MOVIMIENTO MACROREGIONAL DEL CUSCO
PROYECTO PUEBLO
Construyendo una alternativa desde el pueblo
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jueves, 9 de abril de 2009

COMUNICADO DE PROYECTO PUEBLO ANTE LA SENTENCIA AL EX DICTADOR FUJIMORI

COMUNICADO

ANTE LA SENTENCIA AL EX DICTADOR FUJIMORI POR CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD, EL MOVIMIENTO MACROREGIONAL PROYECTO PUEBLO DECLARA LO SIGUIENTE:


La sentencia de 25 años de cárcel al ex dictador Fujimori por crímenes de lesa humanidad, es un hecho histórico para el país, puesto que se hace justicia y nos hace renovar nuestra confianza sobre el destino de nuestra patria como un lugar en el que una democracia auténtica, la justicia social, la plena vigencia de los derechos humanos sean posibles. Se tiene ganada una batalla importante ante la infamia que nos gobernó y el modelo económico, político y cultural que son todavía su perverso legado: el modelo neoliberal que de manera autoritaria, represiva sigue haciendo del Estado un arma contra sus ciudadanos para defender y ampliar los privilegios de los grandes grupos de poder trasnacionalizados y sus funcionarios que hoy nos gobiernan.

Fujimori, y todos los que defienden el actual orden de cosas, sostienen que el gran mérito de su gobierno fue derrotar al terrorismo y poner orden en el país, reinsertándonos en la economía mundial, enrumbándonos así por la senda del progreso. En esa medida, se justifican las atrocidades cometidas o se condena “lo malo” de su gobierno. Nosotros tenemos una lectura diferente: la violencia desatada desde los ochentas fue expresión de los grandes y mortales desencuentros en nuestro país ante los cuáles ciertos sectores, de derecha o de izquierda, asumieron como única salida posible el autoritarismo. Vivíamos entonces un momento a nivel internacional de derrota del movimiento popular ante el fracaso del “socialismo realmente existente” y la contraofensiva del capital, apareciendo como única opción el neoliberalismo como modelo a todo nivel. Se generó una situación de crisis económica y social a la cual la violencia de los grupos armados (el sectarismo terrorista de Sendero Luminoso, el militarismo del MRTA) y la violencia estatal (terrorismo de estado) alimentaron generando un ambiente de zozobra.

Era el caldo de cultivo perfecto para la otra cara de la violencia “subversiva”, la del autoritarismo y la violencia derechista que impondría el excluyente, antidemocrático y antinacional modelo neoliberal, el que se instaló con el apoyo de la mayoría de peruanos. Así, la guerra sucia terminó sirviendo a la destrucción del movimiento popular y la democracia limitada que vivimos entonces. El gobierno de Fujimori, aprovechando un golpe de mano de la inteligencia del Estado para capturar a las dirigencias de los grupos alzados en armas, el descrédito de los partidos políticos, y la mentira (recordemos que se vendió como alternativa para detener el schock neoliberal), terminaría erigiendo una dictadura a partir del golpe de Estado del 5 de abril de 1992. Como dice la sentencia del tribunal que lo ha juzgado, la dictadura no sólo acabó con la división de poderes, y enterró la constitución de 1979 para implantar una constitución –la de 1993- de manera espuria que favorecía los grupos de poder económico; ésta montó una maquinaria corrupta y criminal para hacer esto posible. Los asesinatos del Grupo paramilitar Colina se inscriben en ese contexto, como los operativos psicosociales a través de una prensa comprada, y las acciones de unas Fuerzas Armadas dirigida por generales corruptos, avalados por la derecha política.

El verdadero legado del Fujimorismo ha sido éste: que aún a pesar de las formas democráticas de hoy, se viene consolidando los privilegios de unos pocos que siguen haciendo negocios –corruptamente por supuesto- a costa de los recursos de los peruanos, de su trabajo, con el mismo apoyo de los grandes medios de comunicación que siguen buscando la impunidad y desviar la atención ciudadana de los asuntos públicos. Se siguen dando normas represivas criminalizando la protesta social e incluso abiertamente se pretende “evitar” que los candidatos que no concuerdan con el modelo ganen las elecciones.

La declaración de culpabilidad y la sentencia a Fujimori es un paso importante en la tarea histórica de abrir un nuevo curso histórico para el país, para su refundación. Esta sentencia desnuda de cuerpo entero a la mafia que nos gobernó y a la que ahora nos gobierna. Vientos libertarios recorren el continente y el modelo neoliberal es puesto en cuestión a nivel global por una de las más profundas crisis del capitalismo y las consecuencias de su “progreso” que se evidencian en los peligros de la guerra y la destrucción de la naturaleza. La gran mayoría de peruanos ya no se traga eso de la “mano dura que hace falta”, o de la “mano invisible del mercado” que lo resuelve todo, mucho menos que hay que olvidar lo ocurrido legitimando la acción de los criminales. El pueblo peruano busca construir un nuevo proyecto de país, tarea frente a la cual debemos estar a la altura. Proyecto Pueblo pretende hacerse parte de este esfuerzo, afirmándonos en la tarea generacional de renovar la política, impulsar el protagonismo popular y asumir los retos que nos plantea este momento difícil de la humanidad, para edificar un mundo emancipado, rescatando nuestras raíces.

Queremos hacer un tributo para todas las víctimas de la dictadura fujimorista y para el valiente pueblo peruano que luchó contra ella y que hoy se esfuerza por construir una alternativa popular, unitaria y democrática. Igualmente reafirmar nuestro compromiso con los derechos humanos y la lucha contra la impunidad dee los asesinos que áun nos gobiernan.

Cusco, 08 de abril de 2009
MOVIMIENTO MACROREGIONAL PROYECTO PUEBLO

www.proyectopueblo.blogspot.com

domingo, 22 de marzo de 2009

RECORDANDO A FARABUNDO MARTI

Farabundo Marti


La América es sacudida por vientos de cambio, nuestro continente en estos últimos 10 años ha cambiado de una manera definitiva enrumbándose a un futuro en donde por fin el pueblo será protagonista de su propio destino. Venezuela, Ecuador Bolivia, Brasil, Argentina, Paraguay se unen a la Cuba Revolucionaria en la búsqueda de una gobierno interesado en la felicidad de las mayorías y no de una elite como por siglos se vivió.

Grandes hombre poblaron esa América irreverente, Guaicaipuro, Tamanaco, Tupac Amaru, Bolívar, Sucre, San Martin, Zamora, Zapata, José Martí, Sandino, Villa, el Che, Camilo, Allende y mucho más que con su sacrificio, con sus vidas trataron de cambiar a nuestro continente asolado por el imperialismo.



Farabundo Marti es ejemplo de lucha y de sacrificio, de entrega de su vida con gran desprendimiento. Nacido en Teotepeque, en el Salvador este revolucionario perteneciente a una familia de clase media conoció el dolor de los más desposeídos. Tuvo una educación importante pudiéndose graduar de Bachiller en Ciencias y en Letras en el Colegio Salesiano, entro a la Universidad Nacional a cursar estudios de Jurisprudencia y Ciencias Sociales.


En ese recinto se consagro a las luchas revolucionarias estudiantiles, pero sus aspiraciones de convertirse en un luchador social lo hacen apartarse de sus estudios y es encarcelado varias veces para acallar su voz rebelde. En apoyo a un grupo de estudiantes de Guatemala que demandaban el fin de la dictadura de Estrada Cabrera es detenido y expulsado del país. La policía no había podido aguantar más las críticas que desde un discurso valiente y revolucionario dirigía Farabundo en contra de la dinastía de los Melendez Quiñones que llevaban en el poder en el Salvador por más de 14 años, se dirige a Guatemala en donde conoce el sufrimiento de la clase obrera trabajando en las azucareras y como albañil. Comparte con los indígenas en una población donde la mayoría de sus habitantes son de raza Quiche.


Farabundo no solo era un hombre de acción sino como intelectual se dedicaba a enseñarle marxismo a los trabajadores. Es denunciado por los dueños de las plantaciones y decide viajar a México donde se convierte en un estudioso de la Revolución agrarista de 1910.
Es invitado a Guatemala por los jóvenes del Partido Comunista Centro americano teniendo el cargo de Secretario del Exterior y desde ahí propone la creación de la idea de la Unión de Centro América que reunirá extensos sectores tanto de Guatemala como de los países del Istmo. Contando con un número de más de 30000 personas el día 4 de marzo de 1920.



El 9 de abril la Asamblea decide suspender al tirano Manuel Estrada Cabrera que hace una resistencia armada. Marti colabora fusil en mano en el derrocamiento de dictador que es sucedido por el diputado Carlos Herrera y luego por el General José María Orellana que ordena la detención de los extranjeros residentes, el revolucionario salvadoreño es expulsado al Salvador y de ahí a Nicaragua hasta que regresa clandestinamente a su país.


El Salvador estaba pasando una temporada de tensión política, en ese tiempo se produce la matanza de un grupo de mujeres que estaban a favor del doctor Miguel Tomás Molina conteniente del doctor Alfonso Quiñonez Molina, vinculado al nepotismo por fuertes lazos políticos y a la oligarquía por su matrimonio con una hermana de los dos ex-presidentes Meléndez, quienes se habían venido turnando en el poder.


Gana Quiñones las elecciones y el comunista Martí se encuentra en Nicaragua desde donde se traslada hacia su tierra natal desde donde organiza a la Federación Regional de Trabajadores del Salvador desde el año de 1925 hasta 1928.
Ese año toma contacto en Nueva York con la Línea Antiimperialista de las Américas que le indica ponerse en contacto en Nicaragua con Sandino y junto a cinco obreros; José Adán González, Luis Mariona y Guillermo Ajuria y otros dos compañeros; se une a la lucha del prócer nicaragüense en contra de los yanquis invasores. Marti fue miembro del Estado Mayor Internacional de Sandino y su Secretario Privado, obteniendo igualmente el grado de Coronel. El salvadoreño era un gran conocedor de la problemática centroamericana y eso ayudaría al movimiento de Sandino logrando además de que se conociera internacionalmente.


Los 12 mil marines con sus aviones y bombas no pudieron vencer a Sandino y sus hombres que combatían una larga lucha de guerrillas, junto a los nicaragüenses combatieron la Brigada Internacional, en la cual sobresalieron: Farabundo Martí (salvadoreño), Esteban Pavletich (peruano), Carlos Aponte (venezolano), Gregorio Urbano Gilbert (dominicano) y el general José María Jirón Ruano (guatemalteco).

Farabundo Marti compartió la lucha con sus compañeros nicaragüenses y tuvo que soportar los bombardeos yanquis en las húmedas selvas nicaragüenses. Varias veces tuvo que suspender su trabajo como Secretario de Sandino para disparar desde las copas de los arboles a la aviación norteamericana en la selva de la Segovias.


En el año de 1929 Marti se separa de los guerrilleros nicaragüenses, para dar a conocer la lucha de Sandino en México y es nombrado Líder Latinoamericano del Socorro Rojo Internacional, que era una organización para enfrentar el fascismo. Ya en el Salvador Farabundo se convierte en corto tiempo en líder en la lucha popular y obrera que era dirigida por el Partido Comunista y la federación regional de Trabajadores del Salvador. Logro incorporar al movimiento elementos de la clase media salvadoreña.


Las protestas aumentaron en el país y la represión creció, el Partido Comunista Salvadoreño se pone al frente de los obreros y de los campesinos, en el año de 1930 Farabundo era conocido internacionalmente como un antiimperialista. A finales de ese año es deportado nuevamente, esta vez a la Florida pero se negó a desembarcar y es llevado a Nicaragua, en el puerto de Corinto se fuga y regresa al Salvador que se encontraba sumergida en protestas contra la opresión y persecución política, el desempleo, el hambre y la pobreza.


Los terratenientes explotaban a los campesinos de una manera abrumadora pagándole con fichas en vez de con dinero. Farabundo y sus hombres en tres meses organizar sindicalmente a 80.000 trabajadores agrícolas.
El descontento en la población salvadoreña es grande y el Partido Comunista acordó el 20 de marzo celebrar el “Día de los Desocupados”, se aprovecharía para pedir al gobierno pan y trabajo, el seguro social para los desocupados, por cuenta del Estado y de los patronos, comprendiendo una cuota para los sin trabajo y sus familias. La represión no se hizo esperar y otra vez el líder salvadoreño es detenido y acusado de agitador es encarcelado en la Penitenciaria Central donde comienza una huelga de hambre.


Desde ese momento la población salvadoreña realiza protestas para lograr la liberación de su líder. Marti es expulsado a Guatemala. El régimen salvadoreño se derrumba y a los pocos días el Salvador sufre un golpe de estado dado por oficiales de baja graduación que lo justifican por el derecho a rebelión que aparece en la Constitución. Después del golpe se realizan dos consultas electorales, la elección de Consejos Municipales en todo el país --el día 3 de enero-- y la elección de nuevos diputados a la Asamblea Legislativa --durante los días 10, 11 y 12 de enero. De manera que no resulta difícil presumir que entre otros propósitos inconfesados e inmediatos de los golpistas estaba el de frustrar o impedir cualquier triunfo de las fuerzas de izquierda en las urnas electorales. En los sitios en donde el Partido Comunista participo no se le reconoce el triunfo anulando las elecciones. Eso enardece la población y en las elecciones para diputado se realizan con una gran abstención. El Salvador se encuentra sumergido en una gran crisis.

Campesinos e indígenas se levantan en contra del régimen el 22 de enero de 1932 con armas fusiles, que de por cierto habían sido donados por simpatizantes del gobierno derrocado, armados con machetes, aperos de labranza y pocas armas de fuego, escopetas en su mayoría se enfrentan al ejercito y obtienen el control de poblaciones como Juayúa, Nahuizalco, Izalco y Tacuba, cuarteles como los de Ahuachapan, Santa Tecla y Sonsonate resisten el ataque.


El gobierno desencadena una persecución contra Farabundo y el escondite desde donde se planeaba la insurrección es detectados y el líder salvadoreños junto a Alfonso Luna y Mario Zapata son capturados encontrándoles armas y proclamas llamando a la insurrección. Los detenidos son condenados a muerte por fusilamiento. El día 1 de febrero los ejecutaran, Marti pide, a nombre de sus compañeros, que no se les vende los ojos, que les fusilen de frente disparándoles al pecho. Farabundo grita: Viva el Soco..." que así queda, incompleto.


Caen abatidos los tres héroes del pueblo salvadoreño. Son las siete y cuarto de la mañana. Al contrario de los demás la muerte llega lentamente para el camarada Zapata...Allí cayeron, bajo las balas asesinas del pelotón de fusilamiento, con la dignidad de los titanes revolucionarios.
La represión que desencadena el gobierno es impresionante. Los días 24 y 25, los militares entran en Nahuizalco, Juayúa, Ahuachapán y Tacuba. Los norteamericanos e ingleses armaban buques de guerra para prestar apoyo al general Hernández Martínez; planteándole un desembarco de tropas en La Libertad para ayudar en contra de la insurrección. Con soberbia Hernández Martínez, una vez que se atestigua del éxito de las “Operaciones de Pacificación”, envía a los almirantes yanquis e ingleses un telegrama que dice: “En saludo a honorables comandantes declaramos situación absolutamente dominada fuerzas gobierno El Salvador. Garantizadas vidas propiedades ciudadanos extranjeros acogidos y respetuosos leyes de la República. La paz está establecida en El Salvador. Ofensiva comunista desechada sus formidables núcleos dispersos. Hasta hoy cuarto día de operaciones están liquidados cuatro mil ochocientos comunistas”. El saldo de la rebelión de 1932 fue de entre 5.000 a 30.000 muertos con un igual número de desaparecidos.
La represión de las fuerzas oligárquicas siempre se hicieron sentir en contra del los pueblo que pedían sus derechos más esenciales, mares de sangre se han vertido en nombre de la libertad, en nuestras manos esta poderle legar a nuestros hijos un mundo mejor, pero debemos honrar a los héroes que lograron que estos vientos de cambio sople con fuerza en la América que vivimos.

martes, 20 de enero de 2009

OPERACIÓN PLOMO IMPUNE/ EDUARDO GALEANO

Operación Plomo Impune

Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos. Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso.

Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes.

Cuando votan a quien no deben votar, son castigados. Gaza está siendo castigada. Se convirtió en una ratonera sin salida, desde que Hamas ganó limpiamente las elecciones, en el año 2006. Algo parecido había ocurrido en 1932, cuando el Partido Comunista triunfó en las elecciones de El Salvador.

Bañados en sangre, los salvadoreños expiaron su mala conducta y desde entonces vivieron sometidos a dictaduras militares. La democracia es un lujo que no todos merecen.

***

Son hijos de la impotencia los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelita usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina.
Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa.

Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa.

No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania.

Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen. La devoración se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho.

***

Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros.

¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con eta, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar al ira.

¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos?

***

El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quién mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales.

En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica.

Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí.

Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki.

***

La llamada comunidad internacional, ¿existe?

¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que Estados Unidos se pone cuando hace teatro?

Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas rinden tributo a la sagrada impunidad.

Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos.

La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima, mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas.

Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena.

(Este artículo está dedicado a mis amigos judíos asesinados por las dictaduras latinoamericanas que Israel asesoró.)

lunes, 22 de diciembre de 2008

HOMENAJE A PEDRO HUILCA / CRÓNICA DEL SOL Y VIDEO



Pedro Huilca Tecse
Representa al máximo líder del sindicalismo en el país

El Sol * / Mariátegui
22/12/08

Han transcurrido 16 años del sensible fallecimiento del "Mártir del Sindicalismo", Pedro Huilca Tecse, quien fuera cobarde y vilmente asesinado en la puerta de su domicilio un 18 de diciembre de 1992. La trágica noticia del máximo líder, de ese entonces, no cabía en ninguna mente ni en los corazones por lo absurdo y cruel que fue su partida. No existe justificación posible para el asesinato y menos si quienes cometieron este deleznable hecho dijeron defender los intereses de las mayorías de nuestro país.

Huilca Tecse sabía que los tiempos habían cambiado y que era el momento de probar nuevas formas de hacer respetar los derechos laborales. Sabía que lo más urgente para miles de trabajadores, victimas de la recesión era conseguir ingresos. Por esta razón, conversaba con algunos ministros de Estado para que los emplease en la construcción de carreteras y casas que su sector tenía programado realizar.

Estaba consciente que tenía que "recomponer su frente interno". La Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP) necesitaba un cambio total.

En febrero de 1993 se realizaría una Conferencia Nacional de Organización, donde iba a anunciar los pasos para dar este cambio. Más aún, iba a exigir un balance económico y evaluaciones de la representación sindical de los directivos de su propia central. Durante los nueve meses de su gestión había detectado problemas que hacían imprescindible esta "purga en casa"

Este conjunto de acciones habrían corroborado lo que ya se anunciaba desde que Pedro Huilca asumiera la difícil gestión al frente de la CGTP, él era un líder capaz de impulsar y renovar el alicaído movimiento sindical peruano.

Cuando la historia empezó
El 4 de diciembre de 1949 en el distrito de Ccorcca (Cusco), Pedro, el hijo del subprefecto Prudencio Huilca nació y quedó huérfano, pues su madre, Paula Tecse, murió al traerlo al mundo. Su historia comenzó a cambiar cuando tenía ocho años, una comerciante llegó a Ccorcca, conoció al pequeño huérfano prácticamente abandonado.

Movida por la situación del niño, la señora Isabel Farfán de Calderón esperó que viniera su padre para pedirle su autorización y llevárselo. "Quiero criarlo con mis hijos", le dijo la comerciante, Don Prudencio aceptó. Poco tiempo después, los Calderón pasaron a ser sus únicos padres, pues el subprefecto de Ccorcca desapareció buscando oro en Puerto Maldonado (Madre de Dios) cuando el menor tenía nueve años.

Así fue que el futuro líder sindical cambió su suerte de campesino por la de hijo de una pareja comerciante de la ciudad imperial. Pedro Huilca estudió en los mismos colegios que sus hermanos adoptivos: primero en la escuela fiscal 487 de Nueva Alta y secundaría en el Colegio Nacional de Ciencias. "Quiero que estudies donde yo hice mi secundaría", le dijo el señor Humberto Calderón cuando lo matriculó.

Apenas salió del colegio empezó a trabajar, circunstancias que no le permitieron seguir sus estudios superiores, porque primero que sus padres no disponían de recursos para enviarlo a la universidad. Casi al mismo tiempo que terminada la secundaría, inició una relación efectiva con Enriqueta Gutiérrez, quien le dio su primer hijo a quien lo llamó Pedro como él y Humberto como su padre adoptivo.

Casado y con un hijo tenía que trabajar para mantener a su familia luego la familia había aumentado. Al varón le siguieron dos niñas, Flor de María y Katiuska. Pero la relación con Enriqueta naufragaba y se separaron, pero esto no lo alejo de los niños, siempre se esforzaba por compartir su tiempo entre las labores sindicales y el trabajo para mantener a los niños.

También se había dado tiempo para cumplir un anhelo pendiente, la universidad. Había ingresado al programa de Derecho de la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco (UNSAAC), donde conoció a Martha Flores.

Para él, conocerla fue encontrar ese alguien que sabía comprender y compartir sus tareas sindicales por ser también estudiante, trabajadora y dirigente. El avanzaba en su labor al frente del Sindicato de Construcción Civil y de la Federación de Trabajadores, dos cargos al mismo tiempo. Consiguió que el alcalde de ese entonces, Echegaray firmara un convenio con los obreros de Construcción Civil para trabajar en las obras municipales.

También empezaron los días difíciles de las amenazas, los juicios y las detenciones. Una de estas fue la que sufrió en la cárcel de Quenqoro en mayo de 1977; el delito, haber participado en una huelga de maestros como secretario de la FDTC. Pero en medio de las dificultades también recibía el apoyo de las bases quienes realizaron una manifestación en las afueras del penal.

Un día de noviembre de 1979 le dijo a Martha: "Me han elegido secretario general de Construcción Civil"; por tanto, después de cinco años en el trabajo sindical del Cusco, pasó a ocupar el cargo principal al frente de la federación de su sector. "Para un provinciano como yo fue una sorpresa ser elegido secretario general de la Federación", expresó en ese momento.

Pedro Huilca Tecese, ocupó el cargo de secretario general del Sindicato de Construcción Civil del Cusco hasta en dos oportunidades así como de la Federación Nacional de Construcción Civil, cargo que lo llevó a alejarse de la ciudad imperial. Su esposa en esta oportunidad no pudo acompañarlo debido a que ella no podía dejar de trabajar en el mercado. Pero Martha constantemente lo iba a visitar a la ciudad de Lima.

Logros de Pedro Huilca
Poco a poco, Pedro Huilca fue articulando un pliego nacional que incluía desde salarios hasta la creación de una bolsa de trabajo para los obreros de Construcción Civil. Las conquistas llegaron con esfuerzo como por ejemplo la jubilación a los 55 años de los obreros del gremio, salario especial, viviendas, centros recreacionales. También durante los doce años que estuvo al frente de la federación, se institucionalizó el 25 de octubre de cada año como "Día de Construcción Civil".

De igual modo, consiguió que en 1989 el Senado apruebe el proyecto para la creación de uno de sus caros proyectos "La Bolsa de Trabajo". "Yo no había nacido todavía cuando los obreros de la construcción ya había iniciado su lucha por la Bolsa de Trabajo", dijo a los obreros cuando les comunicó el triunfo.

Llegó a ser secretario general comunista de la CGTP. Probablemente, se recuerde como la primera que lanzó abiertas criticas a su propio partido. Ese fue otro frente el de combatir dogmas. En su última intervención ante el Comité Central del PC, en octubre de 1992 criticó la neutralidad observada durante el golpe de estado del 5 de abril, la subestimación del debate ideológico, el no haber asimilado la renovación partidaria y el cubileteo político. Y les advirtió del peligro de la desaparición.

Marchó por última vez por las calles de Lima, el jueves 17 de diciembre de 1992, protestando contra las medidas antilaborales, como lo había hecho durante toda su vida, al día siguiente lo mataron.

Para recordar
Los días de su vida pueden pasar a la historia como una valiente búsqueda de cambio. Era el hombre que quería y hubiera podido cambiar el rumbo del sindicalismo peruano. Para ello, lo había preparado 43 años de una vida dedicada a luchar con las únicas armas que sí llevaba siempre consigo, su honestidad y su voluntad de trabajo.

"Cómo nos vamos a enfrentar a la violencia del terrorismo cuando tenemos cuatro millones y medio de trabajadores desocupados, cuando tenemos un contingente de jóvenes que no tienen puesto de trabajo y no tienen un salario. Cómo persuadir a nuestra juventud y decirle mira, no vayas por el camino equivocado, no escuches los cantos de sirena del terrorismo y de la violencia, escoge el camino del Estado de Derecho de la democracia, cuando la democracia y el Estado de Derecho no son capaces de ofrecer un puesto de trabajo y un salario para resistir la crisis", fueron las palabras de Pedro Huilca Tecse en noviembre de 1992.

* Diario El Sol de Cusco.

jueves, 18 de diciembre de 2008

PEDRO HUILLCA


PEDRO HUILLCA VIVE





PEDRO HUILLCA VIVE /18 DE DICIEMBRE 2008



A 17 AÑOS DE SU ASESINATO PEDRO HUILLCA VIVE...LA LUCHA SIGUE
NI UN MINUTO DE SILENCIO...UNA VIDA DE COMBATE

miércoles, 10 de diciembre de 2008

CONTRA LOS ORGANIZADORES DEL OLVIDO

10 - 12 - 08
JUAN GELMAN ESCRIBE CONTRA "LOS ORGANIZADORES DEL OLVIDO"

"El infierno no termina al cerrarse las

puertas del campo de concentracion"

El Ministerio de Cultura español promovió el Primer Encuentro Internacional de Memoria Histórica en la Universidad de Salamanca, la misma donde Miguel de Unamuno enfrentó al dirigente franquista Millán de Astray cuando éste entró a los claustros pistola en mano gritando “Viva la muerte, abajo la inteligencia” . En esa reunión, de la que participaron delegaciones de Chile, Argentina, República Dominicana, Portugal y Alemania, el poeta y columnista de Página/12 fue el encargado de realizar la conferencia inaugural sobre “el imperativo moral de la memoria colectiva”.

Fuente: El Pais Por: Juan Gelman

Soy padre de un hijo de 20 años secuestrado, torturado, asesinado en 1976 por la más reciente dictadura militar argentina, que también desapareció sus restos. Fueron hallados, gracias a la infatigable labor del Equipo Argentino de Antropología Forense, 13 años después. Soy suegro de su esposa, secuestrada cuando tenía 19 años, trasladada de Buenos Aires a Montevideo encinta de ocho meses y medio y asesinada por la dictadura militar uruguaya dos meses después de dar a luz. Sigue desaparecida y su hija fue entregada a un policía de matrimonio estéril. Soy abuelo de una nieta de la que me robaron sus primeros 23 años de vida y que mi mujer, Mara La Madrid, que no es la madre de mis hijos, y yo buscamos y encontramos al cabo de una larga investigación. Nada de esto hubiera sido posible sin el testimonio oral de sobrevivientes uruguayos y argentinos, sin expedientes judiciales y aun militares, sin ese archivo tan particular que es el banco de datos sanguíneos de familiares de desaparecidos del Hospital Durand de Buenos Aires, sin una campaña internacional de denuncia que tuvo la solidaridad de decenas de miles de poetas, escritores, artistas y gente de a pie de 122 países, sin libros, sin documentos, sin Internet, sin videos y, sobre todo, sin la voluntad imperiosa de encontrar la verdad.

Hablo desde la experiencia argentina. ¿Por dónde empezar? ¿Por la madre de un desaparecido que año tras año y día tras día arreglaba el cuarto de su hijo y a la noche le preparaba la sopa que él solía tomar al regreso del trabajo? La sopa se enfriaba en la mesa sin remedio. ¿Por el sueño de la hija de una desaparecida? Este sueño: “Mamá vive en el departamento de la calle 47. Voy a visitarla. Tengo miedo de que me abrace y al hacerlo se convierta en fantasma”. Ha pasado mucho tiempo desde la desaparición de ese hijo y de esa madre, pero no hay final del duelo todavía. No lo habrá mientras no se encuentren sus restos y descansen en un lugar de recuerdo y homenaje. No lo habrá mientras esa madre y esa hija no sepan toda la verdad sobre su sufrimiento. No lo habrá mientras esa verdad no conduzca a la Justicia.

El infierno no termina cuando se cierran las puertas del campo de concentración y los hornos se apagan: hace un cuarto de siglo que cesó el infierno militar en la Argentina y centenares de miles de personas –hijos, padres, hermanos, familiares, amigos de los desaparecidos– viven esa segunda parte del infierno que crepita en la memoria y no hay modo de apagar. “Desde entonces, a una hora incierta/esa agonía vuelve/y hasta que mi cuento espantoso sea contado/mi corazón sigue quemándose en mí”, dice el viejo marinero de un poema de Coleridge que recordó Primo Levi. Para muchos argentinos, uruguayos, chilenos, centroamericanos y nacionales de tantas otras latitudes del mundo esa estrofa poética es vida real y quema cada día.

“En nuestro país el olvido corre más ligero que la Historia”, dijo el escritor Adolfo Bioy Casares. Pues no sólo en la Argentina. Desaparecen los dictadores de la escena y aparecen inmediatamente los organizadores del olvido. “¿Para qué renovar las penas? –dice Ismene a Edipo–. El dolor se sufre al recibir las penas y se vuelve a sufrir al recordarlas.” El Día de Muertos, el pueblo mexicano acude a los cementerios, se sienta alrededor de sus difuntos, toca la guitarra y les canta, les pide que sigan muriendo en paz y que dejen en paz a los vivos para que los recuerden sin terrores. Pero los familiares de los desaparecidos no tienen dónde hablarles y ellos son fantasmas inciertos que vuelven a doler en la memoria.

“Los padres quedaron sin hijos y no terminan sus quejas. Conocen al fin cuál es el dolor total sin remedio”, dice Esquilo. ¿Cada recuerdo trae un dolor que se amontona, capa sobre capa, y se convierte en una geología del dolor? ¿Es posible dialogar con el dolor, fingir que tiene rostro y que no es una potencia que viene y va y protesta contra la muerte del ser querido y le da cuerpo y la afirma negándola? ¿La locura sería la última puerta del dolor, una manera de convertirse en dolor para no padecerlo y desaparecer en el dolor? ¿No será ésa una forma de fundirse con la víctima y así morir con ella? Los familiares de los desaparecidos están en otro lugar. “Un loco, solamente un loco que perdió la mente olvidar puede la muerte de su padre”, dice Electra. O la muerte de un hijo. No es ésa la locura de los familiares: su única “locura” consiste en exigir verdad para las víctimas y justicia para los victimarios. Es un camino lleno de obstáculos con los que se tropieza día a día. Los comisarios del olvido tienen recursos y conocen su trabajo.

Un pacto de silencio sella la boca de los militares argentinos, con pocas excepciones. Cuando sus camaradas conocen que alguno está dispuesto a hablar, lo callan con una buena dosis de cianuro: le ocurrió al prefecto naval Héctor Febres, a punto de ser condenado por los crímenes que cometió durante la dictadura militar. O desaparecen a testigos importantes de los juicios por delitos de lesa humanidad, como desaparecieron a Julio López, para agitar el miedo en las víctimas testimoniantes. La policía facilita la huida del represor atrapado o quema archivos de sus operaciones. La jerarquía de la Iglesia Católica argentina que, a diferencia de la chilena, santificó la matanza –un obispo del Vicariato llegó a decir “cuando hay derramamiento de sangre, hay redención”–, la jerarquía de la Iglesia Católica argentina, que ordenó tranquilizar a militares desasosegados porque venían de tirar prisioneros vivos al océano, se niega a abrir sus muy prolijos archivos de la época, que permitirían recuperar al menos los restos de numerosos desaparecidos.

Ciertos jueces, ciertos fiscales y ciertas instancias judiciales como la Corte de Casación argentina encajonan procesos contra los represores, quienes pueden quedar en libertad por la falta de sentencia. Y lo peor, verdaderamente lo peor, es la perversión que mancha a sectores políticos y sociales que, de un modo o de otro, por acción o por omisión, fueron cómplices de la matanza y callan lo que saben y niegan al Otro lo que saben. Y luego, por qué omitirlo, la actitud pasiva de ciertos familiares que, ante todo por falta de medios, y luego por desánimo, cansancio, resignación, desesperanza o temor, todavía temor, depositan su no hacer en los organismos de derechos humanos. Y también, por qué omitirlo, ciertos organismos argentinos de derechos humanos que burocratizan el dolor o militan contra la búsqueda de los restos de los desaparecidos “para que sigan con sus compañeritos”. Así hacen tabla rasa de la historia personal de las víctimas y del lugar que ocuparon en la historia. Es la continuidad civil, bajo otras formas, del pensamiento militar.

La voluntad de corregir la memoria, como es notorio, viene de muy lejos. En el siglo V antes de Cristo, la sangrienta oligarquía de los Treinta prohibió en Atenas por decreto recordar la derrota militar que le infligiera Esparta. Cada ciudadano fue obligado a pronunciar el juramento “No recordaré las desgracias”. Pasan los siglos y los vencedores siguen reorganizando el pasado a voluntad. En el año de gracia de 1040 el monje Arnold von Saint Emmeram explicaba así el método que había elegido para escribir la historia del ducado de Baviera: “No sólo es pertinente que las nuevas cosas modifiquen las viejas; también es correcto, si las viejas son desordenadas, el de-secharlas por completo, e incluso, aunque estén bien ordenadas pero sean poco útiles, el enterrarlas con reverencia”. La voz de los vencidos es “desordenada y poco útil” en los manuales de historia al uso, cuyo marco de referencia esencial es el Estado. Numerosas víctimas de crímenes contra la humanidad fueron y son carne de olvido, “ese acuerdo con aquello que se oculta”, al decir de Blanchot. Los que falsifican la historia así, falsifican la vida y están presentes y activas las antiguas herencias de nuestra tan moderna, o posmoderna, civilización occidental, en la que los extraordinarios avances tecnológicos conviven o malviven codo a codo con genocidios nunca vistos.

Proliferan las teorías sobre la historia como relato y otras sobre todo lo contrario. De lo primero hay pruebas más que suficientes, algunas francamente ridículas. La historia del Partido Comunista soviético ha sufrido continuos liftings con el correr del tiempo y se convirtió en un acto de predicción del pasado. Es famosa la fotografía del estado mayor bolchevique tomada días después del triunfo de la Revolución Rusa, con Lenin en el centro, a su derecha una escalera y luego Stalin. El lugar de la escalera lo ocupaba Trotski, excomulgado por el Termidor stalinista. El acto tiene pretensiones mágicas y la voluntad de abolir la historia. De ahí la importancia fundamental de los archivos de la memoria. De ahí la importancia fundamental de esta reunión. La pretensión de mutilar la memoria cívica de todos los días corrompe su salud y despeja el camino a nuevos autoritarismos.

El imperativo moral de la memoria colectiva tiene hoy más urgencia que nunca y no faltaron en la Argentina y en otros países quienes entendieron esto muy temprano y crearon y ordenaron personalmente, sin apoyo oficial alguno y movidos por su moral ciudadana, informaciones utilísimas que se pueden ver por Internet. Estos archivos contribuyen a deshacer las artimañas de los asesinos de la memoria, como ésas que pretenden que no hubo cámaras de gas y que el primer pueblo ocupado por el nazismo fue el pueblo alemán. Si queremos que la barbarie no se repita y pase al reino del nunca más, no deberían, creo, ser archivos mudos para la sociedad civil y viceversa: habría que acercar sus contenidos a sectores sociales y políticos en los que hay no poco a despejar todavía.

¿Y se podrá alguna vez despejar mentes en el estamento militar para que obedezcan a lo ético y opongan la desobediencia debida a órdenes criminales? El capitán de navío Juan Carlos Rolón, miembro de un grupo de tareas de la Escuela de Mecánica de la Armada de Buenos Aires donde la marina desapareció a 5000 personas, declaró impávido: “Nos enseñaron que la tortura era una forma moral de combatir al enemigo”. Se recuerda el diálogo que Hannah Arendt sostuvo con un oficial nazi que admitió haber gaseado y enterrado a prisioneros con vida en el campo de concentración de Maidanek. La pregunta de la filósofa: “¿Se da cuenta de que los rusos lo van a colgar!”. La respuesta del nazi: “¿Por qué? ¿Yo qué hice?”.

Las dictaduras suprimen el testimonio de las víctimas, pero llevan sus propios archivos. En Auschwitz hay gruesos volúmenes que registran la muerte de los prisioneros gaseados. En la primera columna de cada página figuran el nombre, la edad y la nacionalidad de la víctima; en las dos restantes, hora y causa de la muerte. La hora es la misma a lo largo de páginas enteras, las 8.15, o las 8.30 o las 9.00 de la mañana. También se repite la causa de la muerte, “influenza” casi siempre. Este no es sólo un acto burocrático; sustituye la vida por una mentira de papel y muestra abismos de la condición humana. Se impone abrir esa clase de archivos. Pero ésta es una decisión de Estado y, lamentablemente, todavía hay gobiernos democráticos que no se atreven a disponer que se dé ese paso indispensable. Los familiares de los desaparecidos sólo conocen la dolorosa mitad del crimen. La otra yace oculta, custodiada por centinelas militares, policiales, eclesiásticos. Jacques Derrida habló del “mal de archivo”, pero ésos son los archivos del mal.

Que se me perdone la insistencia en subrayar la importancia de los testimonios orales, vehículos de una memoria que en ocasiones se transmite de generación en generación. Frente a Panamá –narra el periodista José María Pasquini Durán– hay una isla llamada San Blas en la que vive una etnia indígena. Una vez al año todos se reúnen y los ancianos cuentan a los jóvenes la historia de la etnia, que arranca del casamiento del Sol con la Luna, para que su memoria perdure. Los jóvenes comenzaron a emigrar y a quedarse en Panamá, pero mandan grabadoras a la isla para registrar el relato de los ancianos. Ahora la maravillosa historia que comienza con el Sol y la Luna está en casete y los jóvenes lo tienen en su casa entre los discos más recientes de pop norteamericano. Menciono esto porque en muchas sociedades del mundo no hay casete todavía.

En el año 1987 seguía yo exiliado en Francia y el diario recién nacido entonces para el que trabajo, Página/12, me pidió que cubriera el proceso a Klaus Barbie, el ex jefe de la Gestapo en Lyon, bautizado “El carnicero”. A una víctima que le detallaba sus crímenes, Barbie dijo: “Yo no me acuerdo de nada. Si se acuerdan ustedes, el problema es de ustedes”. Efectivamente: recordar y denunciar los crímenes contra la humanidad y exigir su castigo es un problema nuestro.

martes, 18 de noviembre de 2008

EZLN- 25 AÑOS



Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.
(Los Nadies,Eduardo Galeano)


17 de noviembre 1983-2008

...trabajo, tierra, techo, alimentación, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia y paz...

por un mUnDo muy OtRO

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RED MyC ZAPATISTA

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sábado, 15 de noviembre de 2008

