MOVIMIENTO MACROREGIONAL DEL CUSCO
PROYECTO PUEBLO
Construyendo una alternativa desde el pueblo

martes, 12 de mayo de 2009

ENTREVISTA A ALBERTO PIZANGO SOBRE EL PARO AMAZÓNICO

Entrevista en Bajo La Lupa a Roger Rumrrill sobre el conflicto de la Amazonía

video acerca de las luchas indígenas de la amazonía del año pasado

PROTESTA INVISIBLE, CONSTITUCIÓN SUSPENDIDA/ Carlos Reyna

Protesta invisible, Constitución suspendida
Lun, 11/05/2009 - 20:32


Por Carlos Reyna

Ya cumplió 30 días la lucha de las etnias amazónicas. En lugar de amainar, en la última semana dio muestras de crecimiento. Grupos indígenas realizaron acciones más cerca de ciudades como Tarapoto o de establecimientos petroleros en el Marañón o Camisea. No han desistido de los bloqueos en ciertas vías en La Convención, en el Napo o en Nieva.

Hay una cortina de silencio en torno a esta lucha, especialmente en la televisión. Sin embargo, la protesta ha tenido sus impactos. Siendo una ciudad pequeña, miles han marchado en Yurimaguas para apoyarla. En Tarapoto y otras ciudades hay movimientos solidarios con ella. Los obispos de la Amazonía se han pronunciado totalmente a su favor. A presidentes regionales como los de Loreto o San Martín les es cada vez más difícil hacerse los suecos.

En el plano político, lo más importante ocurrió en el Congreso. Se puso a debate, por fin, tras cinco meses, un informe que propone la derogatoria de los decretos legislativos que han causado el conflicto. Su argumento es que son inconstitucionales. Está suscrito por congresistas de las regiones selváticas de todos los partidos. La bancada aprista propuso el rechazo del informe por completo, se aisló y perdió. La mayoría del pleno aprobó urgir a la Comisión de Constitución para que se pronuncie sobre la mencionada derogatoria. Allí se encuentran las señoras y señores que van a decidir sobre ella.

La respuesta del gobierno ha sido la de polarizar aún más. Ha radicalizado y ampliado las medidas de represión. Ha declarado el Estado de Emergencia y la suspensión de las garantías constitucionales en varios distritos selváticos. El adelanto simbólico de lo que podría suceder fue esa nave de la Marina de Guerra que pasó por encima de canoas de indígenas kichuas y arabelas que bloqueaban el paso en el río Napo.

Como toda medida represiva de este tipo, sus destinatarios no son solamente los reprimidos directos, en este caso las etnias movilizadas. También hay un mensaje hacia un segundo destinatario, los otros sectores sociales potencialmente movilizables. El tercer blanco es el propio Congreso. Se le hace saber que la fuerza del Estado está disponible para defender los decretos legislativos en cuestión. El Ejecutivo suspende la Constitución en la Selva y presiona para que el Congreso haga lo mismo en la Plaza Bolívar.

Hay otros conflictos previos o paralelos en que el Ejecutivo o una mayoría del Congreso, o ambos a la vez, subvierten los mandatos constitucionales o legales. El caso del referéndum ganado por los fonavistas pero burlado por el Ejecutivo es uno de ellos. El otro es el acuerdo de otra mayoría congresal para recomendar la disolución de las llamadas Casas del Alba. Algunos parecen creer que con las etnias amazónicas podría ser así de sencillo. Están jugando mal sus turbias fichas.

SOLIDARIDAD CON LA PROTESTA AMAZÓNICA/ MARCO HUACO

Perú: Solidaridad con la protesta indígena amazónica
Por Marco Huaco*

Todos/as los/as peruanos/as solemos rasgarnos las vestiduras al estudiar nuestra historia nacional, especialmente la concerniente a la conquista española del mundo indígena precolombino. De hecho, al repasar los episodios de aquel holocausto nos sentimos tan indignados/as contra el genocidio y el saqueo que significaron que nos decimos que si hubiéramos podido vivir en esa época y hacer cualquier cosa por enfrentarla o evitarla, la hubiéramos hecho.

