmobiliarios que construían vivienda? Así pues, se hizo, y se buscó estabilizar el mercado financiando el endeudamiento.



Las crisis de los valores de los activos



Lo segundo que ocurrió fue que, desde 1980, los ricos se fueron haciendo cada vez más ricos a causa de la represión salarial. La historia que se nos contó es que invertirían en nuevas actividades, pero no lo hicieron; el grueso de los ricos empezó a invertir en activos, es decir, pusieron su dinero en la bolsa. Así se generaron las burbujas en los mercados de valores. Es un sistema análogo al esquema de Ponzi, pero sin necesidad de que lo organice un Madoff. Los ricos pujan por valores de activos, incluyendo acciones, propiedades inmobiliarias y propiedades de ocio, así como en el mercado de arte. Esas inversiones traen consigo financiarización. Pero, a medida que pujas por valores de activos, eso repercute en el conjunto de la economía, de modo que vivir en Manhattan llegó a ser de todo punto imposible, a menos que te endeudaras increíblemente, y todo el mundo se ve envuelto en esta inflación de los valores de los activos, incluidas las clases trabajadoras, cuyos ingresos no crecen. Y lo que tenemos ahora es un colapso de los valores de los activos; el mercado inmobiliario se ha desplomado, el mercado de valores se ha desplomado.



Siempre ha habido el problema de la relación entre representación y realidad. La deuda tiene que ver con el valor futuro que se les supone a bienes y servicios, de modo que supone que la economía seguirá creciendo en los próximos 20 o 30 años. Entraña siempre un pálpito, una conjetura tácita, que luego se refleja en la tasa de interés, descontada a futuro. Este crecimiento del área financiera luego de los 70 tiene mucho que ver con lo que yo creo es el problema clave: lo que yo llamaría el problema de absorción del excedente capitalista. Como nos enseña la teoría del excedente, los capitalistas producen un excedente del que luego tienen que hacerse con una parte, recapitalizarla y reinvertirla en expansión. Lo que significa que siempre tienen que encontrar algo en lo que expandirse. En un artículo que escribía para la New Left Review, “El derecho a la ciudad”, señalaba yo que en los últimos 30 años un inmenso volumen de excedente de capital ha sido absorbido por la urbanización: por la reestructuración, la expansión y la especulación urbanas. Todas y cada una de las ciudades que he visitado constituyen enormes emplazamientos de construcción aptos para la absorción de excedente capitalista. Ahora, ni que decir tiene, muchos de esos proyectos han quedado a medio hacer.



Ese modo de absorber excedentes de capital se ha ido haciendo más y más problemático con el tiempo. En 1750, el valor del total de bienes y servicios producidos rondaba los 135 mil millones de dólares (constantes). Hacia 1950, era de 4 billones de dólares. En 2000, se acercaba a los 40 billones. Ahora ronda los 50 billones. Y si no yerra Gordon Brown, se doblará en los próximos 20 años, hasta alcanzar los 100 billones en 2030.



A lo largo de la historia del capitalismo, la tasa general media de crecimiento ha rondado el 2,5% anual, sobre base compuesta. Eso significaría que en 2030 habría que encontrar salidas rentables para 2,5 billones de dólares. Es un orden de magnitud muy elevado. Yo creo que ha habido un serio problema, particularmente desde 1970, con el modo de absorber volúmenes cada vez más grandes de excedente en la producción real. Sólo una parte cada vez más pequeña va a parar a la producción real, y una parte cada vez más grande se destina a la especulación con valores de activos, lo que explica la frecuencia y la profundidad crecientes de las crisis financieras que estamos viendo desde 1975, más o menos. Son todas crisis de valores de activos.



Yo diría que, si saliéramos de esta crisis ahora mismo, y si se diera una acumulación de capital con una tasa de un 3% de crecimiento anual, nos encontraríamos con un montón de problemas endemoniados. El capitalismo se enfrenta a serias limitaciones medioambientales, así como a limitaciones de mercado y de rentabilidad. El reciente giro hacia la financiarización es un giro forzado por la necesidad de lidiar con un problema de absorción de excedente; un problema, empero, que no se puede abordar sin exponerse a devaluaciones periódicas. Es lo que está ocurriendo ahora mismo, con pérdidas de varios billones de dólares de valores de activos.



El término “rescate nacional” es, por lo tanto, inapropiado, porque no están salvando al conjunto del sistema financiero existente; están salvando a los bancos, a la clase capitalista, perdonándoles deudas y transgresiones. Y sólo les están salvando a ellos. El dinero fluye a los bancos, pero no a las familias que están siendo hipotecariamente ejecutadas, lo que está comenzado a provocar cólera. Y los bancos están usando ese dinero, no para prestarlo, sino para comprar otros bancos. Están consolidando su poder de clase.



El colapso del crédito



El colapso del crédito para la clase trabajadora pone fin a la financiarización como solución de la crisis del mercado. Por consecuencia, veremos una importante crisis de desempleo, así como el colapso de muchas industrias, a menos que se emprenda una acción efectiva para cambiar el curso de las cosas. Y en este punto es donde se desarrolla ahora la discusión sobre el regreso a un modelo económico keynesiano. El programa económico de Obama consiste en invertir masivamente en grandes obras públicas y en tecnologías verdes, regresando en cierto sentido al tipo de solución del New Deal. Yo soy escéptico respecto de su capacidad para lograrlo.



Para entender la presente situación, necesitamos ir más allá de lo que ocurre en el proceso de trabajo y en la producción, necesitamos entrar en el complejo de relaciones en torno al Estado y las finanzas. Necesitamos comprender el modo en que la deuda nacional y el sistema de crédito han sido, desde el comienzo, vehículos fundamentales para la acumulación primitiva, o para lo que yo llamo acumulación por desposesión (según puede verse en el sector de la construcción). En “El derecho a la ciudad” observaba yo la manera en que había sido revitalizado el capitalismo en el París del Segundo Imperio: el Estado, de consuno con los banqueros, puso por obra un nuevo vínculo Estado-capital financiero, a fin de reconstruir París. Eso generó pleno empleo y los bulevares, los sistemas de suministro de agua corriente y los sistemas de canalización de residuos, así como nuevos sistemas de transporte; gracias a ese tipo de mecanismos se construyó también el Canal de Suez. Una buena parte de todo eso se financió con deuda. Ahora, ese vínculo Estado-finanzas viene experimentando una enorme transformación desde 1970: se ha hecho más internacional, se ha abierto a todo tipo de innovaciones financieras, incluidos los mercados de derivados y los mercados especulativos, etc. Se ha creado una nueva arquitectura financiera.



Lo que yo creo que está pasando ahora mismo es que ellos están buscando una nueva forma de esquema financiero que pueda resolver el problema, no para el pueblo trabajador, sino para la clase capitalista. En mi opinión, están en vías de hallar una solución para la clase capitalista, y si el resto de nosotros sufre las consecuencias, pues ¡qué se le va a hacer! La única cosa que les preocupa de nosotros es que nos alcemos en rebelión. Y mientras esperamos a rebelarnos, ellos tratan de diseñar un sistema acorde con sus propios intereses de clase. Desconozco cómo será esa nueva arquitectura financiera. Si se mira con atención lo que pasó durante la crisis fiscal en Nueva York, se verá que los banqueros y los financieros no tenían la menor idea de qué hacer; lo que terminaron haciendo fue una especie de bricolaje a tientas, pieza aquí, pieza allí; luego juntaron los fragmentos de un modo nuevo, y terminaron con una construcción de nueva planta. Mas, cualquiera sea la solución a la que lleguen, les vendrá a su medida, a menos que nosotros nos plantemos y comencemos a decir que queremos algo a nuestra medida. Las gentes como nosotros podemos desempeñar un papel crucial a la hora de plantear cuestiones y de desafiar la legitimidad de las decisiones que se están tomando ahora mismo. También, claro está, a la hora de realizar análisis muy claros de la verdadera naturaleza del problema y de las posibles salidas ofrecidas al mismo.



Alternativas



Necesitamos empezar a ejercer de hecho nuestro derecho a la ciudad. Tenemos que preguntar qué es más importante, el valor de los bancos o el valor de la humanidad. El sistema bancario debería servir a la gente, no vivir a costa de la gente. Y la única manera en que seremos capaces de ejercer el derecho a la ciudad es tomando las riendas del problema de la absorción del excedente capitalista. Tenemos que socializar el excedente de capital, y escapar para siempre al problema del 3% de acumulación. Nos hallamos ahora en un punto en el que seguir indefinidamente con una tasa de crecimiento del 3% llegará a generar unos costes ambientales tan tremendos, y una presión sobre las situaciones sociales tan tremenda, que estaremos abocados a una crisis financiera tras otra.



El problema central es cómo se pueden absorber los excedentes capitalistas de un modo productivo y rentable. En mi opinión, los movimientos sociales tienen que coaligarse en torno a la idea de lograr un mayor control sobre el producto excedente. Y aunque yo no apoyo una vuelta al modelo keynesiano del tipo que teníamos en los 60, me parece fuera de duda que entonces había un control social y político mucho mayor sobre la producción, la utilización y la distribución del excedente. El excedente circulante se derivaba hacia la construcción de escuelas, hospitales e infraestructura. Eso es lo que sacó de sus casillas a la clase dominante y causó un contramovimiento a fines de los 60: no tenían control bastante sobre el excedente. Sin embargo, si se atiende a los datos disponibles, se ve que la proporción de excedente absorbido por el Estado no ha variado mucho desde 1970; lo que hizo, así pues, la clase capitalista fue frenar una ulterior socialización del excedente. También lograron transformar la palabra “gobierno” en la palabra “gobernanza”, haciendo porosas las actividades gubernamentales y empresariales, lo que permite situaciones como la que tenemos en Irak, en donde contratistas privados muñeron implacablemente las ubres del beneficio fácil.



Creo que estamos aproados a una crisis de legitimación. En los pasados treinta años, se ha repetido una y otra vez la ocurrencia de Margaret Thatcher, según la cual “no hay alternativa” a un mercado libre neoliberal, a un mundo privatizado, y si no tenemos éxito en ese mundo, es por culpa nuestra. Yo creo que es muy difícil decir que, enfrentados a una crisis de ejecuciones hipotecarias y desahucios inmobiliarios, se ayuda a los bancos pero no a las personas que pierden su vivienda. Puedes acusar a los desahuciados de irresponsabilidad, y en los EEUU no deja de haber un componente fuertemente racista en esa acusación. Cuando la primera ola de ejecuciones hipotecarias golpeó zonas como Cleveland y Ohio, resultó devastadora para las comunidades negras, pero la reacción de algunos fue poco más o menos ésta: “¿pues qué esperabais? Los negros son gente irresponsable”. Las explicaciones de la crisis dilectas de la derecha son en términos de codicia personal, tanto en lo que hace a Wall Street, como en lo que hace a la gente que pidió prestado para comprarse una vivienda. Lo que tratan es de cargar la culpa de la crisis a sus víctimas. Una de nuestras tareas consiste en decir: “no, no se puede hacer eso en absoluto”, y tratar luego de ofrecer una explicación cogente de esta crisis como un fenómeno de clase: una determinada estructura de explotación se fue a pique y está en vías de ser desplazada por otra estructura aún más profunda de explotación. Es muy importante que esta explicación alternativa de la crisis sea presentada y discutida públicamente.



Una de las grandes configuraciones ideológicas que está en vías de formarse tiene que ver con el papel que habrá de desempeñar en el futuro la propiedad de la vivienda, una vez comencemos a decir cosas como que hay que socializar buena parte del parque de viviendas, puesto que desde los años 30 hemos tenido enormes presiones a favor de la vivienda individualizada como forma de asegurar los derechos y la posición de la gente. Tenemos que socializar y recapitalizar la educación y la asistencia sanitaria públicas, a demás de la provisión de vivienda. Esos sectores de la economía tienen que ser socializados, de consuno con la banca.



Una política radical, más allá de las divisiones de clase



Hay otro punto que debemos reconsiderar: el trabajo y, particularmente, el trabajo organizado es sólo una pequeña pieza de este conjunto de problemas, y sólo juega un papel parcial en lo que está ocurriendo. Y eso por una razón muy sencilla, que se remonta a las limitaciones de Marx a la hora de plantear la cosa. Si decimos que la formación del complejo Estado-finanzas es absolutamente crucial para la dinámica del capitalismo (y, obviamente, lo es), y si nos preguntamos qué fuerzas sociales actúan en punto a contrarrestar o promover esas formaciones institucionales, hay que reconocer que el trabajo nunca ha estado en primera línea de esta lucha. El trabajo ha estado en primera línea en el mercado de trabajo y en el proceso de trabajo, y ambos son momentos vitales del proceso de circulación, pero el grueso de las luchas que se han desarrollado en torno al vínculo Estado-finanzas han sido luchas populistas, en las que le trabajo sólo parcialmente ha estado presente.



Por ejemplo, en los EEUU de los años 30 hubo un montón de populistas que apoyaban a los atracadores de bancos Bonnie y Clyde. Y actualmente, muchas de las luchas en curso en América Latina tienen una dirección más populista que obrera. El trabajo siempre ha tenido un papel muy importante a jugar, pero no creo yo que ahora mismo estemos en una situación en la que la visión convencional de proletariado como vanguardia de la lucha sea de mucha ayuda, cuando la arquitectura del vínculo Estado-finanzas (el sistema nervioso central de la acumulación de capital) es el asunto fundamental. Puede haber épocas y lugares en los que los movimientos proletarios resulten de gran importancia, por ejemplo, en China, en donde yo les auguro un papel críticamente decisivo que, en cambio, no veo en nuestro país. Lo interesante es que los trabajadores del automóvil y las compañías automovilísticas son ahora mismo aliados frente al nexo Estado-finanzas, de modo que la gran división de clase que siempre hubo en Detroit no se da ya, o no del mismo modo. Lo que ahora está en curso es un nuevo tipo, completamente distinto, de política de clase, y algunas de las formas marxistas convencionales de ver estas cosas se atraviesan en el camino de una política verdaderamente radical.



También es un gran problema para la izquierda el que muchos piensen que la conquista del poder del Estado no debe jugar ningún papel en las transformaciones políticas. Yo creo que están locos. En el Estado radica un poder increíble, y no se puede prescindir de él como si careciera de importancia. Soy profundamente escéptico respecto de la creencia, según la cual las ONG y las organizaciones de la sociedad civil están en vías de transformar el mundo; no porque las ONG no puedan hacer nada, sino porque se requiere otro tipo de concepción y de movimiento políticos, si queremos hacer algo ante la crisis principal que está en curso. En los EEUU, el instinto político es muy anarquista, y aunque yo simpatizo mucho con bastantes puntos de vista anarquistas, sus inveteradas protestas contra el Estado y su negativa a hacerse con el control del mismo constituyen otro obstáculo atravesado en el camino.



No creo que estemos en una posición que nos permita determinar quiénes serán los agentes del cambio en la presente coyuntura, y es palmario que serán distintos en las distintas partes del mundo. Ahora mismo, en los EEUU, hay signos de que la clase de los ejecutivos y gestores empresariales, que han vivido de los ingresos procedentes del capital financiero todos estos años, están enojados y pueden radicalizarse un poco. Mucha gente ha sido despedida de los servicios financieros, y en algunos casos, han llegado a ver ejecutadas sus hipotecas. Los productores culturales están tomando consciencia de la naturaleza de los problemas que enfrentamos, y de la misma manera que en los años 60 las escuelas de arte se convirtieron en centros de radicalismo político, no hay que descartar la reaparición de algo análogo. Podríamos ver el auge de organizaciones transfronterizas, a medida que las reducciones en las remesas de dinero enviadas extiendan la crisis a lugares como el México rural o Kerala.



Los movimientos sociales tienen que definir qué estrategias y políticas quieren desarrollar. Nosotros, los académicos, no deberíamos vernos jamás en el papel de misioneros en los movimientos sociales; lo que deberíamos hacer es entrar en conversación y charlar sobre cómo vemos la naturaleza del problema.



Dicho esto, me gustaría proponeros algunas ideas. Una idea interesante en los EEUU ahora mismo es que los gobiernos municipales aprueben ordenanzas anti-desahucio. Creo que hay muchos sitios en Francia donde han hecho eso. Entonces podríamos montar una empresa municipal de vivienda que asumiera las hipotecas y devolviera al banco el principal de la deuda, renegociando los intereses, porque los bancos han recibido un montón de dinero, supuestamente, para lidiar con eso, aunque no lo hacen.



Otra cuestión clave es la de la ciudadanía y los derechos. Yo creo que los derechos a la ciudad deberían garantizarse por residencia, independientemente de qué ciudadanía o nacionalidad tengáis. Actualmente, se está negando a la gente todo derecho político a la ciudad, a menos que tengan la ciudadanía. Si eres inmigrante, careces de derechos. Creo que hay que lanzar luchas en torno a los derechos a la ciudad. En la Constitución brasileña tienen una cláusula de “derechos a la ciudad” que versa sobre los derechos de consulta, participación y procedimientos presupuestarios. Creo que de todo eso podría resultar una política.



Reconfiguración de la urbanización



Hay en los EEUU posibilidades de actuación a escala local, con una larga tradición en cuestiones medioambientales, y en los últimos quince o veinte años los gobiernos municipales han sido a menudo más progresistas que el gobierno federal. Hay ahora mismo una crisis en las finanzas municipales, y verosímilmente habrá protestas y presiones sobre Obama para que ayude a recapitalizar a los gobiernos municipales (lo que figura ya en el paquete de estímulos). Obama ha dejado dicho que ésta es una de las cosas que más le preocupan, especialmente porque mucho de lo que está pasando se desarrolla a nivel local; por ejemplo, la crisis hipotecaria subprime. Como vengo sosteniendo, las ejecuciones hipotecarias y los desahucios han de entenderse como crisis urbana, no como crisis financiera: es una crisis financiera de la urbanización.



Otra cuestión importante es pensar políticamente sobre la forma de convertir en un componente estratégico algún tipo de alianza entre la economía social y el mundo del trabajo y los movimientos municipales como el del derecho a la ciudad. Eso tiene que ver con la cuestión del desarrollo tecnológico. Por ejemplo: yo no veo razón para no tener un sistema municipal de apoyo al desarrollo de sistemas productivos como la energía solar, a fin de crear aparatos y posibilidades más descentralizados de empleo.



Si yo tuviera que desarrollar ahora mismo un sistema ideal, diría que en los EEUU deberíamos crear un banco nacional de re-desarrollo y, de los 700 mil millones que aprobaron, destinar 500 mil para que ese banco trabajara con los municipios para ayudar a los vecinos golpeados por la ola de desahucios. Porque los desahucios han sido una especie de Katrina financiero en muchos aspectos: han arrasado comunidades enteras, normalmente comunidades pobres negras o hispánicas. Pues bien; entras en esos vecindarios y les devuelves a la gente que vivía allí y les reubicas sobre otro tipo de base, con derechos de residencia, y con un tipo distinto de financiación. Y hay que hacer verdes esos barrios, creando allí oportunidades de empleo local.



Puedo, pues, imaginar una reconfiguración de la urbanización. Para hacer algo en materia de calentamiento global, necesitamos reconfigurar totalmente el funcionamiento de las ciudades norteamericanas; pensar en pautas completamente nuevas de urbanización, en nuevas formas de vivir y de trabajar. Hay un montón de posibilidades a las que la izquierda debería prestar atención; tenemos oportunidades reales. Y aquí es donde tengo un verdadero problema con algunos marxistas que parecen pensar: “¡Sí, señor! Es una crisis, ¡y las contradicciones del capitalismo terminarán por resolverse ahora, de uno u otro modo!”. No es éste momento de triunfalismos, es momento de hacerse preguntas y plantearse problemas. Por lo pronto, yo creo que el modo en que Marx planteó las cosas no está exento de dificultades. Los marxistas no comprenden muy bien el complejo Estado-finanzas de la urbanización, son terriblemente torpes a la hora de entender eso. Pero ahora tenemos que repensar nuestra posición teórica y nuestras posibilidades políticas.



Así que, tanto como la acción práctica, se precisa volver a pensar teóricamente muchas cosas.



David Harvey es un geógrafo, sociólogo urbano e historiador social marxista de reputación académica internacional. Entre sus libros traducidos al castellano: Espacios de esperanza (Akal, Madrid, 2000) y El nuevo imperialismo (Akal, Madrid, 2004). Actualmente, es Distinguished Professor en el CUNY Graduate Center de Nueva York. Su último libro es A Brief History of Neoliberalism [traducción castellana: Breve historia del neoliberalismo , Madrid, Akal, 2007]. Mantiene un más que recomendable blog: Reading Marx's Capital blog.




Traducción para www.sinpermiso.info: Minima Estrella

LA IMPUNIDAD GALOPA/ GUSTAVO ESPINOZA

LA IMPUNIDAD GALOPA ...
Por Gustavo Espinoza M.

Uno de los capitostes del fujimorato, el general del Ejército Peruano Víctor Malca Villanueva, buscado por los organismos judiciales de diversos países en los últimos años, fue finalmente ubicado en los Estados Unidos, en el Estado de Maryland donde, al parecer, disfrutaba secretamente de jugosas sumas del dinero que hurtó entre 1990 y el año 2002 a la sombra del poder del hoy reo en cárcel Alberto Fujimori Fujimori.

Malca, como se recuerda, fue Ministro de Defensa y Ministro del Interior, en su momento y fue también uno de los “pesos pesados” del régimen más corrupto que conoció el Perú en el siglo pasado. En el año 2001, las autoridades descubrieron que disponía de una cuenta de seis millones de dólares, además de otra de diez millones ubicada en la banca del exterior.



Pero como no todo es pera en dulce, el requerido por la justicia, no fue personalmente ubicado, ni detenido. Pudo ponerse a buen recaudo, probablemente alertado por los mismos que debieron capturarlo, con lo que se confirmó que, en torno al tema, la impunidad galopa.



Y algo parecido ocurre, sin duda en diversos otros casos en los que, procesados por los mismos delitos, han alcanzado su libertad o están en disposición de lograrla, sin que hayan pagado sus culpas.

Víctor Joy Way, por ejemplo, ministro y parlamentario en su momento, goza de la más amplia libertad, aunque no devolvió un centavo de lo que le fue descubierto cuando, de común acuerdo con su esposa, abrió cuentas en el exterior depositando en ellas gruesas sumas de dinero.



Y Ernesto Schutz, el propietario del Canal 5 de la TV, ni se diga. Vive en la paradisiaca Suiza y baja en las tardes, probablemente, a ver la caída del sol en las aguas del lago Leman. Sus socios de aventura –los Crousillat- afrontan algunos problemas aunque el mayor de ellos -el dueño del canal 4- goza de una prisión dorada: desde hace más de seis meses vive internado en una clínica privada en nuestra capital, arguyendo “riesgos de salud”.



Ambos -verdaderos “Zares” de la Televisión peruana- se vendieron ostentosamente al régimen de entonces y recibieron millones de dólares en “la salita del SIN” sin vergüenza alguna.



Y nadie les habría podido enrostrar nada sino hubieses aparecido los famosos “vladivideos”, que desenmascararon a lo más graneado de la “clase dominante”, desde Dionisio Romero hasta los líderes de la CONFIEP, la organización representativa de los grandes empresarios.



Los ministros, los empresarios y los militares robaron a manos llenas el dinero del país. Pero tuvieron la suerte de ser defendidos y protegidos hasta el fin por una pléyade de funcionarios corruptos que sacaron la cara por ellos como si fueran partícipes -y a lo mejor lo fueron- de los latrocinios de toda monta.



Ese fue el caso del núcleo de parlamentarios en el que destacó un quinteto de polendas: Marta Chávez, Luz Salgado, Carmen Lozada, Luisa María Cuculiza y Martha Hildebrandt, la que hoy -para que se mueran de risa todos- fue elegida nada menos que Presidenta de la Comisión de Etica del Congreso de la República. El mismo Congreso, claro, que tiene entre sus integrantes al hermano del dictador -Santiago- y a la hija, Keiko, que jugó el papel de “Primera Dama” entre 1995 y el 2005.



Ni los antiguos ni los actuales congresistas del fujimorato, fueron acusados por los delitos que cometieron. En unos casos se les procesó por causas menores y en otros simplemente se les exculpó con ligereza cómplice para que no sufrieran los rigores del presidio. Se podían quebrar.



La bancada parlamentaria actual es, como lo dijo certeramente ya un analista político, una bancada patrimonial. Allí están el hermano, la hija, el abogado, el empleado, el médico de cabecera, y hasta el músico, orquestados todos en la defensa del patrimonio de la familia.



Y la hija -Keiko- es ciertamente la peor de todas, y la más peligrosa porque ahora se le patrocina como “candidata presidencial” para el 2011 con el apoyo del APRA. Y nadie duda que en una hipotética “segunda vuelta” entre ella y Ollanta Humala -por ejemplo- reciba el voto aluvional de todo los empresariado y el respaldo activo de los más diversos estamentos de la Clase Dominante y sus organizaciones políticas, comenzando por el Partido de García.



Keiko fue convertida -cuando tenía apenas 19 años- en la Primera Dama de la Nación, lo que le permitió disponer de onerosos recursos, pero también hacer una experiencia de gestión que hoy le resulta utilísima.

Susana Higuschi, la madre, dijo que ella era “el diablo”. Y no le faltó razón. En 1993, Susana fue detenida y torturada. Fue confinada en un lóbrego calabozo ubicado en “El Pentagonito”, donde recibió descargas eléctricas, y luego emparedada en Palacio de Gobierno desde donde tuvo que huir para salvar su vida.



Cuando eso ocurrió, Susana denunció el hecho y fue tildada de “loca”, por su marido, el Presidente, y por su hija Keiko, que se apresuró a reemplazarla y ocupar su lugar en la gestión del Estado. Años después, entre el 2001 y el 2006, Susana fue congresista y demostró que estaba en sus cabales, pero jamás fue reconocida por quienes -siendo sus familiares más directos- abusaron perversamente de ella.



Keiko goza ahora de la más amplia cobertura de prensa. Es estrella de la radio y la televisión peruana. Y la prensa escrita la entrevista cada día para que adelante “su programa de gobierno”. Ella sonríe y dice simplemente que pondrá en libertad a su papá porque “es inocente”.



En este escenario, el Presidente García se muestra optimista haciendo uso de la lógica de Voltaire: es decir, tiene la manía de asegurar que todo va bien, cuando todo va mal.



Como lo dijimos recientemente en las páginas de Nuestra Bandera hoy el Perú es escenario de un proceso muy extraño. Como las siete plagas de Egipto, del pandero aprista asoman todas las expresiones de la corrupción más desenfrenada.



Escándalos como el caso del ministro Enrique Cornejo quien cuando fuera titular de Vivienda contrató con entidades de cuyos directorios era miembro; la venta a precios irrisorios de los terrenos de Collique y el desabastecimiento del aeropuerto civil de la zona en provecho de inversionistas chilenos; la desenfrenada comercializació n de futbolistas vendidos como si fueran simple mercancía; el caso del traficante de tierras, Germán Cárdenas León, coludido con altas autoridades del régimen; la liberación de integrantes de peligrosas bandas de secuestradores; el funcionamiento de estructuras vinculadas al sicariato internacional y encargadas de la eliminación de personas; el reconocimiento parlamentario a Magaly Medina, condenada por diversos delitos contra la sociedad; la escandalosa aprobación de la Ley de Aguas y, finalmente, el reingreso al escenario político -en el Año del Búfalo- de Agustín Mantilla Campos gracias a sus declaraciones a través de las cuales amenaza revelar los entretelones de sus oscuros vínculos con la Mafia Fujimorista; son todas expresiones de un mismo rumbo.



Y no tienen más propósito que desmoralizar al conjunto de la sociedad afirmando la idea de que aquí, todo es posible, todo puede ocurrir, y nada debiera sorprender.



Cuando la gente se habitúe a esa idea, entonces el régimen indultará a Fujimori dejando en la impunidad los alevosos crímenes de su administració n.



Así podrá confirmarse aquello de que en el Perú, la impunidad galopa .

jueves, 26 de febrero de 2009

TRAVESURAS DE UNAS NIÑAS MALAS(SOBRE EL LIBRO "LA MANO INVISIBLE EN EL ESTADO DE FRANCISCO DURAND/ JURGEN SCHULDT


Travesuras de unas niñas malas

Jürgen Schuldt

Perú, junio del 2006.


Es impresionante el número de reseñas que ha merecido "Travesuras de una niña mala", la graciosamente triste novela más reciente de nuestro futuro premio Nóbel, así como las de otras obras premiadas o menores de la literatura peruana. En cambio, en lo que a las ciencias sociales concierne, es poco lo que la prensa acostumbra difundir y mucho lo que busca ocultar, especialmente cuando los textos palpan alguna fibra sensible de nuestra sociedad. Un caso ilustrativo a ese respecto es el ninguneo del excepcional libro "La mano invisible en el Estado" de Francisco Durand, profesor peruano de ciencia política en la Universidad de Texas.

El intento de silenciarlo es comprensible, ya que versa sobre las no siempre invisibles relaciones incestuosas existentes entre el Estado y las poderosas empresas multinacionales (acompañadas por ciertos capitales nacionales desvanecientes), esas niñas traviesas que ingresaron al país a lo largo de los últimos tres lustros. A la luz de las cuales las travesuras de la gélida niña mala de MVLL resulta ser apenas una nena de pecho; y no sólo por lo que el autor nos relata en torno a la pérfida corrupción, voracidad y rentismo que han campeado en materia de privatizaciones y concesiones, licitaciones y arbitrajes, recompra de papeles de la deuda externa y rescates bancarios, entre otras fechorías que delatan el carácter mercantilista de nuestro bamba-liberalismo.

Si bien pululan los estudios económicos y sociológicos sobre las más variadas patologías de la sociedad peruana, pocas veces se llega a un análisis concienzudo de sus determinantes y causas más profundas. ¿Cómo pueden entenderse nuestros lacerantes problemas si no se conocen los vericuetos del poder económico en el Perú actual? Más aún ¿cómo comprender la lógica de las decisiones de política económica y las reformas institucionales que adopta un gobierno, cómo la dinámica sociopolítica del país, cómo las peculiares relaciones externas, sin un conocimiento de lo que Durand denomina la "nueva clase corporativa"? De ahí que sus cuestionamientos también estén dirigidos a los politólogos, porque la suya es "una línea de investigación que mire a la político no solo como una cuestión de régimen y ciudadanía, sino como un sistema que está determinado en forma compleja pero efectiva por las nuevas estructuras del poder económico nacional e internacional".

A ese respecto, el autor traza "el nuevo mapa de poder post reforma neoliberal", en que enfatiza "el rol de dos actores centrales, los grandes empresarios y la familia neoliberal (intelectuales orgánicos, tecnócratas o técnicos y políticos), considerando tanto la rama nacional como la internacional, y su impacto sobre el proceso político y el sistema político peruano". Esa cúpula del gran poder económico se modificó en ese breve lapso, transfiriéndola de los agonizantes "12 Apóstoles" (grupos de poder económico familiares peruanos) a una docena de empresas multinacionales y latinoamericanas (privadas y estatales), como consecuencia de las reformas estructurales y de política económica ortodoxas de los años noventa. Esa nueva alianza ha capturado, no sólo el Estado, sin mayores contrapesos, sino también a importantes medios de comunicación, encuestadoras, consultoras empresariales, universidades, fundaciones y estudios de abogados. Con lo que se ha convertido en el "actor político privilegiado", por poseer "niveles de acceso e influencia de los cuales no goza ningún otro grupo de interés, estrato o clase social" y, aún más, que le permite "empujar la reconfiguración del resto de la pirámide social". De donde se tiene que "se trata de una mano invisible en el Estado que otorga favores y privilegios y que luego, una vez obtenidos, tiende a mantenerlos a toda costa", asumiéndolos como "derechos adquiridos". Afortunadamente, gracias a los vladivideos (y a algunas investigaciones congresales), muchas de esas manos non sanctas perdieron su transparencia fantasmal desenmascaradas por fajos de billetes de las arcas fiscales y del narco y armastráfico.

Esta desnacionalización de la economía, el rol subordinado que ahora desempeña el capital nacional y la concentración económica a que ha dado lugar, que no tiene precedente en el país, se ha constituido en el "nuevo centro gravitacional de la sociedad peruana", en que estas "grandes corporaciones son islas de prosperidad en un mar de pobreza".

Y es aquí donde asoma la irreverente intromisión del autor en las tranquilas conciencias de las cúpulas del poder (y de los científicos sociales 'orgánicos'). Porque, como bien lo dice, "el tema de 'los que mandan' les resulta incómodo a los defensores del neoliberalismo, aunque cabe recordar que en el pasado criticaron al populismo por ser 'mercantilista' y armar 'coaliciones de intereses' que medraban del Estado. Hoy se han olvidado de dicha crítica porque ocupan el poder y quieren mantenerlo y justificarlo, más que explicarlo". Con lo que, contra lo que pronosticaban los economistas ortodoxos, el proceso de apertura y liberalización "ha contribuido a acentuar en lugar de cerrar el déficit de entrepreneurship nacional"; lo que Durand atribuye, tanto a la debilidad históricamente intrínseca del capital nacional y a su incapacidad de adaptarse al shock competitivo (especialmente en el caso de las empresas familiares que eran dominantes antes de la era neoliberal), como a las crisis sucesivas que lo terminaron de desangrar.

Sin embargo, acota Durand, el problema del paradigma neoliberal y su esquema de 'desarrollo' es que, si bien "podrá tener hegemonía, pero le es difícil adquirir legitimidad en parte por el rol secundario y poco activo del factor empresarial nacional que no le da sustento y no le permite consolidarse". Más aún, ya que "el divorcio entre elites y masas se fue acentuando" en los años noventa, el dominio neoliberal irrestricto solo puede sostenerse "porque ha ocurrido una concentración de actores en la cúpula y una dispersión de actores en la base. Permite una gerencia de conflictos sociales. Se trata de una estrategia de bomberos que, mientras tengan fuegos aislados en la base, pueden apagarlos efectivamente... en tanto no se incendie toda la pradera".

La relevancia que esto tiene para el próximo gobierno es evidente: necesariamente tendrá que negociar con (¿someterse a?) esa cúpula de niñas malcriadas y no necesariamente contará con las bases organizadas tan necesarias para solventar sus proyectos de cambio. Porque el autor reconoce muy bien que, ante la conmoción sociopolítica y económica que generaron las reformas neoliberales, "las fuerzas que toman la iniciativa en la crítica y la oposición por sí misma no garantizan una capacidad de gobierno bajo nuevas orientaciones. Las principales limitaciones son que: a) no existe aún un paradigma alternativo que sea y parezca viable, b) ocurre una fuerte atomización de fuerzas políticas y de organizaciones populares que no logran converger por un mismo cauce (unos actúan en el Congreso, otros en la calle, sin mayor coordinación), y c) se nota la ausencia de partidos y líderes políticos que representen orgánicamente esas aspiraciones".

En suma, el libro de Durand es de lectura obligatoria y de información e interpretación básica para entender el cambiante presente y para pronosticar el caliginoso futuro de la economía política del Perú. Habrá que estar atentos para seguir, paso a paso, los desplantes y dislates que las niñas traviesas puedan seguir cometiendo en la aventura (¿tragicómica?) que habremos de experimentar en los próximos años con el flamante nuevo gobierno que ha prometido un 'cambio responsable' que seguramente terminará en un continuismo irresponsable.

lunes, 16 de febrero de 2009

CARTA ABIERTA DEL MOVIMIENTO CUMBRE DE LOS PUEBLOS A LOS ORGANIZADORES DE LA ASAMBLEA NACIONAL DE LOS PUEBLOS

“Movimiento Cumbre de los Pueblos”

CARTA ABIERTA

A LOS ORGANIZADORES Y ASISTENTES DE LA ASAMBLEA NACIONAL DE LOS PUEBLOS



Lima, 14 de febrero de 2009



Estimados hermanos:



La presente Carta Abierta es nuestra respuesta a la invitación que nos hicieran llegar los organizadores de la “Asamblea de los Pueblos”. Luego de la consulta y el consenso de las organizaciones integrantes de nuestro movimiento, les expresamos que nos abstenemos de participar en el evento indicado, por las siguientes razones:



El Movimiento Cumbre de los Pueblos (MCP) es un proyecto político de los pueblos indígenas, comunidades y organizaciones sociales del Perú. Luchamos por la soberanía de los pueblos, contra la colonización transnacional y su modelo del saqueo de los bienes naturales, proponemos una integración desde y para los pueblos, que supere las reivindicaciones temporales y se sustente en los principios y prácticas ancestrales de complementariedad, reciprocidad, dualidad entre pueblos y con la madre naturaleza, con decisiones tomadas de manera colectiva.


El Movimiento Cumbre de los Pueblos es diferente a los espacios creados por los partidos tradicionales y sus elites, diferente en objetivos, programa y método de construcción. hemos nacido desde las luchas locales para un cambio del modelo neoliberal en nuestro país, lejos de las luchas reivindicativas y electorales, teniendo como horizonte principal la construcción de un Estado Plurinacional con democracia comunitaria y un sistema económico social para el BUEN VIVIR.


La unidad que impulsamos con todas nuestras fuerzas es aquella que sirva para la lucha contra el modelo neoliberal y el gobierno que lo aplica. Esa unidad la construimos desde las bases y al calor de las luchas concretas, para poner fin al actual sistema entreguista criminalizadora y corrupta, por un cambio del marco constitucional. Cualquier discusión sobre la unidad que no contemple estos objetivos políticos elementales, la consideramos carente de todo sentido.


Rechazamos todo espacio que no se haya construido participativamente con las bases. Sostenemos que la legitimidad y la legalidad son producto de un tratamiento horizontal. El proceso en el país nos llama a hacer la unidad con cambios generacionales, de estilos, descentralizada, sin cúpulas ni caudillos. Sin embargo, reconocer que existen diferencias políticas entre nuestros proyectos no implica que el proceso social no nos una para dar la lucha conjunta por la vida, los bienes naturales y los intereses de nuestros pueblos, la crisis de la civilización occidental nos llama a reconstruir el pensamiento de nuestros pueblos, lejos de los modelos ajenos y practicas Eurocentristas.


Por ello el Movimiento cumbre de los pueblos es difícil de entender, difícil de aceptar, y difícil de negar, y los llamamos a abrir un debate con los movimientos sociales sobre los reales intereses del pueblo Peruano.



Fraternalmente, por el Movimiento Cumbre de los pueblos







Miguel Palacín Quispe Mario Palacios Panez

EL PERU COMO BOTÍN/ JAVIER DIEZ CANSECO

El Perú como botín
Javier Diez Canseco · · · · ·

15/02/09


¿Está el Perú condenado a ser pasto de las aves de rapiña? ¿Nos habrá marcado la conquista, que no la novelada acción de aventureros liderados por un criador de cerdos sino una operación de una compañía española montada con los aportes de Pizarro, Almagro y Luque (testaferro de poderosos capitales comprometidos en el lucrativo negocio de colonizar y expoliar otros pueblos)? Luego de independencia, los criollos –con una "república soberana"– excluyeron a los pueblos originarios y mantuvieron la oprobiosa esclavitud.



Sintiendo al país como su chacra, perpetuaron la herencia colonial del patrimonialismo (usar el puesto público como instrumento para fines privados) y se convirtieron en testaferros y aliados de los poderes coloniales y sus intereses económicos y políticos. Desde entonces, hemos sido botín de extranjeros, sus "socios" internos y autoridades serviles a sus intereses. Por ello mismo, nuestra historia está marcada por negociados y entreguismos, así como por la resistencia popular y nacional, por expresiones de rebelión e indignación social, tenaces luchas por el cambio y por frustrados esfuerzos por lograrlo.



La batalla contra la Internacional Petroleum Company, consecuencia del infame laudo Brea y Pariñas, que motivó la campana de Petróleo para el Perú, fue uno de los casos de entreguismo y corrupción que convocó a la lucha por la soberanía nacional. Se convirtió en bandera de diversas fuerzas políticas como Belaunde, que la abandonó en el camino, hasta que Velasco que la recuperó, fundando Petroperú.



Hoy enfrentamos una nueva trama de corrupción y entreguismo, bajo la alianza del APRA, el fujimontesinismo y la derecha, que compromete los recursos naturales energéticos fundamentales. El gas de Camisea –entregado en vergonzosas condiciones por Toledo y Kuczynski– y lo poco que queda de Petroperú –tasajeada y malbaratada por el fujimorismo a favor del capital extranjero– vuelven a plantearnos una sórdida trama que reclama de una reacción nacional.



Acabamos de saber que han vendido Petro Tech, empresa involucrada e investigada en el escándalo de los petroaudios que maneja lotes petroleros (desde Fujimori) con ignominiosas granjerías y ha evadido el pago de tributos. La vendieron en US$ 900 millones (cuando la ofertaban en US$ 1,500) y ni siquiera han pagado los impuestos por las ganancias de capital en el Perú. Una empresa que tendría que responder por un juicio en el que se le involucra en serios delitos se vende. Lo peor: previa consulta de los compradores con Alan García. Sí, antes de comprar, la colombiana Ecopetrol, el ministro de Energía de Colombia y los coreanos se aseguraron de que podrían comprar a precio de oferta con garantía del mismísimo García que en enero había estado por suspender la entrega de lotes petroleros a Petro Tech y la acusaba de chuponeo. Negocios son negocios, ¿no? ¿Acusa de ratas a Quimper y León Alegría, pero avala transferencias de empresas metidas en notorios enjuagues?



Paralelamente, el diario Folha de Sao Paulo anuncia que Petrobras compraría 30% de Petroperú. Es decir, continúan intentando rematar las joyas de la familia peruana (aunque hayan pretendido desmentirlo) y, a la vez, el Estado tiene paralizada la modernización de la refinería de Talara para que no pueda producir combustibles comercializables en el mercado nacional y se creen las condiciones para privatizarla. ¡En lugar de fortalecer Petroperú, la debilitan y la venden por partes! Para manejar el negocio ponen al impresentable Pedro Sánchez en el Ministerio de Energía y Minas, el superman de las privatizaciones eléctricas amañadas en el gobierno de Fujimori.



Para cerrar el círculo, el gas de Camisea –concesionado por Toledo, en condiciones lesivas al interés nacional, al consorcio que lidera Hunt Oil, la empleadora de PPK– anuncia que pretende exportar nuestro gas a precios ridículos y se niega a abastecer gas a las empresas eléctricas y productivas en el país, que lo demandan. Así, no solo se paralizarían cerca de US$ 200 millones de inversiones, sino que nos encarecen la electricidad a todos los peruanos y agotan más rápidamente nuestros escasos recursos energéticos, poniéndonos en condición de dependencia en pocos años. ¿Vamos a tolerarlo, a mirar pasivamente, cómo malbaratan lo nuestro y nos someten a nuevas dependencias? ¡Vamos, hay que reaccionar! ¡Unamos fuerzas como lo han planteado el Colegio de Ingenieros y todas fuerzas progresistas del país!



Los recursos naturales y energéticos deben manejarse en función de nuestros intereses, nuestro desarrollo y nuestro bienestar, en primer lugar. Son propiedad de la Nación, de todos los peruanos, no de concesionarios extranjeros que solo ven y piensan en sus negocios, sin importarles el país ni la gente. No podemos permitir que, con la complicidad de gobiernos entreguistas, una Constitución trafa como la fujimorista y una normativa generada por funcionarios y tecnócratas serviles, se destruya el futuro del país y se pierdan nuestras oportunidades de crecimiento y progreso. ¡La banda del caballo loco debe ser frenada! ¡El país debe responder con firmeza!

Javier Diez Canseco es miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO.




La República, 9 febrero 2009

viernes, 6 de febrero de 2009

BOLIVIA Y SU DEMOCRACIA DE ALTA INTENSIDAD/ BOAVENTURA DE SOUSA SANTOS


Entrevista con el sociólogo Boaventura de Sousa Santos
"Bolivia y su democracia de alta intensidad"

Claudia Espinoza
Cambio

Suele sorprender, sobre todo en Bolivia, que una de las expresiones más importantes en el área de la sociología a nivel mundial, se encuentre en el país. Boaventura de Sousa Santos, es Doctor en Sociología del derecho, catedrático de la Facultad de Economía de la Universidad de Coimbra (Portugal), Director del Centro de Estudios Sociales y del Centro de Documentación 25 de abril. Pero quizá el mayor de sus méritos personales e intelectuales es haber intentado por todos los medios, ser más latinoamericano que europeo. Acabó siendo el amigo siempre necesario. Con un español, casi perfecto aunque a ratos, esforzado, el señor Boaventura de Sousa Santos, nos obsequia apreciaciones imperdibles sobre la realidad de nuestros países. Sin desperdicio.




P: ¿Qué opinión tiene del proceso social, político y cultural boliviano, y dentro de ello las elecciones del último referéndum?


Como usted probablemente sabe, vengo acompañando desde hace tiempo este proceso político cultural, pienso que es uno de los hechos más importante del mundo no sólo del continente latinoamericano. Y es importante porque se están promoviendo cambios políticos, sociales y culturales; incluso la idea de país, todo esto está en discusión en Bolivia. Con todas las dificultades que conocemos, se está dando dentro de un marco democrático. Es un marco muy rico, porque incluye democracia representativa, referéndums que se ha hecho para los presidentes, para las prefecturas, para todas las instancias de poder. Hay una combinación entre democracia representativa y democracia participativa. Y esto para mí, en términos de teoría democrática en el mundo es muy enriquecedor. Estos momentos de consultas, normalmente obligan a otros momentos de negociación, de concertación. No es digamos, excepcional, que estos resultados deban ser tratados a través de una concertación. Cualquiera sea la posición que tengamos sobre Evo Morales, y mi posición es muy positiva, Evo ha colocado a Bolivia en la agenda mundial. Mire, como europeo, porque como usted sabe yo vengo de Portugal, hoy en día, por lo que pude espectar el domingo, yo me quedo muy humilde, humilde por ver todo el cuidado, la capacitación, el entrenamiento de jurados ciudadanos. Todo muy novedoso. Bolivia está realmente en la delantera en crear un sistema logístico, técnico, muy bueno; con garantías de seguridad, de transparencia que no son comunes en el mundo hoy día. Por otra parte, yo estoy aquí para aprender de alguna manera, y me molestó la actitud de algunos observadores de la Unión Europea que vienen siempre con la idea de que EE.UU. y la Unión Europea le deben dar lecciones democráticas a Bolivia. Mirando lo que ocurre en las elecciones en Europa y en EE.UU., estos países deberían recibir lecciones de Bolivia, de cómo se intenta crear un marco de democracia de alta intensidad. Eso es radicalmente importante. Estuve en áreas urbanas y rurales, la seriedad fue lo que más me impactó. La democracia llevada en serio en Bolivia, el cuidado extremo. Me doy cuenta de esta participación ciudadana, y es notable, en otros países no sucede de este modo. Estoy muy satisfecho con todo esto. Pienso que este marco democrático es irreversible. Estamos hablando de gente que tiene muchas dificultades, que trabaja 12 ó 15 horas por día, que tienen trabajo precario y que tienen poco tiempo para la capacitación; pero el esfuerzo que han realizado no debe ser frustrado. Los líderes políticos, el gobierno, las oposiciones, deben saber que este es un capital democrático que no se puede desperdiciar. Porque si la gente al final del día, llega a la conclusión que este esfuerzo es vano, porque después no hay gobernabilidad, y hay violencia en las calles; entonces la gente se queda muy deprimida, muy decepcionada con la democracia.


Lo que se ha logrado en los últimos años en Bolivia, Ecuador, Brasil y en otros países, es realmente un cambio valioso para el continente. Finalmente la democracia está siendo llevada en serio por el pueblo y la responsabilidad de todos los políticos, de la oposición y del gobierno no es, de ninguna manera, frustrar este proceso. Porque es muy difícil ganar confianza en la democracia, pero es fácil perderla. Ese sería mi mensaje a los políticos, en el gobierno y en la oposición de este país. Por favor no desperdicien, este gran capital que Bolivia está dando a Bolivia, al mundo y al continente.



P: ¿Cómo cree usted que evalúa la Unión Europea lo que sucede en Sud América y entre los países del sur a Bolivia?


Le agradezco la pregunta. Creo que hay dos cosas que debemos tener en cuenta. En primer lugar, Europa no tiene conocimiento de la complejidad social y política de los que sucede en América Latina. Y por eso su reacción, es pretender aplicar modelos europeos como si estuviésemos en Europa. Hay un desconocimiento que no se reconoce como tal. Y en segundo lugar, como no se conoce una realidad, adoptan cierta arrogancia, que por veces tiene elementos colonialistas y racistas. Su idea es que los latinoamericanos, nunca son tan buenos, nunca son confiables en sus procesos políticos económicos y necesitan siempre nuestra ayuda económica, por cierto, pero también política y también legislativa. Y eso a mi me molesta. Estaba discutiendo, con algunos españoles, estos días. Les decía, ustedes hablan de un país fracturado, pero miren lo que pasa en Italia, en España, en Irlanda, lo que pasa en Bélgica. Para no hablar de la Europa central, que entró ahora en la Unión Europea. Hay problemas en todos estos países, porque la democracia realmente es un proceso político complicado. La idea de gran parte de los expertos en derecho constitucional, yo también he trabajado bastante en esta área, es que el constitucionalismo europeo: es universal, y por eso las constituciones novedosas, que yo llamo transformadoras, como son las constituciones de Ecuador y ahora de Bolivia no se cuadran bien dentro de este modelo de constitucionalismo moderno, que es muy homogéneo, que reduce la complejidad del país, no reconoce la diversidad cultural, económica, regional de los países y por eso no se cuadra bien y como no se cuadra bien es considerado menos correcto. Menos elaborado, problemático, contradictorio. Europa junto a los Estados Unidos no tiene más que el 15% de la población del mundo, el 85% esta afuera, estas personas se rigen por otras culturas.


En América latina, Asia y África, no podemos aplicar los derechos humanos, la democracia, el constitucionalismo con las mismas medidas "universales". Por otra parte, el dominio económico. Como usted sabe los tratados de libre comercio entre la Unión Europea y países de América latina, el MERCOSUR y los países de la Comunidad Andina, estas negociaciones han estado paralizadas ¿por qué? A mi juicio, porque si nosotros miramos los documentos que están detrás y que fundan toda esta negociación; ellos no son muy distintos de los tratados de libre comercio de los Estados Unidos. Entonces, Europa llega aquí al continente propagando que es alternativa a los Estados Unidos, que Europa está muy preocupada por la cuestión social en América latina, y que además Europa tiene una cierta responsabilidad histórica porque estuvo aquí como colonizadora, pero cuando vamos a la mesa de las negociaciones y cuando miramos los documentos; es neoliberalismo puro y duro. La misma idea de que las economías latinoamericanas tienen que abrirse, pero no pasa lo mismo con la UE; dicen que se tienen que terminar cierto subsidio acá, pero no se terminan los subsidios en Europa, entonces, lo que llamamos el "estándar duplo", se aplica a estos países pero no se aplica en Europa. Los principios neoliberales de EE.UU. que rigen todos los tratados de libre comercio que encara este país; están en una crisis enorme, hoy día tenemos resultados de aquello, y la historia más cruel, es México. Que es una economía totalmente dependiente de los EE.UU. y sin ninguna posibilidad de responder a una crisis económica. Con lo que sucede en México podemos sacar conclusiones de toda la crisis económica y los resultados de los tratados de libre comercio. Los latinoamericanos lo saben muy bien, porque han luchado contra el ALCA, (Tratado de Libre Comercio), porque tienen alternativas de otro tipo que están funcionando. El MERCOSUR (Mercado Común del Sur), no avanza mucho pero tiene otra lógica, tienen el ALBA, que en algunos aspectos está intentando crear otro tipo de integración basada en la reciprocidad, con relaciones más horizontales. Yo no estoy diciendo que Europa pueda ser alguna vez, parte del ALBA; en este sentido, no estoy yendo hacia una posición extrema. Lo que estoy diciendo es que Europa tendría que basar sus propuestas en la reciprocidad, con propuestas moderadas y sobre todo intentando reconocer los procesos políticos acá; no sólo como un problema; también como una solución alternativa y no solamente para los problemas de América latina, también para Europa, o EE UU. Le doy un ejemplo, en mi país, Portugal, acaban de nacionalizar un banco, aquí hacen un gran escándalo cuando se nacionaliza un empresa. Pero ¿qué está haciendo EE UU, Portugal y otros países de la Unión Europea? Están nacionalizando empresas, están nacionalizando bancos. Estas soluciones que están implementando los países industrializados: la entrada masiva de inversión pública para crear infraestructura y empleo por ejemplo, son cosas que los países de África de Asia y de América latina, vienen proponiendo desde hace treinta años, lo que dura el neoliberalismo; y siempre fueron rechazadas por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Y ahora los países que rechazaban estas medidas, están haciendo lo que nuestros países querían hacer y no los dejaban. Han perdido toda legitimidad para imponer su vieja economía, que está en la banca rota, que ya se suicidó.


El neoliberalismo no fue asesinado por los movimientos sociales de América latina o por el Foro Social Mundial; se suicidó. Un capitalismo sin reglas es autodestructivo. Los burócratas de la Unión Europea, entrenados por el BM y el FMI, en las políticas neoliberales de la escuela de Chicago no tienen la capacidad técnica ni política para entender lo que es novedoso en este continente. Por eso me parece bien lo que el presidente Lula le dijo al presidente Obama, "por favor mire América latina con ojos distintos, no sólo como un problema, sino también como la solución". "No se deje influenciar por alguna retórica agresiva, de los gobiernos de América latina, es natural que estén resentidos con la política de injerencia en la economía y la política de nuestros países, es natural que los países digan basta". Lo que ahora necesitamos saber, es si a partir de ahora, va a haber un nuevo marco de relaciones. Pienso que hay condiciones para aquello, y lo que es novedoso, es que hay realmente una integración que no es completa, que no está exenta de contradicciones; sin embargo, hay una integración política que funcionó muy bien cuando hubo el intento de golpe aquí en Bolivia, y los países de Sud América, están muy atentos a lo que vaya a pasar políticamente acá. Y son muchos países, que pueden incluir en algún caso, incluso al presidente Uribe de Colombia. Esta unidad es muy heterogénea políticamente, pero tiene algo en común: defender los procesos democráticos del continente y no permitir que por la vía del golpe se puedan terminar con esos procesos. Esto es para mi una de las cosas que corresponde exigir a la comunidad internacional: que respete lo que está pasando en Bolivia, lo que está pasando en el continente en general, y que apoyen a las fuerzas que están del lado de la redistribución social y que están de lado de la democratización de la sociedad. No se puede ser hipócrita y decir que Europa está a favor de una sociedad más justa y a favor de los derechos humanos: y en la práctica hacer lo opuesto.



P: Lo que ha sucedido en Palestina, con seguridad volverá a suceder y esto es realmente angustiante. ¿Existe una salida al conflicto que no sea la opción militar?


Mire yo le tengo que decir que estoy muy escéptico sobre lo que vaya a pasar. Cuando uno mira los textos fundacionales del estado de Israel, uno se da cuenta, que la creación de Israel es un acto concientemente hostil en contra de Palestina. Creen que Israel tiene derecho a ese territorio y queda casi implícito que los palestinos deben ser echados de Palestina. Además la idea de que no se puede confiar en los árabes; que es gente es inferior, y que por eso "nosotros tenemos que tener con ellos un trato colonial no un trato democrático"; es una idea muy racista. Sin embargo, eso ya está en los textos de 1938, hay que volver a leerlos. Por otro lado, hoy es claro que la creación del estado de Israel, fue el más reciente, probamente no el último; acto colonial de Europa, que sacrificó una población entera, que fue expulsada de sus tierras, para que Europa pueda de alguna manera expiar su crimen horrible, pues el holocausto fue cometido en Europa, y para expiar, para arrepentirse de este crimen, se crea el estado de Israel, en contra de la población palestina, con eso no estoy diciendo que Israel no tiene derecho a existir; claro que tiene derecho a existir, lo ideal seria que exista en un Estado, como el que estamos tratando de crear en América latina, pluriétnico, pluricultural y con grandes autonomías internas. No soy muy optimista, sobre la convivencia de los dos estados, primero porque no la veo en los textos oficiales, en los textos doctrinarios de Israel. Por otro lado, la existencia de dos estados ya no es posible precisamente debido a los colonatos que allí existen. Tanto en Cisjordania como en la franja de Gaza; hay más de 400 mil colonos que están allí, ciudadanos de otro país con carreteras sólo para israelíes, que pagan la electricidad a un precio inferior al que pagan los palestinos, que utilizan las mejores tierras, las mejores fuentes de agua, y que prohíben a los palestinos usar esa agua; es el apartheid. No es posible pretender encontrar una solución para dos Estados, cuando la situación es de apartheid. Y aquí entra también el problema de Jerusalén como ciudad internacional. Los "halcones" de Israel tienen un poder enorme, y lo que hicieron ahora fue una provocación premeditada, eso está demostrado. No fue Hamas quien violó el cese al fuego, fue Israel quien realizo un acto de provocación bombardeando la Franja de Gaza. Hamas antes de responder con los cohetes artesanales roquets, propuso una renegociación del cese al fuego, y claro, Israel rehusó y continuó atacando a Gaza.


En la reciente irrupción bélica, existen tres aspectos que no tienen nada que ver con Palestina: Va a haber elecciones en Israel, y la coalición que esta en el poder, esta en riesgo electoral. Entonces realizan este acto militar, que para Israel es fácil, pues tiene un importante poder militar, Hamas no representa una amenaza para Israel, es menos, militarmente hablando, que Hezbolá, en el Líbano. La segunda razón, es la venganza de un ejército que fue derrotado en el Líbano en su lucha contra Hezbolá y ahora quiere tener una victoria. La ultima razón, es crear un hecho consumado antes que Obama sea embestido como presidente, esto fue muy claro, crear una situación que ya no pueda ser discutida por Obama. Por eso yo le debo decir que estoy muy escéptico sobre una posible solución en el corto plazo en el medio oriente. La opción pacifica es muy lejana y la opción militar tampoco va a resolver el problema. Si usted mira las imágenes del ejército israelí entrando en Gaza, son imágenes similares a la invasión de Irak, los mismos uniformes, los mismos infrarrojos, es decir, Irak fue una anticipación de Gaza. Se dice que hace muchos meses los israelitas pidieron permiso a EE UU para bombardear a Irán y Busch, como estaba ya un poco debilitado, les dice que no. Esto da una medida del peligro, imagínese lo que sería un bombardeo a un país tan poderoso, como Irán, con alianzas en todo el mundo, incluso en America Latina. El problema es que la gente se olvida los orígenes del estado de Israel y que Hamas fue elegido democráticamente, en elecciones libres y transparentes y el mundo occidental no reconoció aquellas elecciones, y es ahí donde empezó todo. A occidente le gusta la democracia cuando favorece a sus intereses, cuando no le favorece apoya alguna acción de los golpistas. En América latina también puede suceder. Si Hamas hubiese sido admitido la situación seria otra, el hecho de que Hamas no reconoce a Israel, es un hecho retórico porque incluso han negociado con Israel. Por todo esto es muy difícil la búsqueda de soluciones en el corto plazo.



P: ¿La presidencia de Obama, le ofrece a nuestros países guardar alguna módica esperanza?


La victoria electoral de Obama es un hecho que va más allá de un hecho político, es un hecho emocional, histórico, es un hecho "civilizacional". Observar, que este señor no podía entrar hace sesenta años a un restaurante de blancos, y hoy es presidente de los EE UU y ocupa la casa blanca, él que es negro; entonces la casa blanca, ahora también es negra. Las expectativas que hay sobre Obama en EE UU y en todo el mundo; son muy altas, por eso las frustraciones pueden ser también muy grandes. Si usted mira con cuidado, antes de la investidura de Obama, fue muy claro, de varias maneras se ha ido tratando de bajar las expectativas, en relación a Israel, en relación a la economía, en relación a América latina, ¿para qué?, para que la frustración no sea mayúscula. En este momento existen condiciones para decir que los EE UU pueden implementar una política distinta, no distinta en términos económicos, toda la diplomacia de los EE UU está basada en proteger sus intereses económicos; pero pienso que puede haber más respeto a los procesos democráticos, y algunos de estos procesos son estratégicamente muy importantes, como es el caso de Brasil, Argentina o Chile. Estos países han mostrado coherencia al proteger los procesos democráticos. Yo pienso que eso es lo que va cambiar. Claro que no me gustó las declaraciones de Hillary Clinton, ahora como jefa del departamento de Estado, dijo claramente que Venezuela y Bolivia eran países muy problemáticos, que dominaban por el temor… eso no se comprende ¿no? Parece que la idea del departamento de Estado es aislar a estos países del resto de los países de America Latina. Hasta ahora han intentado dividir a América latina, y no lo han logrado, no lo han logrado con el ALCA, al contrario, los países latinoamericanos se están reuniéndose para tener una posición muy fuerte, de no permitir que la Cuarta Flota Americana esté patrullando de sus aguas internacionales.

miércoles, 4 de febrero de 2009

EXPERIENCIAS DE LUCHA POR LA CONSTRUCCIÓN DE UN PODER POPULAR. CASO NICARAGUA

Experiencias de lucha por la construcción de un poder popular. Caso Nicaragua

Mónica Baltodano
ENCUENTRO SOBRE EXPERIENCIAS
DE PODER POPULAR EN AMERICA LATINA
Sao Paulo - BRASIL, 26 al 30 de Octubre

I. Breve Introducción histórica:

Hablar de la experiencia popular nicaragüense es hablar de las luchas sostenidas de un pueblo, por más de 50 años, por una verdadera independencia, por una auténtica autodeterminación, y por una sociedad más democrática y justa.


En 1927, Inicia su lucha antiimperialista Augusto C. Sandino después del llamado Pacto del Espino Negro, en donde se acordó desarmar a las fuerzas nicaragüenses y entregarle las armas a los invasores. Sandino no entregó sus armas y comenzó a organizar su propio Ejército Defensor de la Soberanía Nacional.


Sandino y sus campesinos obtienen una gran victoria sobre los Marines, a los que logró derrotar a pesar de las diferencias numéricas y tecnológicas. Pero luego es traicionado y muere, de manos de Anastasio Somoza García. Con el asesinato de Sandino, el gobierno Norteamericano instala la Dictadura Somocista, que dura hasta 1979, y que se constituyó en una de las más oprobiosas de América Latina.


La Dictadura somocista se caracterizó por:


1) Una total subordinación a los intereses norteamericanos. Las compañías norteamericanas controlaron el comercio internacional de nuestros productos, nuestros recursos naturales: minas, pesca, banano y más adelante sector financiero. Nicaragua fue una base militar para propósitos imperiales. Control de la región Centroamericana y base para otras operaciones. No es casualidad que de Nicaragua salieron una parte de los invasores de Bahía de Cochinos.


2) El enriquecimiento personal de la familia del dictador. Constituyó uno de los más grandes capitales de la región.


3) El establecimiento de una democracia formal, reglas de juego aparentemente democráticas. Elecciones periódicas (siempre amañadas), separación de poderes, leyes etc. Pero todo bajo el control total de la dictadura.


4) A través de pactos y prebendas, logró mantener formalmente una "oposición" prebendaría, lo que le permitía legitimarse periódicamente a través de los comicios.


5) Al amparo de su régimen floreció también una débil burguesía, sobre todo ligada al café y al algodón, y luego a la actividad comercial y financiera. Mientras Somoza les permitió el desarrollo de sus actividades estos sectores le apoyaron firmemente.


6) Ejerció una feroz represión, (el Ejercito era su guardia pretoriana) contra quienes luchaban por las libertades. Incluso contra quienes utilizaron formas pacíficas de oposición. El incremento de la lucha armada, le sirvió de pretexto para generalizar la represión.


7) Finalmente la falta de libertades públicas, y la lucha de resistencia desestabilizaron de tal manera al régimen que la burguesía preocupada empezó a buscar un cambio, pero salvaguardando sus intereses de clase. Se intentó un somocismo sin Somoza.






II. Contexto de la lucha y victoria sandinista:


Caracterizamos a grandes rasgos el contexto en que se libró la lucha y los factores de la victoria sandinista:


a) El apoyo incondicional de los Estados Unidos hacia la dictadura, se mantuvo hasta los días finales de la misma.


b) La Dictadura había logrado cierto desarrollo del modelo capitalista agro exportador. Nicaragua tuvo el rol de abastecedor de materias primas baratas. (Algodón, café. Banano, carne, madera y oro) y consumidor de los bienes producidos en Estados Unidos. La situación económica de Nicaragua vive una cierta mejoría con el impulso de la Alianza para el Progreso. en los años 60.


c) Prevalece en el ámbito internacional la guerra fría entre los bloques Este-Oeste. Mientras los Estados Unidos sigue respaldando la Dictadura somocista. La URSS se mantuvo distante y hasta ignorante, sobre la naturaleza de la lucha que se libraba, pues sus representantes eran los partidos comunistas tradicionales, quien hasta la victoria mantuvo una feroz critica a la lucha armada del FSLN.


d) La Revolución Popular Sandinista se produce en el momento en que comienza a manifestarse la crisis de la deuda externa. Después de la etapa de transnacionalización de las economías, en donde el capital financiero internacional de la post guerra han invertido grandes capitales en Latinoamérica a través de su política de préstamos.


e) Hay un agotamiento de los modelos dictatoriales que han respaldado los Estados Unidos. Después de la revolución cubana, se multiplican en todo Latinoamérica los movimientos de resistencia, las luchas guerrilleras. La guerra de Viet-Nam los movimientos de Mayo en París, la masacre de Tlatelolco en México, la victoria de Allende en Chile, hechos que crean un ambiente de efervescencia latinoamericana.


f) El gobierno demócrata de Estados Unidos, con la presidencia de Jimmy Carter, se ve fuertemente presionada por otros gobiernos del mundo, y organismos de derechos humanos, horrorizados por el escalamiento de la represión y el genocidio de los Somoza. El incremento de la lucha popular obliga a los Estados Unidos a plantearse el fin del apoyo a la dictadura, y la búsqueda de una salida negociada.


g) La Iglesia Católica latinoamericana, en muchos lugares asume un rol crítico de las dictaduras. Por todos lados se crean movimientos cristianos que se identifican con la lucha armada revolucionaria.


h) A partir de 1977, el FSLN impulsa una política de alianzas con sectores descontentos de la burguesía. Se adoptan novedosas formas de lucha política como el Grupo de los doce (aglutinamiento de personalidades democráticas).





III. La Lucha Popular contra la Dictadura:


La historia de las luchas populares tienen su origen en la resistencia que indígenas hicieron ante la dominación española.


Sin embargo los sectores populares no desarrollaron muchas luchas independientes. Siempre fueron ocupados como carne de cañón de intereses en pugna, por sectores de la clase dominante. Derrotado el movimiento Sandinista, heróicas, pero muy limitadas, fueron las luchas sindicales, en la época de la dictadura.


La nueva y principal fuerza de organización popular fue el Frente Sandinista de Liberación Nacional, cuyo principal creador Carlos Fonseca, lo construye como una organización alternativa a los partidos tradicionales, a las paralelas históricas, de liberales y conservadores, y como una fuerza nueva que represente al pueblo buscando su propio camino.





IV. LAS BANDERAS


Las banderas se resumen en el Programa Histórico que elaboró Carlos Fonseca en 1968-69:


1) Soberanía nacional. La búsqueda de una Nicaragua independiente de los Estados Unidos, que sea libre para construir su propia historia. En tal sentido busca, la independencia económica, el fin del control de las transnacionales de nuestros recursos naturales, como el oro, el banano, los recursos pesqueros. Pero ante todo reivindica el principio de la autodeterminación, el antiimperialismo y el fin de la presencia norteamericana en nuestra patria, y una política exterior independiente.


2) Democracia y honestidad administrativa, El fin de la Dictadura y la construcción del poder popular. La democracia Identificada con participación directa del pueblo en sus propias transformaciones.


3) Construcción de un ejercito nacional que tenga como misión la salvaguarda de la soberanía y no la represión del pueblo Destrucción de la guardia nacional, como aparato privado de represión, que humillaba, torturaba, y asesinaba a al pueblo.


4) Tierra para los campesinos. Reforma Agraria que ponga fin a la miseria rural y a la injusta distribución de la tierra y al latifundio.


5) Justicia social, expresada como NO MÁS EXPLOTACION NI MISERIA Aniquilamiento de las grandes diferencias sociales. Se proponía construir una sociedad mas justa, en donde todos tuviesen acceso a la educación y a la salud gratuitas. La revolución en la cultura y la enseñanza.


6) Emancipación de la mujer. Fin de la odiosa discriminación de las mujeres con respecto al hombre.


7) Unidad popular centroamericana, con el propósito de dar continuidad al ideal de la unidad de la región.


8) Plena libertad de organización del pueblo. Impulsar la organización popular autónoma de los partidos tradicionales.


9) Libertad religiosa y Estado Laico.


10) Solidaridad entre los pueblos en lucha.








V. FORMAS DE LUCHA ADOPTADAS


El Frente Sandinista se organizó inicialmente como una fuerza guerrillera, que persigue el fin de la dictadura y la toma del poder por la vía armada. Animada por los resultados del movimiento 26 de Julio en Cuba, el Frente Sandinista escoge como teatro preferencial de su lucha el campo, aunque también realiza operaciones en las ciudades.


A finales de los 60 y principios de los 70, se da una confluencia de los cristianos revolucionarios nicaragüenses con el Frente Sandinista, y en particular con el movimiento estudiantil universitario. Coinciden con la reflexión de que es necesario el desarrollo del movimiento popular en apoyo a la lucha armada.


Se construyen a través de distintas organizaciones, puentes de vinculación con el campesinado, a través del trabajo directo y las organizaciones campesinas que luchan por la tierra. En las ciudades, a través de organizaciones juveniles y populares, alrededor de reivindicaciones como la vivienda, el agua, los servicios de salud, por mejoras en las condiciones de vida. Y por supuesto, las luchas sindicales. El Frente Sandinista se vincula estrechamente a las luchas de los maestros por sus reivindicaciones salariales, por libertad sindical. Y después del terremoto de Managua (1972), a los movimientos de obreros de la construcción.


De esta manera, dentro de las luchas sociales se van identificando a los hombres y mujeres que son capaces de trascender las reivindicaciones inmediatas y llevar a un plano más político sus expectativas. Entendiendo que para el cambio de la realidad, era necesaria la alianza obrero campesina, que busque el poder, para el cambio integral de la realidad.


Así entendíamos entonces la importancia del poder, de asaltar los aparatos del Estado, como instrumentos, para cambiar la realidad de injusticia que vivíamos.


Además de las luchas sectoriales, se lograron impulsar luchas eminentemente políticas, por la democracia, por la libertad, como las luchas por la libertad de los presos políticos.


La incorporación masiva del pueblo a la lucha armada, se logró a través de dos décadas de trabajo de base, en que se vincularon, acciones armadas con actividades políticas. Lucha por reivindicaciones con golpes de mano, reclutamiento de colaboradores con asaltos a bancos para conseguir recursos. Acciones de denuncia, de divulgación y de trabajo sobre la conciencia, con llamamientos a la insurrección.


En los últimos años, se adoptaron formas de vinculación variadas. Desde las múltiples formas de colaboración: aporte económico, prestar su automóvil, o su casa para una reunión, casas para que vivan los combatientes clandestinos, o tareas de comunicaciones, conseguir armas, conseguir vituallas, medicinas, curar un herido. Hasta la incorporación a los grupos de combate, en los que también se articularon diferentes niveles de participación. Los grupos juveniles que actuaban en los barrios o cercanos a sus casas en hostigamientos a la guardia (comités de acción popular), o brigadas para acciones específicas o los guerrilleros clandestinos de tiempo completo, para acciones más complejas.


También se logró construir una política de alianzas con sectores de la burguesía, que comenzó a manifestar su descontento ante la voracidad económica y comercial de la Dictadura que invadía con la competencia desleal sus cotos de caza.


Fue muy importante el trabajo internacional para conseguir respaldo político, apoyo en la condena a la dictadura, y también para obtención de recursos.


Y finalmente la insurrección armada, que fue un gigantesco acto de masas, que involucró a decenas de miles de nicaragüenses en las más diversas tareas.







VI. LA REVOLUCION POPULAR SANDINISTA


La victoria del 19 de Julio de 1979 fue la conclusión e inicio de una gigantesca demostración de participación activa del pueblo. Para la realización de sus importantes tareas, contó siempre con la acción organizada de los sectores populares.


La Revolución fue inmediatamente asediada por las fuerzas más reaccionarias de los Estados unidos, particularmente desde que asume el poder Ronald Reagan, quien accede con un programa centrado en la recuperación de la hegemonía mundial, y que se propone a toda costa, aniquilar el proyecto de nación independiente que se inicia en nicaragua y amenaza con extenderse, sobre tres pilares:


* Economía Mixta
* Pluralismo Político
* No-alineamiento



El movimiento popular giró alrededor de las siguientes tareas:

- Defensa de la Revolución, inmediatamente agredida por los Estados Unidos, quienes organizaron rápidamente un ejército contrarrevolucionario con restos de la guardia somocista, con los sectores desplazados y campesinos descontentos. La defensa de la revolución se organizo a través de las milicias, las reservas y el servicio militar.


- La participación en la Cruzada de Alfabetización y las tareas de educación.


- La Reforma Agraria y la participación en jornadas productivas, cortes de café, algodón.


- La organización de ciudadanos se inicia, dando lugar a las grandes organizaciones de campesinos, obreros, estudiantes, mujeres, pobladores, hasta la organización cuadra por cuadra, para realización de tareas comunitarias. Todas girando alrededor de las grandes tareas revolucionarias.


- La creación de una nueva institucionalidad, a través de una nueva constitución y nuevas leyes.


- El desarrollo de una desafiante política internacional independiente, que le lleva a abrir relaciones con los países socialistas, de quienes empieza a recibir sustantiva ayuda.







VII: LECCIONES PARA LOS DESAFIOS DEL PRESENTE


El movimiento popular logró sostenerse en el poder hasta las elecciones de 1990. La razón fundamental de la derrota electoral fue el desgaste profundo en la capacidad de resistencia de la economía y la población, producto de las perdidas en vidas humanas, y la desesperante situación económica.


Esta derrota se produce en un contexto adverso a las ideas de cambio en el mundo. En Europa se produce el fin del socialismo real, y con ello cunde la sensación de que las fuerzas reaccionarias en el mundo han vencido. El paradigma de la revolución luce derrotado.


Sin embargo se considera que otros factores que incidieron estaban dados por debilidades internas del proceso mismo. Se descuido el trabajo sobre el factor conciencia, y la resistencia moral fue minada por errores en la conducción, soberbia en las actuaciones, y una excesiva preocupación por el control del poder, por el poder mismo. La dirigencia se fue distanciando de la base.


La Lucha librada por el pueblo Nicaragüense en sus diferentes etapas nos deja las siguientes enseñanzas:


Uno: Ganar la conciencia popular


La toma del gobierno por la vía de las armas o por la vía electoral, no significa de manera mecánica la garantía de las realizaciones esperadas por los sectores populares.


Tan o más importante que ganar el gobierno, es el trabajo sobre la conciencia entre la gente y entre sus líderes. No es casual que en las condiciones de la democracia liberal, la lucha por la toma del poder se presenta de manera exclusiva como la toma del gobierno por la vía electoral. Las armas o el voto no deben sustituir la conciencia.


En la actualidad, los partidos políticos, predominantemente, incluidos los partidos de izquierda, son arrastrados por la lógica del marketing político. Las campañas electorales se transforman en operaciones de mercadeo político.


Se ganen o se pierdan, las elecciones pasan y, con demasiada frecuencia, pasan bajo la forma de grandes frustraciones. Los intereses tácticos no deben oscurecer la prioridad que debe tener la inversión estratégica y de largo plazo del trabajo ideológico sobre la conciencia del militante y del ciudadano, para poder garantizar en el futuro las deseables y durables victorias.


Las realizaciones verdaderamente transformadoras y revolucionarias, son aquellas que los ciudadanos realizan por ellos mismos motivados por su conciencia.


No es posible realizar profundas transformaciones, aun cuando el gobierno se alcance por una mayoría electoral, sin una conciencia clara de la gente que le lleve proponer, impulsar, participar y defender como propias tales transformaciones.


En las nuevas condiciones, (vida pacifica, democracia y mercado) los liderazgos partidarios son mucho menos confiables y no ofrecen por sí mismos garantías suficientes para la satisfacción de las aspiraciones ciudadanas. La experiencia indica que la seguridad de los intereses populares depende de sus propias fuerzas, de su capacidad organizativa y de su voluntad de lucha, independientemente del gobierno de turno.


En la experiencia de Nicaragua, el pueblo antes de apropiarse de las fuerzas productivas y de las armas, se apropió primero de sentimiento y coraje, de símbolos e identidades, de proyectos y esperanzas, de una bandera roja y negra que se encubaba en el alma y se cultivaba en la calle, en la lucha contra la dictadura, el imperialismo y por cambiar la conducción de la sociedad, por la necesidad de insertarse en un mundo de relaciones económicas y políticas internacionales más justo y más fraterno, por el deseo de participar en las decisiones del estado y de la sociedad, y enrumbar a su país a favor de los intereses del pueblo en su conjunto.


El trabajo de concientización, la educación del pueblo por el pueblo mismo, desarrolla el potencial de transformación y cambio en los actores sociales. El trabajo sobre la conciencia que desemboca en la organización de los propios protagonistas es la clave de los cambios.


El poder, como control de aparatos, es solo una parte. Si se controla el poder pero se descuida el desarrollo del ser humano, de la conciencia, de la batalla de las ideas. Si se quiere construir una nueva sociedad sin cuestionar la base ideológica sobre el que se asienta el viejo modelo, al final seremos vencidos.


Dos. Una nueva horizontalidad


La concepción clásica de vanguardia es válida para algunos momentos, porque se necesita conducción desde fuera de los procesos, pero el protagonismo del propio pueblo no puede ser sustituido por una sola organización. Este es un tema en el que se impone una profunda revisión crítica.


Urge renunciar al vanguardismo y a las estériles pretensiones hegemonistas. Creo que es necesario renovar y actualizar la tolerancia en las relaciones políticas, entre los diversos agentes de la resistencia a los desmanes y caos producidos por el neoliberalismo.


Para quienes defendemos los intereses de las mayorías, las alianzas son necesarias pero no sólo para ganar elecciones: debemos priorizar a los sectores sociales organizados, con quienes es imprescindible establecer confiables y verdaderas alianzas estratégicas, con el fin cimero de transformar las estructuras económicas y sociales, en un nuevo contexto que ya ha puesto fin a la tradicional relación autoritaria y de subordinación vertical de aquellos a los partidos, para sustituirlas con relaciones horizontales de respeto, tolerancia y espíritu crítico.


La realidad nos conduce al reconocimiento de una nueva horizontalidad con una gran diversidad de nuevas prácticas, la emergencia nuevos sujetos económicos, políticos, sociales y culturales, alterándose de una manera que parece irreversible la realidad sociológica del mundo contemporáneo, con la consecuente pérdida del monopolio de los viejos sujetos y las formas tradicionales de la acción política.


Tres: La Juventud como protagonista


La experiencia nos enseña, que es entre los jóvenes donde encontramos la mayor capacidad de abnegación y sacrificio disponible en la sociedad frente al acomodamiento de la clase política, son ellos los más capaces para acometer la realización de tareas que a otras generaciones parecen imposibles.


Es esa juventud la depositaria de las mejores experiencias y por lo tanto, se transforma en exigente sujeto de la acción política y social, en un mundo donde frecuentemente están en crisis la ética y la credibilidad de los dirigentes sociales y de la clase política.


Es esa juventud la que ha probado estar mejor dispuesta en espíritu y energía para emprender la rebelión mundial frente a la mediatización de las luchas; frente a las mutaciones ideológicas de quienes alguna vez fueron dirigentes revolucionarios; frente a las claudicaciones políticas y el pragmatismo; frente a la búsqueda del poder por el poder mismo; frente a la defensa de los nuevos intereses frutos del ejercicio no siempre lícito ni legítimo del poder; frente a búsqueda sin principios de espacios de poder, frente a la mezquindad y el egoísmo; frente al abandono de la solidaridad como conducta ética y política; frente al sometimiento a los valores individualistas y mercantiles de la globalización neoliberal, frente a todos esas viejas enfermedades del capitalismo, convertidas ahora en verdaderas pestes planetarias.


Cuatro: Nuevas banderas


Las luchas en la sociedad contemporánea, no tienen como imperativo el diseño acabado de un nuevo paradigma (cosmovisión) como en el pasado.


Es fundamental desarrollar una actitud comprometida de resistencia permanente y organizada contra las múltiples formas de opresión de la mundialización capitalista. La resistencia de los pobladores del planeta ha comenzado, a través de innumerables iniciativas innovadoras, de procesos autónomos de reflexión y acción, los ciudadanos comienzan a reaccionar sin prejuicios ideológicos y sin exigir lealtades y obligaciones partidistas.


Las banderas de siempre, aquellas que desde el amor han inspirado cada rebelión contra el status quo:
- por la vida,
- contra la pobreza y por el progreso;
- contra la discriminación, la marginalidad y el atraso, por la igualdad de oportunidades para los ciudadanos y las naciones;
- contra la opresión y la dictadura, por la libertad, la independencia nacional y la soberanía, son ahora remozadas y enriquecidas por el vigor de las nuevas generaciones en cuyas manos se han transformado en inspiración de nuevas batallas sociales.


Mientras el sistema capitalista ha emprendido con éxito la tarea de demolición de las relaciones fraternas entre los seres humanos, de sus escombros surgen nuevas banderas tales como:
- Contra la Guerra y el hegemonismo, por la paz de los pueblos
- la lucha contra la corrupción, por la honestidad y la transparencia en la gestión pública;
- contra la dictadura de los hombres sobre las mujeres y de los padres sobre los hijos, por la plena igualdad de derechos entre los sexos, y el diálogo y la democratización de las relaciones familiares;
- contra la doble moral, la discriminación, el racismo y la xenofobia, por la tolerancia, la convivencia entre las razas y el respeto a las diferencias;
- contra la imposición de la fuerza militar y económica, por la fraternidad y la solidaridad entre los ciudadanos y las naciones.
- contra el oportunismo y la mentira, por consecuencia y por la sinceridad en las relaciones personales y políticas;
- contra la dilapidación de los recursos y el maltrato a las otras especies, por la defensa de la naturaleza y del medio ambiente;
- contra el «capital centrismo», por la autonomía regional y municipal.
- Este es el punto de partida ya iniciado por los y las ciudadanos, con el acompañamiento desde luego de los sectores más conscientes, a los cuales con toda seguridad veremos en el futuro dotados de un mayor grado de coherencia, y por qué no, con altos niveles de coordinación y quizás hasta referentes globales alternativos.



Cinco: Unidad no es unanimidad.


La unidad, proclamada frecuentemente en nuestros partidos y movimientos sociales como condición natural de la fortaleza interna y requerimiento para luchas victoriosas, se transforma muchas veces en la imposición de mayorías artificiales, en la exigencia de la unanimidad con el disfraz del consenso, en el aplastamiento de las minorías, en instrumento retardatario de la conciencia crítica, en la promoción del inmovilismo político, en la negación del derecho a la iniciativa por parte de los cuadros y bases de los partidos y sectores, en fin se convierte en demasiadas oportunidades, en el pretexto privilegiado de los órganos superiores, dirigencias y caudillos, para preservar el poder y aplicar sus criterios personales como decisiones del partido, al margen del criterio y la voluntad política de las bases.


La verdadera unidad no es la que resulta de la incondicionalidad. Así como la disciplina partidista no es una categoría superior a la lealtad a los principios, a las propias convicciones ideológicas y a la ética, la verdadera unidad es la que resulta de la coherencia entre la conciencia adquirida, el acuerdo y los intereses compartidos en la acción común.

Seis: el asedio perpetuo a la opresión.

Sería poco responsable, sin embargo, ocultar o disfrazar una realidad inobjetable: no hemos salido aún de un ya largo período de reflujo revolucionario, de euforia neoliberal y de hegemonía de la sociedad de mercado.


En estas condiciones, nos parece que la táctica para la promoción de los cambios es la del asedio permanente, multiclasista y multisectorial, a la hegemonía del capital y su cultura de opresión.


Por ello, el espíritu crítico y la actualización renovada de nuestros presupuestos teóricos, deben estar acompañados de una táctica política flexible, promotora del diálogo, del consenso y de la incorporación a la lucha de las más diversas expresiones posibles de rebeldía.


Desde la perspectiva del asedio a la opresión y al capital, deberíamos proponernos generar el hecho del cambio, el acto emancipador, hoy y ahora, en cada trecho, en cada espacio disponible, contemos o no con el concurso de las conocidas contradicciones de las fuerzas productivas y las relaciones de producción, contemos o no, con la toma del poder político por un partido o una vanguardia, por los medios que fuese.


A nuestro juicio, es hora de avanzar en el quehacer transformador, hacia la disputa de todos los espacios, políticos, económicos o ideológicos. Hoy. Ahora mismo. Sin despreciar ninguna lucha, ningún acto de insubordinación. Sin actitudes excluyentes. Resistiendo y avanzando. Cuestionando lo opresivo y subyugante. Sin despreciar nada ni a nadie, dando lugar a todas las expresiones de la conciencia posible. Afirmándonos y revelándonos. Tejiendo sin prejuicios los vínculos entre los ciudadanos. Promoviendo la fraternidad, la audacia, la cooperación, la solidaridad entre quiénes luchan rebelándose al orden establecido. Afirmando los pasos y las ideas liberadoras. Creando las respuestas, inventando la esperanza.


Todas las vías están abiertas para insubordinarse, para intentar transformar las cosas y al mismo tiempo –lo cual me parece esencial- transformarnos nosotros mismos en permanentes sujetos de cambio, en la medida que somos portadores y ejemplo de ese cambio.


Mejor aun, como señala el compañero sandinista Orlando Núñez: «Desarrollar la audacia para deshacernos de la actual civilización y desprendernos de todos los «atavíos» para comenzar a construir una nueva forma de pensar, sentir, luchar y vivir, recurrir a la memoria histórica de la liberación hasta salirse de las rutas enajenadas cambiar de creencias, recuperar el goce del trabajo creativo, de las acciones compartidas desarrollar la ética de las alianzas de justicia popular a fin de recuperar el amor individual y colectivo».

Siete: sumarse a la rebelión


Tal pareciera que el más sano camino para seguir avanzando hacia la contribución por los cambios y por lo tanto a nuestra propia transformación como hombres y mujeres nuevas, es la que logra articular y combinar –con diálogo y tolerancia-- los mejores senderos de los caminos ya recorridos, y poniendo especial atención a los actos imprevisibles de la conciencia humana, que termina por rebelarse y que no acepta de manera indefinida la sumisión y la dependencia.


No se trata de erigir el pragmatismo y el espontaneísmo como paradigma de la acción transformadora. Se trata a nuestro juicio de afinar cada vez más nuestros sensores para percibir la acción renovadora de la conciencia crítica, empeñándonos en la tediosa y paciente tarea de organizar, concatenar y articular las nuevas ideas y los pluriclasistas actos de rebeldía.


Nuestra sugerencia no pretende tampoco hacer la apología de la acción en detrimento de la reflexión y la teoría. Tampoco somos nadie para pretender que los caminos tradicionalmente admitidos para la promoción de los cambios se encuentran definitivamente agotados.


Sin embargo, no deberíamos obviar por ejemplo, que los cambios revolucionarios no se agotan y ni siquiera se garantizan con las transformaciones de la economía, de la vida material, o la democratización del Estado. El universo subjetivo, el espacio de los valores, de los afectos, el mundo de la cultura, está siempre presente, activo, en los periodos de las luchas desde abajo y, con mayor razón, en la plenitud de los cambios desde arriba.


Permítanme, para concluir este ámbito de reflexiones, la siguiente respetuosa insinuación: a nuestras grandes referencias doctrinarias debemos sumarles la necesidad de su cuestionamiento crítico, y la constante contribución para su permanente adecuación y renovación.


Por otra parte, la poli diversidad de los actos de insumisión, su multisectorialidad, requieren del acompañamiento y de la indispensable labor intelectual comprometida, que contribuya a dar unidad y coherencia a semejante complejidad y desafío.

El camino y el desafió, por amor a la humanidad, sigue siendo el mismo, la lucha continua.



Managua, 29 de Septiembre 2003.