HUGO BLANCO EN LA HISTORIA DEL PERÚ/ RODRIGO MONTOYA


Hugo Blanco en la historia del Perú
Article de Rodrigo Montoya Rojas
Publicat al diari La República
Lima, 13 de setembre de 2008
NAVEGAR RIO ARRIBA
HUGO BLANCO EN LA HISTORIA DEL PERU
Rodrigo Montoya Rojas
Fue detenido y puesto en libertad vigilada, otra vez, como tantas en el pasado, desde que la Federación de Campesinos del Cusco decretó, en 1961, la primera reforma agraria del país. Durante el gobierno de Belaunde se le abrió un proceso y estuvieron a punto de condenarlo a muerte. Recuerdo con nostalgia y cariño una jornada de lucha en París, en 1966, por la vida de Hugo Blanco presidida por Jean Paul Sartre y presentada por Mario Vargas Llosa. No pudieron matarlo pero fue condenado a 25 años de cárcel. Hizo lo justo el gobierno de Velasco Alvarado en darle libertad, pero se equivocó cuando le pidió que se convirtiera en funcionario del régimen. Luego, le tocó partir al exilio. Volvió y obtuvo la votación más alta de los candidatos de izquierda en la Asamblea Constituyente de 1979. Podría haber sido el gran líder de la izquierda pero la división fue más fuerte que la unidad y el propio Blanco prefirió ser sólo el candidato del entonces Partido Revolucionario de los Trabajadores, PRT. Después, fue diputado. Un eclipse era inevitable al dejar su espacio natural de organizador y líder de masas para lidiar en el parlamento con los viejos zorros de la derecha.
Siguieron algunos años de silencio cuando pasó por Chiapas, en México. De los zapatistas retomó el impulso para pensar en la política con armas nuevas. Ya no se trata de la simple lucha por la tierra sino de defender pueblos con sus propias lenguas, culturas, identidades, territorios, derecho de autodeterminación y autogobierno. De regreso a Cusco, se reencontró con el quechua que es su lengua preciosa de toda la vida y con los pueblos quechuas organizándose de otro modo. En una de las muchas veces que conversamos, me contó que volvía con humildad para ayudar y servir, no para ser otra vez el dirigente que fue. No se trata del reposo del guerrero sino simplemente de un cambio de puesto en lo que ha sido su trayectoria vital y política. Sigue siendo él mismo, desde su primer choque violento con la realidad como cuenta en un breve texto dando cuenta de su última detención:
¨Mi ligazón a este caso se remonta a mi niñez en Huanoquite, Paruro, Cusco, cuando recibí el impacto de la noticia de que el hacendado Bartolomé Paz hizo que se marcara con hierro candente en la nalga de un campesino indígena sus iniciales: BP. Naturalmente el señor Paz no fue detenido, eso no se podía hacer con una persona de respeto. Probablemente ese hecho marcó el sentido de mi vida. Ahora, su hijo, Rosendo Paz, heredero de la hacienda, arrebata las tierras del anexo Markhura de la comunidad indígena de Tantarcalla, habiendo inclusive instalado en ellas un corral que es utilizado para el depósito de ganado robado…”.
Recibe, querido Hugo, un hondo abrazo, lleno de gratitud por lo que hiciste y haces para que acabe de una buena vez el reino de los senores de la tierra y sus siervos. Despues de las tomas de tierras y las reformas agrarias, otro es el rostro del Peru.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

AMNISTÍA, INDULTO O ENCUBRIMIENTO/ RONALD GAMARRA

Causa Justa. Amnistía, indulto o encubrimiento
Ronald Gamarra


Una vez más, la demagogia insiste en plantear un tema inadmisible en cualquier país civilizado: la amnistía o indulto para los autores de delitos de lesa humanidad. Evidentemente, hay quienes no han aprendido nada en estos años y creen que pueden manipular las leyes a su gusto, como en los tiempos de las dictaduras que felizmente hemos superado, aunque iniciativas como la que comentamos nos recuerden que no las hemos superado del todo ni definitivamente.

Nos dicen que quieren hacer justicia a los miembros de las FFAA y PNP que lucharon contra el terrorismo. Con lo cual mienten, porque omiten decir que a ningún miembro de estos institutos se le ha enjuiciado por haberse enfrentado al terrorismo, es decir, por el cumplimiento de su deber. Los militares y policías que tienen juicios los tienen simple y llanamente por haber cometido graves delitos, que eso es precisamente violar los DDHH. Es decir, por cometer crímenes de lesa humanidad.

Hablemos de casos concretos. Veamos, por ejemplo, el caso Accomarca. En 1985, más de 60 campesinos de esta comunidad situada en las alturas de Vilcashuamán fueron encerrados en un galpón y asesinados a tiros de ametralladora y granadas por los efectivos de una patrulla militar al mando del subteniente Telmo Hurtado. Esta patrulla probablemente realizaba una operación de persecución de alguna columna senderista, pero al no alcanzarla decidieron realizar un "escarmiento" con la población civil de la comunidad, matando también a mujeres, niños y ancianos.

¿Usted daría amnistía o indulto a quienes perpetraron una masacre como esta? ¿No debería ser la propia institución militar la más interesada en sancionar un crimen tan monstruoso? Todo esto parece claro, pero algunos congresistas quieren que veamos el mundo al revés y que callemos ante crímenes atroces.

Así como el de Accomarca, son los demás casos donde hay militares o policías enjuiciados. En todos ellos hay siempre algún delito de lesa humanidad: desaparición forzada, asesinato, ejecución extrajudicial, tortura. Los organismos de DDHH probablemente les caerían mejor a los apologistas de los violadores si hicieran de la vista gorda frente a estos hechos, pero entonces dejarían de ser organismos de DDHH.

No se espere tal cosa de nosotros. Si algunos congresistas quieren insistir en su proyecto demagógico, allá ellos. Deberán responder ante el país por contribuir a encubrir crímenes horrendos como el de Accomarca, y por exponernos a la censura de la comunidad internacional que vigila el respeto a los derechos humanos.

Los organismos de DDHH tienen una posición clara, concordante con el estado de derecho, ese estado de derecho del cual quieren burlarse los promotores de una amnistía o indulto inadmisibles para delitos contra los derechos humanos: que estos casos sean examinados y decididos por el Poder Judicial, como sucede en cualquier país democrático, donde todas las personas, civiles y militares, son iguales ante la ley.

sábado, 8 de noviembre de 2008

NI OLVIDO, NI PERDÓN, NI RENCOR / ALBERTO ADRIANZEN

Ni olvido, ni perdón, ni rencor
Por Alberto Adrianzén MERINO (*)

Beatriz Sarlo, una de las más brillantes intelectuales de Argentina, ha dicho "que es errado hacer política presente convocando a la historia". Es cierto, la historia no tiene fines ni metas. Sin embargo, se puede decir también que es un error hacer política olvidando a la historia. Sin memoria, la sociedad sería un caos. La memoria es, pues, clave cuando se trata de reconstruir sociedades.

Decimos esto porque el día jueves, el congresista Edgar Núñez, presidente de la Comisión de Defensa del Congreso, y otros congresistas apristas y fujimoristas han presentado un proyecto de ley que pretende amnistiar a los comandos del operativo Chavín de Huántar y crear una comisión ad-hoc para evaluar, calificar y proponer amnistiar al personal policial y militar "defensor del Estado de Derecho y de la democracia".

Este hecho de por sí escandaloso, lo es aún más cuando se sabe, como dice la abogada de APRODEH Gloria Cano, que no existe ningún miembro del comando Chavín de Huántar que esté siendo juzgado o investigado por dicho operativo, y que los únicos que lo están por este hecho son: Vladimiro Montesinos, Nicolás Hermoza Ríos, Jesús Zamudio Aliaga y Roberto Huamán Azcurra. A ello se suma, que Williams Zapata y Carlos Tello Aliaga, que participaron en este operativo, son procesados por otros hechos, el primero por la masacre de Accomarca en 1985 y el segundo por la masacre del Frontón en 1986. Ambos sucesos ocurridos en el primer gobierno de Alan García. No está demás decir, como también señala Gloria Cano, que las amnistías son generales y no a título individual, y que no proceden "en caso de violación a los derechos humanos, así lo ha señalado la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Barrios Altos y el Tribunal Constitucional en diversos fallos. Las amnistías solo proceden para delitos políticos y no para delitos comunes y menos para delitos de lesa humanidad, el Estado estaría violando nuevamente el tratado de San José de Costa Rica". Y si a ello le añadimos la famosa comisión ad-hoc, integrada casi únicamente por miembros del ejecutivo, porque la Defensoría del Pueblo ya ha señalado que no la integrará, resulta evidente que se quiere crear una suerte de Contra Comisión de la Verdad. La ofensiva del militarismo es, pues, más que evidente.


Pero lo que más llama la atención de este hecho, es lo poco que hemos aprendido (en realidad no queremos aprender hasta ahora) del conflicto interno. Josep Pico en su libro Los años dorados de la Sociología dice que el fin de la Segunda Guerra Mundial dio paso en Inglaterra a un espíritu reformista que ponía énfasis en "la igualdad del sacrificio y la hostilidad hacia los privilegios establecidos en la preguerra". En el Perú muy poco pasó de esto. El gran intento reformista, cuando se creó la Comisión de la Verdad durante el gobierno de Valentía Paniagua, fue atacado, no solo por los militares y el fujimorismo que buscaban la impunidad, sino también por otros sectores que se negaban a entender que el conflicto interno (o la guerra interna) fue también consecuencia de sus privilegios. A ello se sumó, como siempre sucede, la lenidad del Estado y el irrefrenable militarismo de algunos políticos. El debate famoso sobre el número de muertos durante los años de la violencia es, acaso, la mejor expresión de una negación sistemática e histórica del otro, pero también de una miopía política a la que se suma la ausencia de una mínima sensibilidad social.

Sin embargo, es difícil borrar la memoria de una sociedad. El mejor ejemplo de ello es lo que viene sucediendo en España. En estos últimos años se ha desarrollado todo un movimiento de recuperación de la memoria histórica para saber qué pasó en la Guerra Civil y durante la dictadura de Franco ya que la amnistía de 1977 decidió evadir este tema como una las condiciones para posibilitar la democracia. Hoy ese movimiento es realmente importante ya que no solo ha posibilitado que se cree la primera Comisión de la Verdad, en Valencia, sino también que se apruebe la Ley de la Memoria el 31 de diciembre del año pasado, lo que ha permitido que se comience a investigar los crímenes de lesa humanidad en ese periodo. A ello hay que sumarle un nuevo clima cultural que se expresa en novelas como Los soldados de Salamina y Los girasoles ciegos (ambas llevadas al cine) o La voz dormida, y en películas como Las trece rosas, o la próxima sobre la vida del comunista Marcos Ana, el preso político más famoso del franquismo que se hizo poeta en su largo cautiverio, que filmará Pedro Almodóvar.

Como lo demuestra ahora España, ya antes otros países, la memoria de una sociedad no puede ser borrada, porque un pueblo que no sabe de dónde viene tampoco sabe a dónde va. Como dice D. Lacapra (Escribir la historia, escribir el trauma), "cuando la pérdida se convierte en ausencia, se llega a un punto muerto de melancolía, duelo imposible… en el que cualquier proceso de elaboración del pasado y sus pérdidas queda…abortado prematuramente". Por eso, la amnesia histórica es un atributo de los gobiernos autoritarios que solo buscan apropiarse de la sociedad y de la historia para ponerla al servicio de una minoría.


(*) www.albertoadrianzen.org

jueves, 30 de octubre de 2008

SE INICIA PROCESO DEL CASO SAUL CANTORAL


SE INICIA PROCESO DEL CASO SAÚL CANTORAL

Los familiares del dirigente minero Saúl Cantoral Huamaní se muestran optimistas ante el inicio del proceso contra presuntos integrantes del grupo paramilitar autodenominado "Comando Rodrigo Franco" por el cuarto juzgado penal supraprovincial (Jr. Uruguay 145-Ceraco de Lima). El proceso se inicia el lunes 27 de octubre a primeras horas de la mañana.

25 de octubre de 2008

Familiares de Saúl Cantoral

RESEÑA DE SAUL CANTORAL

Cantoral era Secretario General de la Federación Minera cuando el 13 de febrero de 1989 fue asesinado con 7 disparos por el Comando Rodrigo Franco a cargo del entonces Ministro del Interior Agustín Mantilla en el Gobierno del Ex - Presidente Alan Garcia Pérez.

Recordemos que en 1987 fue elegido Secretario General de la Federación Nacional del Trabajadores mineros y Metalúrgicos del Perú. Tras su elección, la F.N.T.M.M.P. tomó otro perfil y empezó a dinamizar a los sindicatos bases. El 17 de julio de 1988, ante la negativa del gobierno y empresarios de escuchar los reclamos de los mineros presentados en el Pliego Nacional Minero, se inicia la I Huelga General. La huelga concluyó el 16 de agosto de ese año. Más de 60 mil trabajadores se sumaron a ella, afectando así al 90% de la producción minera. Según el gobierno se perdieron 120 millones de dólares.

Antes de que concluyera la huelga, hacia el 9 de agosto, Saúl Cantoral fue secuestrado y torturado. Durante su secuestro le conminaron a levantar la huelga minera y le inyectaron sustancias venenosas para que sufra derrames cerebrales. No lo lograron debido a la fortaleza física y mental de Saúl pero su salud se deterioró.

El 13 de febrero de 1989 alrededor de las 8:00 p.m. fue secuestrado junto a Consuelo Garcia, posteriormente a las 11:15 p.m. se encontró el cadáver de Saúl Cantoral en el Parque Wiracocha de Cantogrande. Tenía 7 orificios de bala, a 12 metros de distancia yacía el cadáver de Consuelo García, quien tenía un rozón de bala en el cráneo y había sido atropellada en forma inmisericorde.