Sin embargo, a pesar de lo bien intencionada que sea esta posición, supone que no existe cosa alguna por hacer en el hoy, en el presente, lo cual es algo completamente equivocado y consecuencia de una educación racista o etnocéntrica en la que se invisibiliza al indígena o se le rebaja a la condición de persona exótica o folklórica.

Pero ante nuestras propias narices, y ya en pleno siglo XXI, el saqueo y agresión coloniales contra los pueblos indígenas continúan lo mismo, sólo que ahora practicadas por las élites políticas mestizas y justificada por el resto de la sociedad bajo conceptos de “desarrollo” que en realidad los agreden. Entonces sí, sí que todavía podemos saldar cuentas con la historia, buscar superarla ahora.

Desde el 09 de abril se ha declarado por segunda vez en el Perú una protesta de los pueblos indígenas amazónicos de significativa envergadura. Es muy probable que no percibamos el fuerte significado e intensidad de esta protesta -ni la firmeza de su resolución- porque no conocemos el enorme esfuerzo y sacrificio que reporta a los indígenas amazónicos el movilizarse en defensa de sus derechos: a diferencia de las protestas urbanas en los que sus participantes se movilizan y luego van a casa, la movilización amazónica puede suponer el traslado de amplios contingentes humanos que se transportan por ríos y que luego emprenden larguísimas caminatas de horas a fin de llegar a centros poblados desde los cuales hacer sentir su presencia y voz de protesta.

Eso les cuesta alejarse drásticamente de sus comunidades, dormir en calles y plazas, alimentarse con sus propios recursos o con apoyo solidario de la población citadina y gastar mucho dinero -que no les sobra- en este empeño, todo ello bajo una sólida organización y disciplina colectivas. Todo este sacrificio no se hace en vano. El experimentar esta realidad motiva sus divertidas risas, burlas y sarcasmos cuando escuchan que el Gobierno y sus periodistas sirvientes difunden que han sido organizados, financiados y manipulados por ONG…

Antes olvidados, de pronto la economía neoliberal se acuerda de los pueblos indígenas para aprovecharse de sus recursos (gas, petróleo, minerales preciosos, bosques, fuentes hídricas, conocimientos tradicionales, etc.) y hasta para expulsarles de sus ancestrales territorios bajo el argumento de que “la patria”, “la sociedad”, “el país” los necesita más que ellos, mientras se les invita a seguir disfrutando de los beneficios del “desarrollo” desde su situación de pueblos en extrema pobreza (¿paradójicamente?, el “mapa de pobreza del Perú” demuestra que los lotes petroleros y concesiones mineras más generosas se ubican en los departamentos de más pobreza) (1).

Al servicio de ese modelo económico es que el actual gobierno aprista emitió en el 2008 una serie de decretos legislativos que sólo favorecen a las industrias extractivas y en nada consideran los derechos de los pueblos indígenas que poseen esos territorios desde antes de la fundación de la República, decretos que los indígenas buscan derogar luego de haber esperado a que los poderes públicos lo hagan por sí mismos o que al menos los reformen en armonía con el derecho internacional de los derechos humanos.

Hoy, quienes no somos indígenas, tenemos la oportunidad de desquitarnos “en algo” con esa vieja historia colonial de robo, asesinato y opresión solidarizándonos con los reclamos de los pueblos indígenas en defensa de sus territorios, de sus recursos naturales y en última instancia de sus culturas, vidas y de su continuidad generacional.

En el Perú, el colonialismo aún no ha pasado al basurero de la historia: nos toca a todos/as hacer que ello suceda.
Sobre el paro amazónico visite: www.aidesep.org.pe

Nota:

(1) Con “pobreza” nos referimos a la postergación en el goce de los derechos económicos, sociales y culturales, pues el concepto de “riqueza” y “pobreza” pueden tener otros alcances desde los referentes culturales indígenas.


* Marco Antonio Huaco Palomino es abogado egresado de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos